Su memoria no guarda la primera vez que quiso subirse a una moto, aunque le cuentan a Sandra Gómez Cantero que tenía tres años y ese deseo no sorprendió en una familia donde el deporte estaba muy presente y en particular el motociclismo off road, en el que competían su padre y su hermano y que pronto se aficionó a practicar ella misma en los bosques próximos a su hogar en Cercedilla.
Con 10 años, la piloto madrileña debutó en la Copa de España de Trial Femenino y cinco años después ya ganó un mundial con la selección española. Familiarizada con los podios, siguió destacando en competiciones internacionales de disciplinas como el enduro o el hard enduro, mucho más extremo, donde se mueve como pez en el agua y compite con hombres, por la falta de suficientes mujeres para crear una competición femenina.
A sus 32 años y en su tercer intento, acaba de escribir su nombre en la historia del Rally Dakar como ganadora de la categoría femenina de esta edición, en la que concluyó como 43ª absoluta y 33ª de su clase. Con su dorsal número 100 dentro del Fantic Racing Rally Team, era la única mujer que participaba sobre una moto, pero eso no le resta mérito a la gesta de completar 4.744 km contrarreloj en solitario en 68 horas, 15 minutos y 13 segundos. Para hacerse una idea del logro, fue la tercera clasificada entre los pilotos españoles y la cuarta de su equipo.
A pesar de todo lo demostrado y de ser, a todos los efectos, una profesional de esta disciplina, todavía ninguna marca o equipo la ha fichado como piloto oficial, algo que no desvía de su camino a esta pionera acostumbrada a salvar obstáculos.
¿Recuerda la primera vez que condujo una moto y quién le enseñó?
No, no me acuerdo. Tendría tres años más o menos por lo que dicen, pero sí me acuerdo de las primeras veces que monté en bicicleta sin ruedines. Pero era yo la que decía ‘vamos en moto’ y hay dos carreras en las que creo que tendría cinco años que sí las recuerdo un poco. Me enseñaron mi padre, que montaba en moto y competía a nivel nacional, y mi hermano, cuatro años más mayor. Tenemos fotos en las que él me llevaba en la moto cuando yo no podía.
No es habitual que a esa edad se deje a los críos correr ese riesgo. ¿Cree que influyó el hecho de nacer en una familia tan amante de la moto?
Sí, influyó totalmente. También que a mi madre le gustase, porque para mi padre era lo que hacía todos los días que podía, pero mi madre no. Ella nunca lo vio como algo tan peligroso como algunos padres. Lo que querían era enseñarme lo que a ellos les gustaba.
¿Que deja más huella: la primera caída o la primera victoria?
De la primera caída no recuerdo absolutamente nada y de la primera victoria, tampoco. Pero ya era un poco más mayor y luchaba por ganar. O sea, a mí realmente me pusieron el casco, los guantes y lo que podían, porque era pequeña. Pero tampoco alcanzas unas velocidades ni nada como para que te puedas hacer tanto daño. Siempre han tenido cuidado con eso.
¿Estaba especialmente dotada para destacar en este deporte tan pronto?
Yo empecé con ocho o nueve años compitiendo bastante en serio, o al menos así lo recuerdo, en gimnasia rítmica y en esquí. Pero luego vi que en las motos había también la posibilidad de competir y era un poco más fácil para mi familia. No tenían mucho dinero y al final nos montaban en una furgoneta e íbamos a las carreras todos juntos. Y así empecé. Luego con 15 años ganó el Mundial y es un poco el punto de inflexión, descubro que quiero ganar más mundiales porque veo lo que es eso y quiero seguir por esa línea.
O sea, la competición es lo que más le motiva.
Al principio es verdad que hay muchos padres que les gusta el deporte y la competición es algo secundario. En mi casa tenían muy claro que nos querían enseñar los valores que tiene la competición. Luego ya decidiríamos nosotros si queríamos ir por ahí o no. No pensaban hacer dos campeones del mundo para nada, solo enseñarnos lo que les gustaba a ellos de competir.
Este deporte no se puede practicar en cualquier parte. ¿Dónde entrena normalmente?
Antes el monte era más permisivo y lo practicábamos en Cercedilla, no había tantos problemas forestales como ahora. Esa opción estaba más abierta, como pasa con muchas otras cosas. Ahora es más difícil y te tienes que ir a áreas o lugares donde esté ya regulado. También se entiende. Yo creo que el monte habría que regularlo y que hay sitio para todos. Tampoco lo prohibiría tanto, pero bueno, esa es otra lucha. A día de hoy somos la federación con más títulos mundiales y más de la mitad de los deportes están prohibidos en España. Entonces habría que darle una vuelta a todo eso. Ya va habiendo áreas donde se puede practicar y esperamos que haya alguna más. Hay competiciones porque los circuitos están cerrados o están diseñados para eso. Hay sitios que se regulan. Para eso está la Federación, para que todo sea legal.
"Somos la federación con más títulos mundiales y más de la mitad de los deportes están prohibidos en España"
¿Cuánto de fuerza, resistencia, flexibilidad y poder mental se necesita para practicar hard enduro?
Físicamente es tu 200%. De ahí que haya bastante diferencia entre una chica y un chico en muchas cosas, pero intento jugar bien mis cartas y ya está. Hay chicos más bajitos y con menos fuerza y otros muy grandes que les cuestan otras cosas. O sea, que cada uno tiene su condición. Yo creo que mi fuerte es la mentalidad y también la capacidad de sufrimiento.
Compite con hombres porque no hay suficientes mujeres que se dediquen a esto. ¿Cuáles son los pros y los contras?
En trayectoria y experiencia depende un poco de lo que tú vengas haciendo los últimos años. Yo la mochila de experiencia la tengo bien cargada. Pero en estos deportes ellos son más fuertes, sobre todo en el enduro, que levantas la moto muchas veces del suelo o la tienes que empujar para subir las cosas. Yo juego con que soy muy técnica, porque vengo del trial, e intento hacer las cosas a la primera, pensar un poco mejor o más rápido. A veces, por querer hacerlo deprisa, ni siquiera piensas, y yo siempre me tengo que tomar ahí mi tiempo para hacerlo bien, porque quizá no tengo más oportunidades que una.
¿Alguna vez ha dudado de su capacidad o le han hecho dudar?
Sí dudas, sobre todo en días previos a las carreras, que sabes un poco a lo que te vas a enfrentar. Dudas y no te apetece ni ir a la carrera, aunque la tengas súper preparada. Pero es parte del juego y cuando empiezas tienes que cambiar esa mentalidad y estar ahí.
¿Considera que ya se ha hecho un hueco y la toman en serio en ese mundo tan masculinizado de la moto?
Hombre, yo creo que sí. He hecho cosas que no por ser mujer son grandes, sino que por ser piloto son muy grandes, como acabar el Red Bull Romaniacs en categoría máxima dos veces, es algo que no lo puede decir cualquiera.
"Se necesita una marca de motos que realmente apueste por nosotras"
Se podría decir que es una piloto profesional que no puede vivir en exclusiva de este deporte. ¿Por qué no es piloto oficial de alguna marca habiendo demostrado ya su valía?
No lo sé. A día de hoy, hay muy pocas o no hay chicas. Creo que también es la apuesta de las marcas por la mujer, que por ahora es bastante escasa. No son todas las marcas de la industria. Yo he estado ocho años con una marca de ropa, de cascos, que creo que han creído bastante en mí, en mis proyectos, pero se necesita una marca de motos que realmente apueste por nosotras.
Entonces ¿qué actividad remunerada realiza para poder mantener su faceta de piloto de motos?
Tengo sponsors dentro del mundo de las motos, una marca de neumáticos, marcas de ropa, de material, de cascos, y tengo sponsors de talleres que me ayudan con la mecánica y con la asistencia a las carreras. También trabajo en la Federación Española de Motociclismo y doy clases de trial a niños y en el Mundial de hard enduro. También he hecho alguna cosa como especialista de cine, pero es bastante incompatible. Así que decidí que por ahora quería competir y dejaba eso a un lado porque, aunque tenía alguna buena oferta, no era el momento.
Participar en el Dakar no debe ser barato sin equipo y patrocinadores.
Mi primer Dakar fue gracias a uno de los sponsors ajenos al motociclismo, Clínicas Cres. Era el sueño de su dueño que es esponsor y amigo. No había podido cumplir ese sueño y digamos que me lo dio a mi. Este año ya he podido ir como piloto oficial de un equipo, pero oficial solamente esos meses que dura la preparación del Dakar y el Dakar. Gracias a ellos he podido ir.
¿Qué sintió al acabar su tercer Dakar y además recibir en meta el trofeo que la acreditaba como la ganadora en motos, aunque fuera la única participante?
Creo que está bien dar el trofeo aunque sólo haya una, porque si no, no mostraríamos que hay chicas corriendo y sería una más y ya está. Que yo cuando me pongo el casco es así como me veo, como una más. Pero lo he dado todo. Si solo hubiese ido a por ese trofeo, hubiera quedado más atrás que en el puesto 43. Pero creo que es una reflexión que podrían hacer muchos sobre qué ha pasado para que solo hubiera una chica. ¿Y qué sentí? Pues mucha satisfacción, porque son dos semanas y se ha hecho muy largo y muy duro este año. Pero bueno, al final, relativizando ya en casa, es una carrera del calendario que hay que cumplirla y te alegras de terminar.
"Si quieres que algo cambie, tienes que empezar a cambiarlo tú"
¿Qué es lo más duro de ese rally para un motociclista: las largas etapas, el difícil terreno o la soledad?
En mi caso, la soledad no me asusta. También en el hard enduro puedes estar mucho tiempo sola. Hubo algún momento de dunas que estaba completamente sola. Miraba atrás, no había nadie y por delante tampoco. Pero me gusta. No me siento mal. Lo más duro para mí durante el rally quizá fue la arena. En este Dakar estaba muy blanda y no me asustaba, pero sí que la tenía respeto los últimos días, con dunas muy grandes. Luego la realidad fue que me lo pasé muy bien. Me caí no sé si cinco veces, dos veces saltó el airbag que llevamos, pero no fueron caídas grandes. Caí bien. Aquí si te haces daño te vas a casa, así que es una carrera en la que hay que tener cuidado con las caídas.
¿Cómo lleva lo de ser una pionera y un referente para las chicas?
Bueno, es algo que cuando estás en las primeras posiciones yo lo he sentido como una responsabilidad. Creo que el cambio está mucho en la educación de las más y los más pequeños. Además, si quieres que algo cambie, tienes que empezar a cambiarlo tú, más si estás ahí adelante y se están fijando en ti. Entonces yo eso lo he visto como una responsabilidad y como que puedes influir en gente, que eso es muy importante.
¿Cree que en un futuro dejará de ser una de las pocas chicas que compiten en esta disciplina y podrá haber una competición exclusivamente femenina?
Espero que no sea en un futuro muy lejano y que yo lo vea por lo menos. Creo que aún queda bastante, pero ojalá que sí. Cada vez hay más categorías femeninas en otras disciplinas. Por lo menos yo creo en ello para motivarme a mí también. Es un deporte sencillo en cuanto a crear la clasificación. Cuando haya un número de chicas se sacará la clasificación y ya está. De momento creo que deberíamos empezar por esas marcas, esa industria, a ver si se involucra un poco más para ponernos al nivel que tienen ellos.
¿Cuál es el próximo desafío? ¿Con qué sueña?
Estos días son para descansar un poco, porque yo me montaría ya en la moto, pero la temporada es muy larga y sé que hay que entrenar, pero también hay que descansar un poco. La idea es que en junio hay el Red Bull Erzbergrodeo (Campeonato del Mundo de Hard Enduro en Austria), que es una carrera que nunca hemos terminado ninguna chica. He llegado muy lejos y a ver si este año llego más lejos y quién sabe si la podemos terminar.