La expectación era evidente desde primera hora de la mañana. Decenas de medios de comunicación se agolpaban en la puerta del Palacio de Cibeles ante la llegada de Javier Ortega Smith, en el primer pleno ordinario tras la decisión de la dirección nacional de Vox de relevarle como portavoz municipal (un dictamen que quedó en agua de borrajas, al no estar respaldada esta decisión por la mayoría de los concejales del grupo municipal). A las 09:05 horas, el dirigente accedía al edificio acompañado de los concejales afines a su posición, Carla Toscano e Ignacio Ansaldo, que, como él, han sido sido suspendidos su militancia de manera cautelar por el partido por su respaldo a Ortega Smith.
Antes de entrar al hemiciclo del Ayuntamiento de Madrid, Ortega Smith se paraba ante los medios para defender su continuidad y cargaba contra quienes, a su juicio, han provocado la crisis interna. "Algunos tendrán que preguntarse y tendrán que contestar a los madrileños por qué, ante una situación de tanta gravedad en España, con tantos problemas, con un gobierno de delincuentes y criminales, han querido poner a este grupo municipal en la tesitura del enfrentamiento y la división y entorpecer la labor que estamos realizando en pro de los madrileños. Tendrán que plantearse si estas estrategias son buenas de cara a Madrid, de cara a los madrileños, nosotros seguiremos trabajando igual", ha afirmado.
El (por ahora) protavoz de Vox quiso restar importancia sobre la sesión plenaria. "No es más que un pleno ordinario de Cibeles en el que, un mes más desde 2019, venimos a defender a los madrileños y no les vamos a defraudar. Vamos a seguir defendiendo la libertad. La libertad de poder circular por las calles sin violencia, la libertad de poder llegar a fin de mes, la libertad que sus hijo sno sean adoctrinados por el fanatismo y las imposiciones d elas ideologías de la izquierda y la libertad de poder circular por Madrid sin que te multen por no tener dinero para comprarte un coche eléctrico", ha asegurado.
Ortega Smith ha zanjado su intervención sobre su portavocía con la siguiente frase: "Nuestra primera preocupación es Madrid y España".
Dentro del edificio, la imagen de división era igualmente palpable. Mientras Ortega Smith llegaba acompañado por Toscano y Ansaldo, la edil designada por la dirección nacional como nueva portavoz, Arantxa Cabello, y el secretario del grupo, Fernando Martínez-Vidal, ya se encontraban en el interior. Antes del inicio del pleno, Cabello reconocía que "desde el punto de vista político, evidentemente sí hay una fractura", aunque aseguraba no sentir "ningún tipo de animadversión" hacia sus compañeros. Además, ha explicado que el procedimiento interno (con plazos de alegaciones y recursos) podría alargarse aproximadamente un mes antes de que la sustitución se formalice.
Ya en el hemiciclo, el grupo municipal solocitó la votación por separado en los puntos del orden del día, petición que fue aceptada por el resto de formaciones. Este hecho, ha derivado en que el grupo municipal haya votado diferente hasta en tres puntos (12,13 y 14) del orden del día (que se votaban en bloque) sobre el área de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad. Por un lado, Cabello y Martínez-Vidal se abstuvieron, mientras que "expulsados" votaron a favor.
Otro de los momentos en los que la división interna de Vox se hizo evidente fue durante la intervención de Arantxa Cabello, quien ha defendido una proposición para estudiar la creación de una línea específica de apoyo municipal a la investigación biomédica, con especial atención al cáncer de páncreas. Mientras solicitaba el respaldo del equipo de Gobierno y del resto de grupos, en el hemiciclo no se encontraban ni Javier Ortega Smith ni Carla Toscano. En cambio, Fernando Martínez-Vidal e Ignacio Ansaldo conversaban en actitud distendida.
En el momento de la votación de la iniciativa, Ortega Smith y Toscano continuaban fuera del salón de plenos. Fue Ansaldo quien ejerció de portavoz del "resto de Vox", en los términos empleados por el secretario del pleno, para emitir el voto favorable a la proposición, que fue aprobada por el resto de grupos.
La secuencia no pareció fruto de la casualidad. Nada más concluir las votaciones y cuando iba a comenzar la intervención de Martínez-Vidal para defender su propuesta de erigir una estatua en honor a Bernardo de Gálvez, Ortega Smith regresó al hemiciclo. Toscano, sin embargo, permaneció fuera durante toda esa intervención (y solo entró cuando Ortega Smith volvió a tomar la palabra), en otro gesto que volvió a evidenciar la fractura en el grupo municipal.
En el primer asunto, Ortega Smith ha subido a la tribuna como portavoz para preguntar al alcalde, José Luis Martínez-Almeida, por supuestos empadronamientos ilegales en la ciudad. Su intervención fue aplaudida por Toscano y Ansaldo, pero no por Cabello ni por Martínez-Vidal, evidenciando la fractura también en los gestos.
En su réplica, Martínez-Almeida ha respondido con ironía. El regidor madrileño ha cuestionado que Ortega Smith pudiera hablar de empadronamientos irregulares y le reprochó una supuesta "superioridad moral", recordando su empadronamiento en 2019 en otro municipio. No obstante, el alcalde ha defendido que, si el Ayuntamiento detecta fraude en el padrón, actúa en colaboración con la Policía Nacional.
Otro de los focos del día estaba en la vicealcaldesa y delegada de Seguridad y Emergencias, Inma Sanz, pues el partido de Más Madrid había presentado una moción de urgencia para pedir su dimisión tras el cese del director de la Policía Municipal. Una propuesta que ni siquiera llegó a votación con la negativa del Partido Popular a que esa moción de urgencia saliera adelante. Pero antes, la delegada tuvo que hacer frente a una pregunta presentada por el PSOE sobre las irregularidades en el nombramiento de las promociones 54 y 55.
Una acusación que la delegada ha calificado de "falsas" y ha reducido la controversia a una "mera discrepancia administrativa" sobre la ejecución de una sentencia, motivo por el que el Ayuntamiento ha decidido recurrir.
Desde la bancada socialista, el concejal Enrique Rico ha defendido el "prestigio del Cuerpo de la Policía Municipal de Madrid", que a su juicio el PP ha tratado de "lesionar", y ha alertado de una posible "vulneración del principio de mérito y capacidad". Rico también ha sostenido que el cese del ya exdirector de la Policía, Pablo Enrique Rodríguez Pérez, no se produjo por voluntad propia, sino por "presión política", y ha instado a Sanz a asumir responsabilidades ante lo que considera una situación "insostenible".
En su réplica, Sanz ha rechazado cualquier sombra de duda sobre el proceso y ha asegurado que el futuro político del equipo de Gobierno está "absolutamente garantizado". Además, ha contraatacado señalando casos que afectan al ámbito del Ministerio del Interior, mencionando las denuncias contra el ex DAO de la Policía Nacional, así como la gestión del ministro Fernando Grande-Marlaska.
La vicealcaldesa también ha defendido la gestión del actual alcalde, José Luis Martínez-Almeida, subrayando que casi la mitad de la plantilla actual de la Policía Municipal se ha incorporado durante su mandato y que en los próximos meses está prevista la entrada de hasta 1.400 nuevos agentes. Asimismo, ha cargado contra el anterior Ejecutivo municipal encabezado por Manuela Carmena, al que ha acusado de "humillar sistemáticamente" al cuerpo policial.
El pleno ha discurrido así entre reproches cruzados sobre la gestión de la Policía Municipal y la imagen de Vox visiblemente fracturado, aunque manteniendo su voto. Con la posibilidad de concejales no adscritos sobre la mesa y los plazos administrativos en marcha, la incógnita sobre el futuro del grupo municipal de Vox sigue abierta tras una sesión en la que la tensión política ha sido constante dentro y fuera del hemiciclo.