“Confío en que a la Policía, a la Guardia Civil, se les deje actuar como corresponde y si hay cualquier atisbo de violencia, por supuesto se reprima. La manifestación pacífica se respeta, los delitos hay que reprimirlos y poner en riesgo la vida de las personas y su seguridad, desde luego es un delito”, afirmó Sanz en una entrevista en Cope, recogida por Europa Press.
Sus declaraciones se producen tras el intento de un grupo de manifestantes propalestinos de cortar la carretera en la que transcurría la penúltima etapa de la competición, cuando restaban apenas 20 kilómetros para la meta. Los ciclistas pudieron continuar por un carril alternativo.
Sanz subrayó que se puso “en grave peligro” tanto la integridad de los deportistas como la de las “propias personas que fueron a ver el evento”. Además, reclamó “una especial responsabilidad a quienes tienen cargos públicos o incluso forman parte de partidos que han estado o están en el Gobierno”. En este sentido, recordó la participación de las exministras de Podemos Ione Belarra e Irene Montero en las protestas del sábado, así como la convocatoria de Más Madrid para manifestarse este domingo.
La vicealcaldesa apeló también a la “calma”, defendiendo que la ciudadanía tiene “todo el derecho a manifestarse de una manera pacífica” sobre “los temas que considere que lo merecen”, pero insistió en que “no se puede hacer lo que se hizo ayer”.
A su juicio, existen “ciertos llamamientos” que resultan “irresponsables” y que desvían la atención del aspecto principal: garantizar la seguridad en una competición que “siempre ha sido una fiesta” y que, a su llegada a Madrid, congrega a “decenas de miles de personas a lo largo de todas las calles”.
“Lo que he visto son muchas declaraciones profundamente irresponsables, tanto de algunos de los ministros del Gobierno de España, invitando a la expulsión del equipo israelí. Tampoco he visto una contundencia demasiado importante por parte del propio delegado del Gobierno (Francisco Martín) y, por lo tanto, permítame que en ese sentido, pues en fin, no tengamos todas esas garantías”, deslizó Sanz, quien reconoció tener “alguna preocupación”.