Las obras del soterramiento de la M-30, a su paso por Ciudad Lineal, y el distrito de Salamanca arrancarán la semana que viene, tal y como ha anunciado la delegada del área de Obras y Equipamientos del Ayuntamiento de Madrid, Paloma García Romero. Pero mientras la maquinaria se prepara para comenzar a trabajar el lunes, los vecinos se preguntan: “¿Tiene algún sentido?”.
Este domingo, a las 12:00 horas, ha arrancado la primera movilización ciudadana contra el proyecto conocido como el Parque Ventas, al que los residentes lo han bautizado como la "losa de Ventas", impulsada por la Plataforma de Afectados por la M-30 con el apoyo de entidades vecinales de los barrios colindantes y partidos como Izquierda Unida y Más Madrid. La protesta ha salido de la plaza de la América Española (Fuente del Berro) y finalizado en la calle Antonio Pirala, en el barrio de La Elipa. Para finalizar el acto, se ha leído un comunicado en el que se anuncia el comienzo de una campaña de oposición al proyecto.
Los vecinos denuncian que esta es la primera protesta, pero no la última. Consideran que la intervención, valorada en 78,9 millones de euros, “no responde a una necesidad real de los barrios implicados” y critican el procedimiento del Ayuntamiento, que, según afirman, “se ha negado insistentemente a proporcionar la documentación del proyecto y ha comunicado los cambios únicamente a través de los medios de comunicación”.
Entre los últimos cambios anunciados por el Consistorio se incluye una reducción del presupuesto base de licitación en 8,9 millones de euros, así como la plantación de 400 árboles más de los inicialmente previstos. La adjudicación de la obra ha recaído en la UTE formada por FCC Construcción, Pacsa y Obras y Servicios TAGA.
Durante los 29 meses de duración prevista, “las obras inutilizarán dotaciones deportivas y espacios de ocio cercanos, y se llevarán a cabo en buena parte en horario nocturno para no afectar al tráfico de la M-30”, lo que preocupa a los vecinos por las molestias que pueda generar.
"Este proyecto no va a mejorar nada para los vecinos", denuncian desde la plataforma, que también alerta del impacto que tendrá sobre el mercado inmobiliario: “Impulsará la gentrificación, fomentará el uso turístico de la vivienda y provocará la expulsión del vecindario actual”. En palabras de uno de los portavoces: “Es una obra a medida de la especulación”.
Además, critican que una parte significativa del presupuesto de las Juntas Municipales se destine a este proyecto: el 60 por ciento del de Salamanca y el 30 por ciento del de Ciudad Lineal durante tres años. “Mientras tanto, seguimos sin escuela infantil, sin centro de mayores y con instalaciones deportivas que se caen a pedazos”, afirman.
En el manifiesto que se leerá al término de la marcha, los organizadores subrayan que el diseño del proyecto no contempla medidas contra la contaminación acústica ni atmosférica, a pesar de situarse en una de las zonas más afectadas por estos problemas de toda la ciudad. Denuncian también la tala de árboles maduros, a pesar de que las modificaciones del proyecto incrementa el número de ejemplares arbóreos, la elevada huella de carbono de la obra y un modelo de “parque artificial” que califican de “insostenible e innecesario”.
“Nos dirán que miremos Madrid Río, pero aquí el río está bajo tierra y esto no es un soterramiento”, concluyen los convocantes, que lamentan que el Ayuntamiento no haya dado espacio al diálogo vecinal. “Nos gustaría que nos explicaran por qué y para qué, pero se niegan a hablar con nosotros”.
Los vecinos también han querido responder a las modificaciones del proyecto presentadas por la delegada Paloma García Romero, a las que acusan de ser “pura propaganda”. Niegan que exista una verdadera “optimización” del presupuesto, como defiende el Consistorio, y recuerdan que el anteproyecto ganador de la licitación ya ascendía a unos 70 millones de euros, por lo que el presupuesto final (de 78,9 millones) representa un encarecimiento real de unos ocho millones. “Usar el presupuesto base para alegar ahorro es hacerse trampas al solitario”, afirman, y se muestran convencidos de que no será el último incremento que sufra la obra.
Tampoco convencen las supuestas “mejoras” anunciadas, como la plantación de 400 árboles más, que a juicio de los convocantes refuerzan el “carácter meramente decorativo” del proyecto. Aseguran que, debido al espesor previsto de la losa (1,25 metros, según el anteproyecto), solo se podrán plantar arbustos o árboles pequeños, sin capacidad de arraigo profundo. La anunciada “pantalla” de cipreses para contener el ruido y la contaminación del tráfico “tampoco ofrece garantías”. “No es un soterramiento real: el tráfico seguirá pasando por debajo, canalizado, y las emisiones saldrán al exterior por chimeneas, lo que no reduce el problema, solo lo concentra”, denuncian.
Otras modificaciones técnicas, como la reducción del número de pilotes, su mayor grosor o la impermeabilización de la cubierta, son recibidas con cautela. “Nos reservamos una valoración más precisa hasta tener acceso a la documentación técnica que el Ayuntamiento sigue sin publicar, a pesar de haberse comprometido a hacerlo”, explican.
Con todo, sí valoran de manera positiva que el Ayuntamiento haya anunciado por fin actuaciones en los márgenes de la M-30, en Salamanca y Ciudad Lineal, para recuperar espacios degradados y mejorar zonas peatonales. “Pero para eso no era necesaria una obra como la de la losa de Ventas, ni mucho menos una inversión de 80 millones de euros”, concluyen.