La Fiscalía de la Audiencia Nacional ha solicitado la nulidad del juicio en el que Luis Rubiales, ex presidente de la Federación Española de Fútbol, recibió una condena a una multa de 10.800 euros por un delito de agresión sexual, relacionado con el beso no consentido a la jugadora Jennifer Hermoso. Además, reclama que se realice un nuevo juicio con un magistrado "no viciado, cuanto menos, de apariencia de parcialidad".
La Sala de lo Penal ha recibido una solicitud de la fiscal Marta Durántez, quien solicita que se declare la "nulidad de la sentencia por indefensión y arbitrariedad" para Rubiales y los otros tres acusados. Además, insta a que se emita una nueva sentencia en la que se consideren "todos los medios de prueba admitidos y practicados".
"Desde el más absoluto de los respetos ante la siempre difícil tarea de juzgar, y más en un caso de alto contenido mediático como el presente, es nuestra obligación poner de manifiesto que el magistrado no garantizó que el juicio se desarrollara en las mejores condiciones comunicativas, con una impronta de serenidad y equilibrio que hubieran sido necesarias", señala Durántez.
En el recurso de apelación, la fiscal sostiene que ha habido una violación de normas sustantivas debido a la "indebida aplicación" del artículo 178.1 del Código Penal. Por lo tanto, se solicita que se imponga a Rubiales una pena de un año de prisión, así como la accesoria de "inhabilitación especial" para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de condena, además de la prohibición de comunicarse con la víctima o acercarse a menos de 200 metros.
La fiscal fundamenta su solicitud en la "indebida aplicación" del artículo 172.1 del Código Penal, pidiendo una pena de un año y seis meses de prisión para cada uno de los acusados. Además, solicita que se imponga la inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante la condena, así como la restricción del ejercicio de profesiones vinculadas al ámbito deportivo durante el mismo periodo. También exige que se prohíba a los acusados comunicarse con la víctima y acercarse a ella dentro de un radio de 200 metros durante tres años y seis meses.
Asimismo, se pide que los acusados compensen a la víctima con un total de 50.000 euros "de manera conjunta y solidaria".
Rubiales fue condenado por el juez José Manuel Fernández Prieto debido a un delito de agresión sexual. No obstante, el juez absolvió a Rubiales, así como al ex director de la selección española, Albert Luque, al ex seleccionador femenino, Jorge Vilda, y al ex responsable de Marketing de la Federación, Rubén Rivera, del delito de coacciones.
El Ministerio Público señala que, durante las 9 jornadas de la vista oral, se empleó repetidamente un tono despectivo hacia las acusaciones y, en particular, hacia la fiscal. Esto hizo inviable el ejercicio de su labor como acusación pública, una función que le corresponde constitucionalmente para salvaguardar la legalidad.
La "permisión constante" otorgada por el magistrado es objeto de crítica, ya que permitió "una actitud por parte de las defensas y los acusados de continua conversación entre unos y otros, además de risas y aspavientos varios". Esto, según se señala, hizo que en numerosas ocasiones el interrogatorio por las acusaciones de los testigos, incluida la futbolista Jennifer Hermoso, resultara insoportable.
La fiscal argumenta que "tuvo que soportar estoicamente ante la falta de apercibimiento al respecto del juzgador manifestaciones por parte de las defensas de Vilda y de Rivera que exceden, a todas luces, el derecho de defensa".
"Tales como atribuir a las acusaciones la utilización de un derecho penal de autor propio de la Alemania nazi y del Código Penal del franquismo por parte del primero y, por parte del segundo, la de una crítica más allá de lo que conlleva el derecho de defensa", explica.
La condena total solicitada por la Fiscalía de la Audiencia Nacional para Rubiales ascendía a 2 años y 6 meses de prisión, desglosándose en un año por el delito de agresión sexual y un año y medio por las coacciones.
Durántez solicitó 1 año y 6 meses de prisión para los otros tres acusados, que son el ex entrenador de la selección femenina Jorge Vilda, así como los ex empleados Albert Luque y Rubén Rivera, por este último tipo penal.
No es el único recurso. La acusación popular ejercida por la Asociación de Futbolistas Española (AFE), así como el propio Luis Rubiales y Jennifer Hermoso también expresaron su desacuerdo con la sentencia y anunciaron recurso.
La futbolista ya ha recurrido la sentencia pidiendo que también sea condenado por las coacciones a las que se vio sometida. La representación de la jugadora solicita que tanto Rubiales como el exdirector de la Selección española Albert Luque, el exseleccionador femenino Jorge Vilda y el exresponsable de Marketing de la Federación Rubén Rivera, sean condenados a 1 año y 6 meses de cárcel por el delito de coacciones.
En caso de que el Tribunal no accediera, y de forma subsidiaria, la futbolista pide que se revoque la sentencia en cuanto al delito de agresión sexual de Rubiales y que, en lugar de la multa, se le imponga un año de cárcel.
El letrado de Hermoso critica en el recurso que el magistrado considerase que "no existe descrito ningún acto de violencia o intimidación sobre" la jugadora "directamente dirigido a impedir hacer lo que la ley no prohíbe o compeler a efectuar lo que no quiere".
El representante legal de la futbolista plantea que "Jennifer recibió los mensajes y percibió que las amenazas y consecuencias eran reales y que por la posición jerárquica" que ocupaban en ese momento los acusados "no existe ninguna duda de que pueden materializarse, generando el miedo suficiente, como para hacerla llorar y temer las represalias".
"El presidente de la RFEF trasladó sobre la víctima una presión ambiental, laboral y mediática para forzarla a decir algo que no sentía y que tampoco ocurrido, es decir, que existió consentimiento para el beso; hechos que a nuestro juicio encajan perfectamente en la violencia psicológica descrita en el elemento del tipo penal, alterando la forma de vida de la jugadora quien se vio perseguida por los miembros de la RFEF y por la prensa (no por el mérito deportivo, sino por el beso no consentido) teniendo incluso que irse de Madrid para quitarse la presión", reza el escrito.
El letrado repasa los ocho acercamientos de los acusados a Hermoso y su entorno desde el beso no consentido tratando de "obligar a la jugadora a hacer lo que no quería, en contra incluso de sus propios sentimientos de rechazo ante el beso, alterando su momento vital de celebración y sin respetar su dignidad como mujer".
El recurso añade que "es difícil imaginar más presión que la de hacerse pasar por la propia víctima, poniendo en su boca palabras que nunca pronunció, ni quiso pronunciar y hacerlo público en la prensa para generar un estado de opinión que la obligaran a cambiar su opinión sobre la agresión sexual y, con ello, proporcionar una cobertura al agresor para mantener que el beso fue consentido".