El sindicato CCOO Sanidad Madrid ha denunciado este miércoles la baja productividad en la realización de mamografías en hospitales públicos de la región y ha acusado al Gobierno de Isabel Díaz Ayuso de no incentivar estas pruebas en el sistema público, lo que, a su juicio, favorece la derivación hacia centros privados.
En un análisis comparativo de datos oficiales, el sindicato apunta directamente al Hospital Ramón y Cajal, uno de los grandes centros públicos de Madrid, como ejemplo de infrautilización de recursos. En 2023, este hospital realizó 15.651 mamografías para una población asignada de 606.454 personas. De ellas, apenas el 45,65 % (7.145 pruebas) se hicieron dentro del programa de prevención de cáncer de mama de la Comunidad (Deprecam), lo que se traduce en una media de 21 mamografías por día laborable y por mamógrafo.
Frente a estos datos, CCOO contrasta la actividad del Hospital Universitario Rey Juan Carlos de Móstoles, un centro de gestión privada del grupo Quirón, donde en el mismo periodo se realizaron 44.709 mamografías para una población de referencia mucho menor: 180.000 personas, lo que supone 180 mamografías diarias.
Para el sindicato, la diferencia no se explica solo por los recursos disponibles, sino que reside en “la escasa productividad a la hora de realizar las mamografías” en la sanidad pública. Añaden que la “clave” no está tanto en la falta de radiólogos o de mamógrafos, sino en que "el 85% de las causas del escaso número de mamografías en el Hospital Universitario Ramón y Cajal es directamente proporcional a la escasa productividad, debido a la falta de incentivos que tienen los profesionales". No obstante, también recuerdan que el Ramón y Cajal es el penúltimo del Sermas en ratio de mamógrafos por habitante.
En este sentido, CCOO reclama abrir agendas en turno de tarde, fines de semana y festivos, así como mejorar las condiciones laborales del personal implicado. “Lo mismo que se debería hacer con los quirófanos de los hospitales públicos, para aliviar las listas de espera de cirugías en la Comunidad de Madrid”, añade el sindicato.
Según sus datos, en 2023 se realizaron 15.222 mamografías en clínicas concertadas, muchas de ellas derivadas desde centros públicos. “Simultáneamente, en los hospitales públicos de gestión directa (los mismos desde donde se derivan estas pruebas) los mamógrafos estuvieron cerrados tardes, fines de semana y festivos, a pesar de las interminables listas de espera”, ha denunciado CCOO.
La organización sindical critica duramente una gestión que considera “ineficiente”, ya que “deriva directa o indirectamente hacia la sanidad privada” y, en su opinión, "deteriora el Sistema Nacional de Salud, la joya de la corona de nuestro Estado de Bienestar".
Además, alerta de que este modelo de gestión “aumenta el déficit y la deuda pública, no amortiza de forma eficiente la inversión en alta tecnología sanitaria, lucra solo a unos pocos y desmotiva a los profesionales que atienden más tarde de lo razonable desde el punto de vista clínico, en perjuicio de la salud de la gran mayoría de la población”.
Desde la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, sin embargo, aseguran que “todas las mamografías se realizan en la sanidad pública madrileña” y han instado a CCOO a reclamar al Ministerio de Sanidad la acreditación de “los más de 20.000 expedientes de extracomunitarios que tiene metidos en un cajón”, ya que esto permitiría paliar “la falta generalizada de médicos en el conjunto de la sanidad española”. El Ejecutivo autonómico también ha exigido al Gobierno central un Plan de Recursos Humanos, reclamado de forma reiterada por las comunidades autónomas.
Además, el portavoz del Gobierno y consejero de Presidencia, Miguel Ángel García Martín, ha respondido a la polémica en torno al Hospital de Móstoles, donde el PSOE local denuncia esperas de hasta 183 días para mamografías, asegurando que “es mentira”. Según ha dicho, el centro “no supera los 25 días de media y actúa en prácticamente menos de dos semanas en caso de sospecha de malignidad”.
El PSOE mostoleño insiste, sin embargo, en que la situación crea desigualdades: “Esto establece dos velocidades generando mujeres de primera y de segunda”, denuncian.
Mientras tanto, sindicatos y oposición advierten de que los retrasos en las pruebas de detección del cáncer no solo suponen un colapso en la sanidad, sino un riesgo sanitario de primer orden.
La portavoz de Más Madrid en la Asamblea, Manuela Bergerot, ha denunciado este lunes el “colapso estructural” de la sanidad pública en el norte de la región, con especial atención a los retrasos en la realización de mamografías en el Hospital Infanta Sofía, donde, según la formación, casi 900 mujeres permanecen en lista de espera para una prueba esencial en la detección del cáncer de mama.
En una visita a San Sebastián de los Reyes, en el marco de la campaña 'Madrid en Marcha', Bergerot se ha reunido con la Plataforma Sanitaria del Norte, donde ha recogido las quejas de profesionales sanitarios y vecinos sobre la situación del sistema público en la zona.
Según Más Madrid, el Infanta Sofía acumula una demora media de 90 días para acceder a una mamografía. “Cuando una mujer debe esperar tres meses por una mamografía o pagarla en la privada, el sistema ha fracasado”, ha lamentado Bergerot, que ha calificado de “especialmente grave” que se trate de una prueba clave para la prevención de esta enferedad.
“La gestión de Ayuso no solo es ineficaz, es criminal, porque cuesta vidas”, ha afirmado la dirigente de Más Madrid, en una acusación directa a la presidenta regional por lo que considera una falta de planificación y financiación del sistema sanitario.
Más Madrid asegura que este retraso no es un hecho aislado, sino la consecuencia de años de deterioro progresivo de la atención sanitaria en municipios como San Sebastián de los Reyes o Alcobendas, que suman más de 220.000 habitantes.
En ese sentido, la formación denuncia que el Punto de Atención Continuada (PAC) de la Avenida de España “carece de médicos durante más de la mitad del mes”, lo que obliga a los pacientes a acudir al ya saturado Hospital Infanta Sofía, que arrastra una “plantilla insuficiente y una altísima rotación profesional” desde su apertura.