Los parques históricos de Madrid se suman a la flexibilización del protocolo meteorológico del parque de El Retiro, aprobada la semana pasada en Junta de Gobierno. El Ayuntamiento aplicará los mismos umbrales de viento aprobados inicialmente para uno de los espacios más emblemáticos de la capital en otros cinco jardines singulares como son el Parque de El Capricho, Fuente del Berro, la Quinta de Torre Arias, Quinta de los Molinos y la Rosaleda del Parque del Oeste.
La medida, anunciada tras la reunión de la Mesa del Árbol celebrada este miércoles y presidida por el delegado de Urbanismo, Movilidad y Medio Ambiente, Borja Carabante, permitirá reducir el número de cierres por meteorología adversa en estos espacios sin que, según el Consistorio, se rebaje la seguridad para los visitantes.
La modificación llega apenas unas semanas después de que la Junta de Gobierno aprobara inicialmente el nuevo protocolo meteorológico del Retiro, actualmente en fase de información pública y cuya aprobación definitiva esta prevista para el próximo mes de junio.
Con el nuevo sistema, el umbral de viento para activar al alerta naranja pasará de los actuales 40 ó 55 kilómetros por hora a una horquilla entre los 45 y 60, mientras que la alerta roja se decretará a partir de rachas de viento superiores a 60 kilómetros hora y no desde los 55 km/h como hasta ahora.
El Ayuntamiento sostiene que esta flexibilización se apoya en un análisis técnico, estadístico y científico realizado por al Dirección General de Zonas Verdes y Gestión del Agua sobre las incidencias registradas en los últimos 12 años. Según ha explicado Borja Carabante, el estudio concluye que es posible elevar el umbral de viento sin aumentar el riesgo de caídas en árboles y ramas.
"Uno de cada tres cierres que antes se producían ya no se va a producir", ha expresado el delegado, que ha defendido que la nueva regulación permitirá mantener abiertos los parques durante más jornadas, especialmente en época estival.
La revisión del protocolo supone también un cambio de estrategia en la gestión d elos parques de la ciudad. El Ayuntamiento ha decidido diferenciar entre parques históricos con arbolado maduro y grandes parques singulares de construcción reciente.
De esta manera, mientras que el Retiro y estos cinco jardines anteriormente mendionados compartirán el mismo sistema de alertas, otros tres recintos (el parque, el Parque Juan Pablo II y el Parque Lineal de Manzanares) dejarán de cerrar completamente por condiciones de meteorológicas adversas.
Estos parques cuentan con un árbolado más joven y características distintas a las de los recintos históricos. En estos casos, se balizarán determinadas zonas de riesgo como las áreas infantiles, deportivas o estanciales, sin proceder al cierre integral de los espacios cuando el umbral se elevé a rachas superiores a 75 kilómetros hora.
"Desde el estudio técnico se ha considerado que hay zonas seguras del parque y que por tanto no es necesario ese cierre total", ha manifestado Carabante.
El delegado ha destacado que estos cambios permitirán "conciliar" el disfrute cuidadano de los espacios verdes con la seguridad del arbolado urbano. "Creo que es una extraordinaria noticia que hayamops sido capaces de compatibilizar que los madrileños podamos disfrutar de estos parques históricos tan emblemáticos con las mejores condiciones de seguridad", ha afirmado.
La modificación del protocolo del Retiro (que ahora se extenderá a otros parques históricos de la ciudad) parte de un análisis elaborado con datos meteorológicos de la Agencia Estatal de Meteorología y registros de incidencias entre 2014 y 2025.
Según el Consistorio, el estudio demuestra que factores como la temperatura máxima o la humedad del suelo tienen una influencia menor de la prevista inicialmente en la caída de ramas y árboles durante los periodos de viento.
Además, vinculan también esta flexibilización al refuerzo de los sistemas de seguimiento y conservación del arbolado. Carabante ha recordado que el presupuesto municipal destinado para este ámbito se ha duplicado desde 2019, pasando de 70 a 150 millones de euros.
Por otro lado, el Ayuntamiento trabaja en un nuevo Modelo de Evaluación y Gestión Integral de Riesgo del Arbolado Urbano en Madrid (MIRAR), presentado también este miércoles en la Mesa del Árbol, que busca homogeneizar los criterios de inspección y vigilancia en toda la ciudad (también en esas zonas verdes instaladas fuera de los recintos mencionados).
El sistema incorporará nuevas herramienta digitales, trazabilidad de las evaluaciones, protocolos de actuación ante episodios meteorológicos y técnicas avanzadas de análisis de datos e inteligencia artificial para mejorar la gestión preventiva del patrimonio arbóreo madrileño.
Según han apuntado los técnicos municipales, la seguridad de las personas seguirá siendo "el principio rector" del sistema de gestión del riesgo de arbolado urbano y prevalece sobre cualquier otra consideración patrimonial, ecológica o paisajística, garantizando al mismo tiempo la protección y conservación del patrimonio verde madrileño.
La Mesa del Árbol ha contado con la asistencia de los representantes de los grupos de la oposición en el Área, personal técnico de diferentes áreas de la Corporación y de la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid. También se han integrado en la reunión miembros de la International Society of Arboriculture, Seo/BirdLife, el Colegio de Ingenieros de Montes, la Asociación Española de Arboricultura, Ecologistas en Acción y la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid, entre otros.