Sucesos de Madrid hoy

Declara el joven que mató a su expareja en Parla: "Me molestaba que fuera feliz"

Los padres de la joven asesinada en Parla y su abogado (Foto: Europa Press).
Redacción | Martes 30 de septiembre de 2025

La Audiencia Provincial de Madrid juzga a Raúl M. O., el joven que en junio de 2022 asesinó de 42 puñaladas a su expareja Cristina Romero en Parla. En su declaración en el juicio, el acusado ha reconocido que le "molestaba que fuera feliz" mientras él atravesaba una depresión tras la ruptura de su relación diez meses antes y ha atribuido su malestar al hecho de que los amigos en común se distanciaran de él debido a los mensajes que ella publicaba en sus redes sociales en su contra.

Cristina fue asesinada por su expareja en un parque cercano a su hogar cuando paseaba a su perro, justo antes de que ella cumpliera 19 años. Poco después de que ocurriera el crimen, un vecino entregó al padre de la joven el perro, que estaba cubierto de sangre. El hombre se apresuró hacia el parque donde encontró a su hija desangrándose. "No quiero morir", le expresó antes de que ella falleciera.

La fiscalía pide 25 años y nueve meses de prisión por un delito de asesinato, así como otro de maltrato en el ámbito familiar. Por su parte, la defensa argumenta a favor de una condena de catorce años por homicidio, mientras que la familia de la víctima exige una sentencia de 33 años de cárcel.

La joven era víctima de violencia de género, según lo confirman sus amigos y padres, quienes también señalan que no presentó denuncia por temor. En la Sala, su madre ha mostrado una fotografía de ella para añadir "ésta era mi hija y se sentía como una mierda. Ahora está pudriéndose en un nicho".

"La violencia de género es una realidad, a pesar de las personas que se niegan a aceptarlo; negarla implica desestimar el caso de mi hija y su verdad. 'El machismo mata', ha afirmado la madre, exigiendo que las penas sean más severas.

En la Sala, el padre ha compartido que su hija terminó la relación en septiembre de 2021 debido a los abusos que padecía. "Ella le tenía mucho miedo y volvía por la presión", ha comentado. También observó desde la ventana algunos episodios de violencia, aunque su hija parecía mostrar que todo estaba bien.

Su felicidad le causaba malestar

El acusado ha explicado en su declaración que la relación comenzó en el instituto cuando ambos tenían 15 años y finalizó en agosto de 2021. "Teníamos amigos comunes, pero cuando la relación se rompe, mis amigos se distanciaron de mí", ha comentado.

Al ser cuestionado sobre sus emociones tras la ruptura, explicó que se sintió aliviado, ya que la relación era "una relación tóxica" por su culpa y pensaba que era lo mejor. Relató: "Me sentí aliviado pero empecé una depresión. He tenido desde los doce años tentativas de suicidio e iba al psicólogo".

El joven mencionó que "no sabía gestionar las emociones" y que cada vez que algo le "salía mal, se le venía el mundo encima", lo que reflejaba sus dificultades para hacer amigos. Debido a esto, asistía al centro de salud mental en Parla una vez al mes.

Cristina había estado en una relación con otra persona meses antes de los acontecimientos, lo que le causaba malestar, ya que sentía que su felicidad le "molestaba" y le atribuía "la culpa de su depresión". Ha confesado: "Mis amigos se distanciaron de mí y pensé que ella quería hacerme daño. Eso era lo que entendía", añadiendo que "le achacaba" la falta de apoyo de sus amistades, haciendo referencia a unos mensajes que Cristina publicó en sus redes sociales. "Me incomodaba su felicidad y le echaba la culpa por mi depresión", ha comentado también.

En el momento en que ocurrieron los hechos, él deseaba reunirse para pedirle explicaciones sobre sus intenciones de hacerle daño. Reflexionó sobre la idea de "castigarla", aunque ha afirmado que eran "solo fantasías". "Imaginaba que ella acababa sufriendo tanto como yo", confesó.

Respecto al arma utilizada en el homicidio, ha comentado que tomó una navaja de su casa y salió a la calle debido al miedo y a "la paranoia por las cosas que se habían dicho" en su contra. Experimentaba desprecio en la mirada de algún conocido.

Rául estaba al tanto de que Cristina paseaba por la tarde con su perro, "la única rutina que sabía que mantenía". "La esperé en el parque. Me levanté del banco y me dirigí hacia ella. Fingí cambiar de dirección y la toqué en el hombro. Me miró y le dije que teníamos que hablar. Ella respondió que no. Entonces le dije que la iba a matar. Le mostré la navaja", ha relatado.

La joven, nerviosa, desvió la mirada y le propinó un rodillazo. "Le pregunté que por qué me había jodido la vida y ella lo negó. Pasó un coche y ella pidió ayuda. Entré en pánico. No había marcha atrás. De forma instintiva, saqué la navaja y se la clavé en el cuello y pecho", ha confesado. "La vi caerse, no recuerdo más", ha añadido.

La mujer se desplomó al suelo, y el acusado "con intención de aumentar el sufrimiento", ha remarcado la Fiscalía, continuó propinándole puñaladas. En un momento dado, ella logró liberarse de su agresor e intentó acceder a la parte trasera de un vehículo que había sido estacionado a pocos metros del sitio. Raúl, sin embargo, volvió a alcanzarla y prosiguió con la agresión hasta que Cristina se desplomó al suelo, desvanecida tras recibir 42 puñaladas. En ese instante, otras personas presentes en el lugar brindaron ayuda a la víctima, mientras que el acusado se dio a la fuga e intentó quitarse la vida, pero fue detenido antes por agentes de la Policía Nacional. En la actualidad, se encuentra bajo tratamiento psicológico y consume antidepresivos en prisión.

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