Un centenar de activistas de AnimaNaturalis y CAS International se han concentrado este domingo ante la Plaza de Toros de Las Ventas para celebrar lo que ambas organizaciones definen como una “ceremonia colectiva de memoria” en recuerdo de los toros muertos en las plazas españolas durante el último año.
Los participantes portaban lápidas simbólicas con los nombres de animales sacrificados en la temporada taurina, con el objetivo de visibilizar lo que, a su juicio, queda oculto cuando se defiende la tauromaquia como tradición cultural. La acción se ha desarrollado coincidiendo con la Feria de San Isidro.
El coordinador de AnimaNaturalis en Madrid, Jaime Posada, ha asegurado que con esta iniciativa pretendían “poner nombre” a los animales muertos y denunciar que, en su opinión, se financia con dinero público “la muerte de miles de animales al año”. Posada ha manifestado que buscaban que quienes pasaran por Las Ventas vieran “lo que hay detrás del espectáculo”.
La protesta se ha producido en un contexto que ambas entidades califican de incremento del gasto institucional destinado a la tauromaquia. En ese sentido, Posada sostiene que “cada euro” invertido en la plaza es un recurso que no se destina a necesidades sociales como comedores, salud mental o vivienda. También ha afirmado que, a su juicio, se trata de una “operación política” y no cultural, citando encuestas que sitúan en el 77 por ciento el rechazo ciudadano a los toros.
Las organizaciones convocantes de la proptesta también aluden a datos del Ministerio de Cultura sobre el descenso de asistencia a espectáculos taurinos en las últimas décadas y señalan que el crecimiento del público joven estaría relacionado con incentivos como el Bono Cultural Joven y con políticas de descuentos para menores de 25 años.
AnimaNaturalis y CAS International recuerdan igualmente la tramitación de la iniciativa legislativa popular #NoEsMiCultura, que logró más de 700.000 firmas pero no prosperó en el Congreso en 2025, manteniéndose vigente la ley que considera la tauromaquia patrimonio cultural.
Para los convocantes, la concentración de este domingo pretendía ser algo más que una protesta: un acto simbólico para recordar que, mientras continúa el debate institucional, “los animales siguen muriendo con nombre propio”.