El Valle de Cuelgamuros - también conocido como Valle de los Caídos - ha vuelto a ser protagonista en el pleno del Ayuntamiento de Madrid. En esta ocasión, el grupo municipal Vox ha propuesto instar a la Comunidad a iniciar los trámites para declarar Bien de Interés Cultural (BIC) la Basílica, Abadía, la hospedería y la Cruz, al igual que se ha hecho con las escolanías, al ser un “símbolo de conciliación de los españoles tras la guerra fratricida”.
La concejal de Vox Carla Toscano ha manifestado que esta protección es “urgente” porque el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, pretende convertirlo en un “museo de propaganda socialcomunista”, asegurando que la izquierda “odia la belleza y este conjunto que cuenta con la cruz más alta del mundo” y el “concepto de reconciliación”. Aludiendo, además, a su “odio a Dios” con la "expulsión vergonzosa del heroico prior de los benedictinos”, lo que considera una “lobotomía colectiva para inventar una nueva España sin raíces y sin fe”:
“Está dedicado a los caídos de los dos bandos de la Guerra Civil, que además están enterrados juntos”, manifestaba la edil de Vox y añadía: “Este gobierno talibán está dispuesto a todo, desde profanar tumbas a profanar monumentos, para intentar en vano curar un orgullo herido de perdedores de una guerra que no consiguen asumir que perdieron”
Para Toscano, los presos que construyeron este mausoleo eran “voluntarios”, “presos que querían trabajar” porque recibían “el mismo salario que los obreros libres”. "Y prueba de ello es que la mayor amenaza que sufrían, si no cumplían con sus obligaciones, era la expulsión. Si fuera como Auschwitz, como ustedes dicen, la amenaza sería quedarse, no expulsarles", ha asegurado.
La concejal de Vox ha concluido su intervención solicitando el voto a favor del Partido Popular: “Ojalá que algún día podamos decir a nuestros hijos ‘yo defendí el Valle de los Caídos’, porque defenderlo es defender una historia que con luces y sombras es la nuestra, el perdón entre españoles y la verdad”.
Sin embargo, la propuesta fue rechazada por el voto en contra del resto de partidos políticos. Ha sido el concejal de Centro, Carlos Segura (PP), quien ha citado la Ley de Patrimonio Cultural regional y una enmienda aprobada con los votos a favor de Vox que planteaba la "la protección, conservación, investigación, enriquecimiento, difusión y disfrute del patrimonio cultural español, ubicado en el territorio de la Comunidad de Madrid y que sea competencia de esta", siendo el Valle de titularidad estatal.
Por ese motivo, ha criticado que Vox haya llevado esta propuesta al pleno de Cibeles y les ha reprochado ser "el acompañante habitual en todas las iniciativas" del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, describiéndolos específicamente como "el complemento sandía: verdes por fuera, pero intensamente rojos por dentro".
Toscano ha reprochado al Partido Popular su voto en contra: “Si permitimos que un tirano reescriba la historia de España, mañana escribirá la nuestra. Si permitimos que un tirano ataque unas creencias, mañana atacará las nuestras. Si permitimos que un tirano destruya la reconciliación por la que hemos vivido en paz más de 80 años, las heridas abiertas de mañana no serán culpa suya, sino nuestra por habérselo permitido”.
Por su parte, los grupos de la oposición han afeado a Toscano (Vox) que hable de “reconciliación” cuando hubo “18.000 republicanos que estuvieron realizando trabajos forzosos levantando ese monumento” y ha señalado que la cruz de Cuelgamuros representa “una tumba con trabajos forzosos en plena dictadura franquista”.
Eduardo Rubiño de Más Madrid criticaba que Vox defienda un “altar del nacionalcatolicismo y del régimen sangriento nacido de un golpe de Estado” y ha acusado a la derecha de seguir “hundida en las raíces en la dictadura”. “Querer impedir que un monumento al terror como es el Valle de los Caídos viva para siempre desmemoriado, que no tenga la única significación posible que puede tener en una democracia, que es impedir que se vuelva a realizar unos hechos tan abominables como eso, es una condena para las generaciones venideras”, señalaba Rubiño, que calificaba de “estúpida y fascista” la proposición del grupo municipal Vox.