La sanidad pública madrileña ha introducido un nuevo protocolo denominado Código Crisis para la atención urgente de pacientes que sufren epilepsia. El objetivo de esta medida es mejorar la respuesta ante situaciones de emergencia, reduciendo los tiempos de asistencia y garantizando una atención equitativa a todos los afectados, independientemente del nivel asistencial al que accedan.
Este protocolo fue presentado este viernes por la consejera de Sanidad, Fátima Matute, en el Hospital Universitario Clínico San Carlos, uno de los centros de la capital. Durante su periodo de creación en 2024, el Código Crisis se ha activado en un total de 1.400 ocasiones y ha detectado 516 casos.
El proyecto está diseñado para detectar de manera precoz los episodios más graves de epilepsia y proporcionar una atención rápida y sistemática a los pacientes. Tras la activación del protocolo, el paciente es trasladado de forma urgente en una UVI del Servicio de Urgencia Médica de la Comunidad de Madrid (SUMMA 112) hacia uno de los hospitales públicos de referencia. Estos hospitales incluyen algunos de los más importantes de la región, como el 12 de Octubre, el Clínico San Carlos, la Fundación Jiménez Díaz, el Gregorio Marañón, y La Paz, La Princesa, Ramón y Cajal y Niño Jesús, en la capital, Puerta de Hierro-Majadahonda y Getafe.
Una vez en el hospital, el paciente es evaluado inicialmente por un neurólogo (o neuropediatra en el caso de los niños). Se aplica un tratamiento agudo inmediato y se realizan una serie de pruebas diagnósticas urgentes, entre las que se incluye un electroencefalograma, la prueba complementaria más relevante para el diagnóstico de la epilepsia. Gracias a este protocolo, los pacientes pueden recibir un diagnóstico y tratamiento adecuados de manera rápida.
Matute ha asegurado que, con esta iniciativa, la Comunidad de Madrid "planta cara" a una patología que afecta a 450.000 personas en España. "Según integremos los cuidados, así vivirá un paciente y su enfermedad. Y asignando a la epilepsia actuaciones y circuitos más ágiles y personalizados, también le dotamos de una mejor atención y calidad de vida", ha explicado.
El Código Crisis ha sido desarrollado con la colaboración de más de 100 médicos de diferentes especialidades y profesionales de Enfermería. Para alcanzar este hito de la sanidad pública madrileña, se han establecido medidas farmacológicas y no farmacológicas que ayuden a evitar complicaciones desde los primeros minutos de la crisis. Además, se ha facilitado formación a los familiares y cuidadores de los pacientes para mejorar la atención que estos puedan ofrecer en su entorno familiar.
Los hospitales de referencia que forman parte de esta red cuentan con equipos multidisciplinares, especializados en el tratamiento de la epilepsia, y con los recursos necesarios para realizar electroencefalogramas, TAC y resonancias magnéticas cerebrales de manera urgente. Además, disponen de unidades de cuidados intensivos, personal neurocirujano de guardia y acceso a medicamentos de rescate para abordar las crisis de forma efectiva.
Los especialistas consideran fundamental llegar a un diagnóstico correcto e instaurar un tratamiento anticipado en el menor tiempo desde que se produce un episodio epiléptico, ya que su duración se ha relacionado con el pronóstico.
En cuanto a datos, el SUMMA 112 atendió el año pasado a 4.216 personas que presentaban crisis epilépticas con o sin convulsiones, generalmente con un diagnóstico previo, un 5,35% menos que en 2023.