Las obras de ampliación de la estación Puerta de Atocha, en su fase inicial, ya están dejando una huella difícil de revertir: la tala masiva de árboles. En concreto, el bulevar arbolado de la calle Méndez Álvaro está siendo “eliminado”, afectando ejemplares considerados de gran porte a golpe de motosierra sin tener en cuenta su “viabilidad para ser trasplantados”.
Desde la plataforma El barrio no se tala, algunos vecinos de la zona han criticado la forma de proceder de la empresa adjudicataria de las obras a la hora de iniciar la tala de diversos ejemplares arbóreos: “Es una barbaridad lo que han hecho, han dejado a los árboles mutilados de tal manera que sería rarísimo que sobreviva alguno”.
“Como todas las empresas solo piensan en ganar dinero y lo que hacen es recortar por aquí y por allá. Y no piensan en el daño que pueden hacer al árbol para que pueda sobrevivir”, señalan desde la plataforma, que no entiende como el Ayuntamiento de Madrid ha autorizado (al Gobierno) dicha “catástrofe” que destroza el patrimonio natural de la ciudad en plena primavera, cuando los árboles están “con la sabia a pleno rendimiento”.
Y todo ello ha tenido lugar sin una comisión de seguimiento de las obras solicitada por los vecinos y entidades afectadas: “Tenemos un enfado monumental porque nos han estado dando largas para que no nos reunamos con ellos. Siempre alegaban a que tenían que coordinarse e iban pasando las semanas. Mientras tanto, han ido mutilando los árboles y es evidente que muchos de ellos no van a sobrevivir (a un futuro trasplante)”.
Según ha podido saber este digital, Adif habría convocado una reunión con los vecinos de la zona hace unos días para trasladarles el avance de los trabajos y explicarles el proyecto. Sin embargo, esta cita llega tarde para, entre otros, un olmo de 16 metros de altura que ha quedado reducido a seis.
Desde el inicio del proyecto, colectivos ecologistas y asociaciones vecinales advirtieron de que este proyecto, promovido por el Ministerio de Transportes, tendría un elevado coste medioambiental para la ciudad de Madrid con la desaparición de 246 ejemplares, que serían trasplantados tras recibir numerosas críticas por la planificación del proyecto inicial. “Tan solo se talará un ejemplar”, apuntaba el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible del Gobierno de España, Óscar Puente, en sus redes sociales.
Sin embargo, un año después, Ecologistas en Acción Madrid y la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (Fravm) han criticado que la cifra de árboles talados superaría los 380 ejemplares. En concreto, el grupo ecologista señala que, mientras que 63 árboles se protegerán durante las obras, 74 serán trasplantados y 249 directamente talados. “Las reposiciones por talas parecen ascender a 236 y se prevé entregar a los viveros municipales 5.712 ejemplares”, exponen.
La zona más afectada por las obras es el Bulevar de Méndez Álvaro. Se trata de un espacio “singular” del que todos los vecinos y vecinas de la zona “se sienten orgullosos” al “tener flores prácticamente durante todo el año” por las distintas variedades de plantas y árboles que lo rodean como prunos, manzanos en flor, olmos, magnolios o granados. De hecho, los granados del bulevar figuran en publicaciones especializadas como el libro Árboles madrileños de Antonio López Lillo y Antonio López Santalla, entre los más destacados de la ciudad (junto a los del Palacio de la Moncloa) por su porte arbóreo. Por lo que, su desaparición “supondría una perdida irreparable”.
Muchos de los árboles tienen más de treinta años, como el olmo de la confluencia con la calle Canarias, de más de 15 metros de altura. La plataforma contra la tala apunta que expertos en la materia “saben que el porcentaje de supervivencia de estos grandes árboles es muy bajo y muchos de ellos tendrán que ser sustituidos por nuevos ejemplares”. Un hecho, qué vecinos como Jorge agradecen, pero que no es suficiente, ya que “serán difíciles de sustituir por árboles provenientes de viveros para mantener el espíritu del bulevar”.
Además, el arbolado que está siendo eliminado está incluido en la RED ARCE (RED de ARbolado viario que Conecta dos Espacios verdes) como consta en el Plan de Arbolado Viario del distrito de Arganzuela. Y una parte “fundamental” de los movimientos migratorios de aves madrileñas, así como otras especies que hacen de la ciudad un “entorno mucho más habitable”.
Mientras la belleza del bulevar va desapareciendo ante la tala masiva, Jorge ha intentado ponerse en contacto con los responsables de las obras en varias ocasiones para trasladar su malestar y “apelar al sentido común” en unos trabajos que se prevén largos. “Cuando solicitamos información nos remiten un tuit de Óscar Puente donde asegura que de todos los árboles que se pensaban talar y compensar, solo se va a talar uno, pero no hemos encontrado modo alguno de saber cómo se va a llevar a cabo la modificación planteada, ni los desvíos provisionales, ni como quedará el flujo de vehículos al final de la obra y dado que me ha tocado una macro-estación de tren a la puerta de mi casa agradecería un poco más de información”, apuntaba Jorge, que dada la magnitud de la obra le hubiera gustado una mayor participación vecinal durante el proceso de elaboración del proyecto, aunque “nunca es tarde si la solución satisface a todas las partes implicadas”.
Junto a la tala masiva de árboles, los vecinos de la zona se enfrentan a otro problema: la larga duración de las obras, ya que se prevén que tarden unos siete años, a pesar de que “está previsto que trabajan todos los días de la semana y también realicen trabajos nocturnos”. “La tala de árboles es solo el principio, a mí hay muchas cosas que me matan como que van a estar trabajando a altas horas de la madrugada”, manifestaba Jorge.
En concreto, las obras afectan a los edificios situados en los números 24 y 26 de la calle Méndez Álvaro, al plantear un desvío de tráfico, eliminando parte del bulevar mencionado y dirigiendo el tráfico de subida de la calle a ras de dichos edificios, con los consiguientes “problemas de ruido y contaminación”.
Y los problemas no acaban ahí, una vez finalizados los trabajos, el tráfico que anteriormente estaba al otro lado de las vías o en la glorieta de Carlos V, “en zonas sin apenas viviendas”, va a ser trasladado cerca del domicilio familiar de Jorge. “Es incomprensible. Hay muchos dormitorios que dan justo en frente de la estación que tendrán que soportar la contaminación lumínica, además del tráfico. Nos van a hacer la vida imposible”, asegura.
Por el momento, las máquinas continúan avanzando en la fase preparatoria del proyecto, eliminando tras su paso árboles singulares de Madrid, mientras que los vecinos cercanos al bulevar siguen esperando una reunión que les arroje un poco de luz sobre los inconvenientes de las obras y donde puedan trasladar algunas de sus ideas para que el proyecto de ampliación no se convierta en la "pesadilla" que esperan.