La transformación tan esperada de la antigua fábrica de Clesa en un importante centro de innovación enfocado en las ciencias de la vida, la cultura y la divulgación científica dará comienzo oficialmente en los próximos días. Durante una visita a la fábrica, Borja Carabante, el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento de Madrid, ha anunciado este martes que las obras comenzarán de manera inminente, tras la concesión por parte del Consistorio de la licencia a Kadans Science este verano para llevar a cabo estos trabajos de reforma, los cuales serán compatibles con la protección del patrimonio, la sostenibilidad ambiental y la revitalización del entorno urbano.
Durante un recorrido por algunos de los espacios que formarán parte del futuro Clesa Innovation Center, Carabante ha realizado este anuncio en compañía del concejal del distrito de Fuencarral-El Pardo, José Antonio Martínez-Páramo. Junto a él, ha recibido información sobre el proyecto de Steijn Ribbens, director de inversión y miembro del consejo de Kadans; Miguel Muñoz, director de Kadans Science España; y el arquitecto Carlos Rubio. El delegado ha subrayado que las obras que comenzarán en los próximos días son “una extraordinaria noticia para Madrid”, ya que después de 13 años de cierre de la fábrica, “este entorno industrial en desuso y deteriorado se va a transformar en un polo de innovación, cultura y empleo”.
El acondicionamiento, ampliación y reestructuración de la antigua fábrica se contempla en el proyecto, que tiene como objetivo transformarla en un centro de innovación e investigación. También se busca proteger el edificio y ponerlo en valor como una dotación municipal única. La propuesta, elaborada por Kadans Science, fue elegida en el concurso internacional Reinventing Cities de 2019. Gracias a este concurso, la empresa obtuvo la concesión demanial de la parcela de la fábrica por un periodo de 75 años, con un canon anual basado en un porcentaje de su facturación. El pasado mes de julio, el Área de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad concedió la licencia de obras conforme al proyecto presentado.
La esencia de la antigua fábrica de Clesa se preservará en la rehabilitación, asegurando el respeto por sus elementos más emblemáticos, como la estructura original, la disposición interior de las dos naves principales, las fachadas principales, la volumetría y la escalera. Esto se realiza en conformidad con su declaración como Bien de Interés Cultural. En julio de 2024, se determinó por parte de la Comisión Local de Patrimonio Histórico (CLPH) de la Comunidad de Madrid que el proyecto cumplía con los requisitos establecidos para la incoación del edificio como BIC, en la categoría de Monumento, una decisión que fue aprobada por el Gobierno regional en marzo del año anterior. Así, se finalizó el proceso iniciado por el Ayuntamiento para proteger este patrimonio mediante su inclusión en el Catálogo de Edificios Protegidos.
El Clesa Innovation Center se desarrollará en una parcela de 17.095 metros cuadrados, con una edificabilidad total de 18.000 metros cuadrados. Este proyecto incluirá más de 9.500 metros cuadrados destinados al centro de I+D en biomedicina, así como 1.600 metros cuadrados para el centro de congresos, 800 metros cuadrados para un centro cultural, otros 800 metros cuadrados reservados para coworking y 1.500 metros cuadrados que serán zonas comunes y áreas de restauración. Se prevé una inversión superior a los 35 millones de euros. Las obras comenzarán este mes, y se estima que su duración será de dos años, lo que permitirá que el centro esté operativo en 2027.
Se establecerán áreas verdes municipales y se construirán nuevos viales, mejorando así la conexión con la red de transportes y Cercanías en el entorno. Además, como parte del desarrollo de la modificación del Plan General que fue aprobada en 2020, donde se contempla la transformación de la fábrica, se localizarán oficinas, una residencia para estudiantes y un hotel en esa misma área.
La propuesta incluye, en primer lugar, obras de acondicionamiento general del edificio, las cuales respetan la distribución de las naves principales y buscan recuperar los espacios originales. Se plantean nuevas distribuciones en planta con instalaciones que tienen como objetivo proporcionar funcionalidad al uso previsto, además de la recuperación de materiales originales siempre que sea factible.
En segundo lugar, se llevarán a cabo obras de ampliación en las áreas subterráneas con el fin de incluir la cantidad obligatoria de plazas de aparcamiento, así como en la tercera planta del edificio destinado a laboratorios. La reestructuración parcial y puntual será necesaria, lo que conlleva la creación de escaleras y pasarelas de evacuación para garantizar el cumplimiento de la normativa de incendios y seguridad. Además, se instalarán ascensores para mejorar la accesibilidad del edificio, y se realizarán aperturas en los forjados para proporcionar iluminación a la planta sótano.
La estructura del edificio se consolidará y acondicionará mediante refuerzos, mientras que en las cubiertas se requerirán trabajos de conservación que incluirán impermeabilización, reemplazo de acabados y lucernarios deteriorados, así como la recuperación de los remates típicos de ventilación e incorporación de paneles fotovoltaicos. Además, se llevarán a cabo instalaciones de cubiertas verdes extensivas y en las fachadas será necesaria la realización de obras de conservación, restauración y consolidación, asegurando la preservación de las piezas exteriores originales y el cambio de las carpinterías, manteniendo el material y los acabados existentes.
Este proyecto supondrá también la renovación y puesta en valor de todo el entorno mediante la reducción del tamaño del terreno de la fábrica, la configuración de una gran zona verde y nuevos viales y la utilización del resto de las parcelas para servicios terciarios con actividades sociales, culturales o educativas para los vecinos de Fuencarral-El Pardo.
La edificación de la antigua fábrica Central Lechera Clesa, diseñada por el arquitecto Alejandro de la Sota, destaca por su singularidad y su alto valor arquitectónico, histórico y social. Este edificio representa un hito en el patrimonio industrial y arquitectónico tanto de Madrid como de España. Aunque estuvo en funcionamiento hasta 2011, su cierre se concretó en 2012 tras la quiebra de su propietario.
En mayo de 2015, comenzó la tramitación para modificar puntualmente el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Madrid, con la finalidad de establecer una nueva centralidad de alta calidad urbanística en esa área. Este proyecto implicaba la inclusión del edificio principal en el Catálogo de Edificios Protegidos y la transformación del entorno urbano, introduciendo nuevos usos residenciales y terciarios que reemplazarían las actividades industriales. Aunque esta primera modificación del Plan General recibió una aprobación inicial en mayo de 2015, finalmente se decidió abandonar su tramitación antes de que pudiera ser aprobada de manera definitiva.
En 2018, comenzó un nuevo expediente para modificar el Plan General, el cual recibió aprobación definitiva en 2020. Como resultado de un exhaustivo estudio del conjunto, este plan incluyó la cesión al Ayuntamiento de Madrid y una parte de la fábrica fue incorporada al Catálogo de Edificios Protegidos (nivel 3 grado parcial), garantizando así la conservación de su volumetría y los elementos arquitectónicos más relevantes.
En la modificación del Plan General iniciada en 2018 no se contempla la inclusión del uso residencial, se reduce el tamaño de la parcela finalista que contiene la fábrica y que se debía ceder al Ayuntamiento y se rodea por los laterales este, sur y oeste por una zona verde municipal, se propone un nuevo acceso a la estación de tren de Cercanías y se cede suelo a Adif para mejorar la estación y que se emplace en un tramo recto, reservando el resto de las parcelas a servicios terciarios y viales.
Antes de la cesión al Ayuntamiento, se llevó a cabo la demolición de las secciones de la nave que no estaban protegidas y que quedaban fuera de la nueva parcela municipal, ocupando así la futura zona verde y parte del terreno destinado a fines lucrativos. En ese momento, se realizaron diversas acciones, entre las cuales se incluyó la reparación de la cubierta para prevenir filtraciones de agua en el edificio y el tapiado de ventanas, dado que la fábrica había sido objeto de varios actos de vandalismo. La aprobación definitiva del proyecto de urbanización para la zona verde que rodea la fábrica tuvo lugar en 2022.