En aquel emplazamiento se encontraba la tasca El Jute, un pequeño bar castizo donde el joven Vargas Llosa, entonces estudiante de posgrado en la Universidad Complutense, acudía cada tarde durante año y medio para escribir los primeros borradores de su novela. “Escribí mi primera novela en una tasca que ya desapareció, El Jute, en la esquina de Menéndez Pelayo y Doctor Castelo”, recordó años después el autor.
Hoy, donde estaba aquella modesta tasca, se alza el restaurante Arzábal Retiro, que ha abierto sus puertas para acoger el acto de inauguración de la placa, que contado con la presencia del alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, acompañado por la delegada del Área de Cultura, Turismo y Deporte, Marta Rivera de la Cruz, y la concejala de Retiro, Andrea Levy. Durante el acto, el director de la Cátedra Mario Vargas Llosa, Raúl Tola, ha leído un fragmento de su próximo libro, Mario Vargas Llosa pasea por Madrid.
El homenaje fue aprobado por unanimidad en el Pleno del distrito de Retiro, con el objetivo de reconocer la huella que el autor dejó en la capital durante sus primeros años de formación literaria. Vargas Llosa fue Hijo Adoptivo de Madrid desde 2010, Premio Cervantes, Premio Nacional de Literatura y Premio Nobel de Literatura ese mismo año. En 2021, el alcalde le entregó el galardón de Madrileño del Año por su afecto y vinculación con la ciudad.
Con esta nueva placa en el mapa literario de Madrid se perpetúa el recuerdo a Mario Vargas Llosa y al lugar, donde entre cafés y cuadernos, comenzó a escribir las páginas de su primera novela.