Madrid está más de moda que nunca. Así lo defienden, con vehemencia, tanto desde Sol como desde Cibeles. Y, desde luego, hay motivos de sobra para ello. Mientras las cifras turísticas baten récords temporada tras temporada, incluso en época estival, cuando los visitantes optaban por zonas costeras para viajar a nuestro país, son muchos los grandes eventos que comienzan a elegir la capital como su sede, ya sea puntual o permanente. De conciertos multitudinarios, como los de Kate Perry o Bad Bunny, y grandes festivales, como el Mad Cool, a espectáculos deportivos de primer orden mundial, como son la Fórmula 1, la National Football League (NFL) estadounidense o, con vistas a 2030, el Mundial de fútbol, pasando por los últimos estrenos cinematográficos y teatrales, con especial énfasis sobre los musicales. Todo pese a la problemática ligada al ruido en el Estadio Santiago Bernabéu.
Este atractivo turístico al alza refleja, no obstante, una cara B. Es el caso, sin ir más lejos, de la proliferación de viviendas de alquiler turístico, una gran parte sin licencia, que, además de reducir la oferta disponible para aquellos ciudadanos viven en la ciudad, también incrementan el precio, tanto en régimen de alquiler como de compra, de este bien de primera necesidad. También otras complicaciones ligadas, por ejemplo, a la movilidad. Para muestra, las 156 denuncias acumuladas, solo en la semana comprendida entre el 31 de marzo y el 6 de abril, por los conductores de tuk tuks que circulan por el Centro. Un escenario bañado, claro, con las correspondientes protestas vecinales. Y es que el equilibrio que permite conjugar la acogida de un número de turistas cada vez mayor y, a su vez, garantizar la óptima convivencia con los residentes resulta, cuanto menos, compleja.
Otra derivada del creciente número de eventos que tienen lugar en la capital es, tal y como denuncian desde la oposición a Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida, la financiación pública de estos por la vía del patrocinio. Una "cultura del pelotazo" que, al menos a juicio de Más Madrid, trae consigo un notable "abandono" de la escena cultural madrileña. "La Comunidad de Madrid apuesta por la Cultura del pelotazo, abandonando las bases de una vida cultural y deportiva propia. Los grandes eventos musicales deberían coexistir con una escena cultural madrileña que conceda oportunidades a todos, porque no puedes pretender que el próximo Vetusta Morla sea madrileño si no favoreces una escena musical y espacios más pequeños", critican fuentes del Grupo Parlamentario encabezado por Manuela Bergerot.
Algo muy similar ocurre, aseguran, en el ámbito deportivo, "donde solo el 20 por ciento de la inversión va para deporte de base, que es el que mejora la salud, la vida social de los jóvenes y el tejido social de los barrios". Los mejores ejemplos, inciden mismas fuentes, el partido de fútbol americano que próximamente disputarán los Miami Dolphins en el Bernabéu y el regreso del Gran Premio de Fórmula 1: "Se pagan millonadas a un equipo americano y se pone la ciudad a sus pies para que la NFL juegue un solo partido en España mientras se impide, que en Canal entrenen los equipos madrileños que no tienen infraestructura. Igual con la F1, se compromete la salud económica de IFEMA, que representa un importante porcentaje del PIB de nuestra región para un deporte que, en los casos más baratos, cuesta unos 600 euros al día al aficionado".
"Pagan millonadas y ponen la ciudad a sus pies"
Es, en palabras, de la portavoz de Más Madrid en el Consistorio, Rita Maestre, "el reino de los pelotazos y los chanchullos" de un alcalde que, a través de "patrocinios hechos a medida" y otorgados, para más inri, "a dedo", habría decidido gobernar para que se lucren "los privados", "sus amigos", los "mafiosos" y los "especuladores". Y mientras "los problemas y necesidades de las vecinas y vecinos se guardan en el cajón del olvido".
Paradigmático, defiende la propia Maestre, lo ocurrido en torno al circuito de Fórmula 1, sobre el que "Almeida nos mintió", pues "dijo que no nos iba a costar ni un euro y ya hay comprometidos cerca de 200 millones". Además, con "implicaciones claras en contaminación acústica, calidad del aire y bienestar de los vecinos". También el festival Mad Cool, patrocinado por la Comunidad con más de un millón de euros y que ha sido organizado, a ojos de Más Madrid, "sin contar con las miles de personas que viven alrededor, sin planes de movilidad y sin limitaciones acústicas".
"Frente a estos patrocinios privados, la lista de agravios es interminable. En los polideportivos municipales de nueva construcción se cargan las pistas para deporte colectivo, la gestión privada deja fuera a muchos colectivos porque las normas hacen imposible el acceso a las instalaciones, las empresas privadas que los gestionan impiden que los usuarios con tarifas reducidas se acojan a ellas para así hacer más caja, no hay instalaciones deportivas con espacios adecuados para el deporte de base...", lamenta la portavoz.
Línea muy próxima a la que siguen desde el Grupo Municipal Socialista en Cibeles, quienes no dudan en denunciar que hasta el 82 por ciento del incremento presupuestario para Deportes se destina en la actualidad a contratos de patrocinio publicitario. "Mientras el presupuesto del Área general subió del año 2024 al año 2025 un 11 por ciento, el de patrocinio subió un 124. Supone el 15 por ciento del presupuesto general del Área (5,6 millones de euros sobre un total de 37,6) y el 82 por ciento del incremento presupuestario", expone la edil responsable del ramo en la formación progresista, María Caso.
Tal y como aparece recogido en el propio contrato que traerá consigo el desembarco de la NFL en Madrid el próximo mes de noviembre, el equipo de Gobierno municipal justifica los acuerdos de esta índole como "acciones promocionales en colaboración con marcas de alta penetración en mercados prioritarios", como sería el estadounidense, "tanto en volumen de llegadas como en gasto por turista". En la práctica, se trata de dar a conocer la "marca Madrid". Todo ello, siguiendo el argumentario Popular, termina además por desembocar en un "retorno" que "supera con creces la inversión realizada por el Ayuntamiento de Madrid". En este caso concreto, de 1.850.000 euros, al que habría que sumar otro millón y medio procedente de las arcas regionales.
Ante tal justificación, la concejal socialista lo tiene claro: si se trata únicamente de fomentar el turismo y no de promocionar el deporte base, el montante total destinado a tal fin debería salir del área de Turismo y no de Deportes. "Las necesidades del deporte de nuestra ciudad son muy distintas y muy acuciantes, como constatan los vecinos y vecinas cada día en el registro de sugerencias y reclamaciones del Ayuntamiento. Revertir las deficiencias estructurales de los centros e instalaciones deportivas, consecuencia del absolutamente insuficiente mantenimiento por parte del Ayuntamiento, suplir la falta de profesionales y la cancelación de las clases de miles de usuarios todos los días, dotar al deporte base de más instalaciones y financiación... (…). Esto es menospreciar al deporte municipal, cuya competencia fundamental es la de fomentar la práctica deportiva, es decir, que más ciudadanos hagan deporte. Esto no se logra con carteles publicitarios muy caros. Se garantiza con instalaciones dignas y personal suficiente", sentencia Caso.
"Que más ciudadanos hagan deporte no se logra con carteles publicitarios muy caros sino con instalaciones dignas y personal suficiente"
Pese a valorar "positivamente" que la capital sea sede de eventos internacionales, en el Grupo Municipal de Vox exigen asimismo un analisis pormenorizado de cada caso a fin de evitar el "uso arbitrario, opaco o desproporcionado de recursos públicos". O lo que es igual, un estudio encaminado a garantizar que "estos generen beneficios para los madrileños y no supongan una carga económica injustificada para los contribuyentes". En la práctica, sostienen fuentes del partido, esto tan solo es posible mediante un "control público" apoyado en "tres principios esenciales: transparencia, rentabilidad y responsabilidad".
"Madrid debe aspirar a consolidarse como una capital de referencia en el ámbito cultural, deportivo y turístico, pero el respaldo institucional a este tipo de iniciativas debe regirse por tres principios esenciales: transparencia, rentabilidad y responsabilidad. Cualquier inversión pública debe estar avalada por informes rigurosos que acrediten su impacto económico y social y todas las colaboraciones con promotores privados deben someterse a control público, rendición de cuentas y máxima publicidad contractual. Vox no se opone a los grandes eventos, sino al uso arbitrario, opaco o desproporcionado de recursos públicos. Madrid puede y debe albergar grandes eventos, siempre que la gestión se lleve a cabo con rigor, equilibrio y total transparencia", zanjan los de Javier Ortega Smith.