En una entrevista con Europa Press, Nacarino ha señalado que las dinámicas urbanas hace tiempo que superaron las delimitaciones administrativas. “La gente vive en un municipio y trabaja en otro. Las dinámicas urbanas ya superan incluso los límites de la Comunidad de Madrid”, recordó. La región funciona hoy, sostiene, como “un espacio urbano continuo” cuyo radio de influencia supera los 200 kilómetros, con residentes que, por el precio de la vivienda, se desplazan desde Guadalajara, Toledo, Segovia o incluso Valladolid para trabajar en la capital. “Es un proceso ya imparable que necesita políticas públicas adecuadas”, advirtió.
Para el presidente de la FRAVM, la Comunidad debe impulsar un marco real de gobernanza metropolitana en el que el Gobierno regional ceda competencias y los ayuntamientos coordinen actuaciones en materia de vivienda, movilidad, servicios sociales y desarrollo económico. “Necesitamos una buena gestión metropolitana que mejore la calidad de vida de la gente”, insistió. Como ejemplo de las disfunciones actuales, citó el ensanche de San Fernando, un desarrollo aprobado por el Ayuntamiento de Madrid pero situado a escasos metros del municipio vecino. Allí, explicó, se levantarán unas 700 viviendas donde vivirán unos 3.000 vecinos que “van a estar más cerca del municipio de San Fernando que del resto del distrito de Vicálvaro”, una situación que, a su juicio, evidencia la ruptura entre la realidad social y las fronteras administrativas.
"Madrid debería actuar como una centrifugadora, no como una aspiradora”
Nacarino criticó también el modelo territorial que, según dijo, concentra inversiones y oportunidades en el norte mientras buena parte de la población reside en el sur. Madrid debería actuar “como una centrifugadora, no como una aspiradora”, afirmó, y favorecer el desarrollo de ciudades medias de su entorno. Recordó que localidades como Talavera de la Reina pierden habitantes y que otras como Ávila, Segovia o Guadalajara podrían crecer “si Madrid actuara como motor cooperador”. En este contexto, tachó de “sinsentido” iniciativas como que la capital aspire a convertirse en la “capital del español”, teniendo en cuenta que a 200 kilómetros se encuentra Salamanca, una ciudad que ya ejerce ese papel.
El responsable vecinal reclama una visión territorial “equilibrada”, tanto autonómica como estatal, que evite que Madrid concentre de forma excesiva el desarrollo económico y “vacíe” a los territorios de su alrededor. Y propone articular nuevas centralidades para reducir desplazamientos y acercar empleo y servicios a los barrios y municipios. Aunque reconoce la popularidad del concepto de la “ciudad de los 15 minutos”, considera que España ya cuenta con un modelo propio: la ciudad mediterránea, compacta y con intensa vida de barrio, “claramente superior”, a su juicio, a los modelos anglosajones basados en largos trayectos.
“Lo que no puede ser es que si quieres ocio tengas que ir a un único punto de la ciudad, o que todo el empleo esté concentrado en la misma zona”, lamentó. Además, alertó de que Madrid está alcanzando sus límites urbanos y ambientales, especialmente en plena revisión del Plan General de Ordenación Urbana. “Con este plan, Madrid habrá agotado todos sus límites urbanísticos”, avisó. También recordó la existencia de límites ecológicos relacionados con los recursos y la capacidad del territorio: “No podemos seguir creciendo como si los recursos fueran infinitos. Vaciar medio país y colmar Madrid no es sostenible”.
Como referencia, apuntó al Área Metropolitana de Barcelona, aunque “con mejoras respecto a su modelo inicial”, para ilustrar la necesidad de una gobernanza supramunicipal eficaz, coordinada y con participación ciudadana. Madrid, añadió, debe aprender de estas experiencias pero adaptarlas a su escala. “Lo que hace falta es que el Gobierno regional y los ayuntamientos cedan parte del poder para crear un espacio común donde planificar el territorio con sentido”, concluyó.