En silencio, un niño espera en la consulta de Neuropsicología del servicio de Pediatría del Hospital 12 de Octubre, expectante de su visita especial. Se entretiende con un libro, pasando las páginas sin prestarle mucha atención, mirando de reojo la puerta cada pocos segundos. Al fin escucha los pasos en el pasillo: cuatro patas rápidas y ligeras llaman la atención de enfermeros y médicos que pasan a su lado. La puerta se abre y el pequeño sonríe: empieza otra intervención más asistida con Nora.
La presencia de animales en determinadas terapias se ha convertido en un recurso cada vez más utilizado debido a sus buenos resultados, como es el caso del programa de intervención asistida con perros para favorecer la estimulación y recuperación neurocognitiva de pacientes pediátricos con tumores cerebrales ingresados en planta de hospitalización o consultas del Hospital 12 de Octubre.
El programa, diseñado por la entidad Yaracan y apoyado por la Fundación Royal Canin, pionera en España en introducir perros de terapia en el ámbito hospitalario, es solo uno de los numerosos que hoy en día existen en la Comunidad de Madrid y que llevan a escuelas, centros de mayores y hospitales, a estos animales con un objetivo claro: mejorar la calidad de vida de las personas a las que acompañan.
Pero, ¿por qué es tan positiva la presencia de un perro en estos contextos? Nuria Máximo, doctora en Terapia Ocupacional y directora de la Cátedra Animales y Sociedad de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) explica que los animales acompañan y ayudan en el proceso por el que esté atravesando la persona. "Podemos encontrarlas en ámbitos sanitarios, educativos y sociales, como hospitales, centros residenciales, colegios e institutos, prisiones, etc", cuenta.
"Hace 16 años era difícil y un sueño pensar que podríamos poner en marcha programa de terapia con perros en un hospital en España"
"Las intervenciones asistidas con animales (IAA) facilitan que el proceso de aprendizaje sea más rápido y duradero, ya que permiten experiencias emocionalmente intensas y positivas, que son las que mejor se almacenan a nivel cerebral, tanto en adultos como en menores", afirma. "En el ámbito terapéutico, los animales generan adherencia y motivación, dos de las herramientas más poderosas en cualquier terapia".
Máximo detalla que, a partir de ahí, con un buen diseño y una metodología de trabajo, se pueden alcanzar objetivos en distintas áreas: "Físicamente puede aumentar la fuerza, resistencia y mejorar el equilibrio; cognitivamente mejora la atención, el razonamiento y la memoria; emocionalmente, ayuda a mejorar el bienestar y la autoestima; y socialmente, ayuda con las habilidades de relación, compresión de los límites personales y la comunicación".
Cada vez existen más estudios que reflejan el trabajo que se está desarrollando a nivel científico en el ámbito de las terapias asistidas con animales. No obstante, Máximo considera que es un campo que "aún necesita una mayor base científica para optimizar protocolos y procedimientos, y para confirmar de manera rigurosa lo que la experiencia ya sugiere".
"Es necesario profundizar en la comprensión de cómo y por qué funcionan las IAA, así como dar respuesta a numerosas preguntas que todavía permanecen abiertas", añade. "No obstante, existen múltiples dificultades para realizar este tipo de estudios, por lo que resulta clave la colaboración entre universidades, centros hospitalarios y profesionales o entidades del sector".
Una de las principales dificultades, según la doctora, es la falta de regulación, ya que en la profesión conviven especialistas cualificados y voluntarios bienintencionados. "Muchas veces son personas con una carencia formativa importante o una preparación inadecuada en ámbitos clave como la salud, el desarrollo infantil y, especialmente, la cognición animal", lamenta.
"A nivel internacional, ya contamos con evidencias de beneficios en áreas como la comunicación, el bienestar emocional, el aumento de las relaciones sociales en personas mayores institucionalizadas, así como la reducción del dolor, la ansiedad y el miedo en menores ingresados en UCI pediátrica", asegura Máximo. "Este último caso incluye estudios desarrollados por la Cátedra junto al Hospital 12 de Octubre y la entidad PsicoAnimal; actualmente, este proyecto continúa de la mano de Dogtor Animal".
Hoy en día, más de una decena de organizaciones se dedica a realizar intervenciones asistidas con animales en la Comunidad de Madrid. Sin embargo, hace unos años esto parecía imposible. Cuando Yaracan desarrolló el primer programa de intervención con perros en hospitales, era el año 2012, y tan solo imaginar un animal dentro de un centro sanitario, era algo totalmente excepcional.
"Hace 16 años era difícil y un sueño pensar que podríamos poner en marcha programa de terapia con perros en un hospital en España", reconoce Begoña Morenza, fundadora de Yaracan. "Había reticencias sobre posibles enfermedades que pudieran transmitir los perros, sobre la posibilidad de que pudieran tener parásitos o que no fuera seguro de cara a la integridad física de los pacientes. Todo era comprensible".
Sin embargo, Morenza no se rindió, sabía que si algún hospital les daba la oportunidad entenderían que es un recurso de apoyo increíble para los especialistas médicos y sus pacientes. "Así fue como, tanto el hospital San Juan de Dios en Cataluña, como el hospital de Torrejón en Madrid, dieron el primer paso y fueron ejemplo para que muchos otros centros vieran que era seguro".
"Hoy son ya muchos hospitales los que lo quieren implantar en sus centros, aunque el gran escoyo siempre ha sido y sigue siendo la financiación de estos programas", lamenta la fundadora.
"Las rutinas de higiene son mucho más exigentes que las de un perro en un entorno doméstico"
Los programas se realizan siempre en coordinación con los especialistas médicos que a su vez lo coordinan con el resto de los departamentos implicados. "En nuestro caso, trabajamos tanto con pacientes adultos, como con pacientes pediátricos: desde niños con TDAH, mayores con depresión involutiva, mayores con demencias o Alzheimer, niños con TEA, jóvenes con psicosis o esquizofrenia, niños con cáncer o alteraciones neurocognitivas...", cuenta.
Actualmente, Yaracan gestiona un proyecto en el área de oncología pediátrica del Hospital 12 de Octubre, gracias a la colaboración desde 2020 con la Fundación Royal Canin.
Como en otros muchos ámbitos, algunas personas no se sienten cómodas con la idea de que un perro esté en un hospital, algo que Morenza considera respetable. "Es algo que siempre se tiene en cuenta cuando se diseñan los programas tanto en lo que se refiere a la ubicación de las salas, como los accesos y recorridos en el centro hospitalario, así como la limpieza e higienización de los espacios tras las sesiones", asegura.
"Además, el equipo profesional técnico que acude con los perros siempre está alerta para evitar cualquier situación que pudiera hacer que alguien se sintiera incómodo en presencia de los perros, tanto en los ascensores, como en el vestíbulo como en las zonas exteriores cuando salen a descansar", agrega.
Por eso, la preparación y adiestramiento específico para los perros de intervención profesional son indispensables para asistir a un centro. "Las rutinas de higiene son mucho más exigentes que las de un perro en un entorno doméstico, al igual que sus pruebas y controles veterinarios, siguiendo protocolos específicos que garanticen que su estancia en cualquiera de los centros donde trabajan será una experiencia agradable y segura en todos los sentidos", defiende.
"Nuestra experiencia ha sido siempre muy positiva y, en estos 16 años de recorrido, jamás nos hemos encontrado con personas ajenas al programa que se quejaran, todo lo contrario", concluye la fundadora de Yaracan.