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Sir Jude Victor William Bellingham

Jude Bellingham, jugador del Real Madrid (Foto: @realmadrid).

REAL MADRID 3-0 RCD MALLORCA

Habrá 'Clásico' en la final de la Supercopa de España

Hugo García Reina | Viernes 10 de enero de 2025

Tan cierto es que el comportamiento de Vinicius no es siempre ejemplar como que sus rivales gozan de impunidad para usar las más sucias artimañas contra él. Esto lo saben y lo aprovechan. De vez en cuando está bien recordar que lo primero que se encontró ‘el provocador’ Vinicius en un campo de fútbol español fue una dentadura (humana) cerrándose sobre su coronilla. Aún jugaba en el Castilla.

Son varios los jugadores que sustentan su carrera futbolística en enfrentarse a Vinicius. Nombres que nadie conocía hasta que no clavaron sus tacos en el gemelo del delantero del Madrid. Destaca entre ellos Pablo Maffeo (lateral derecho del Mallorca, para el que no lo conozca) que, consciente de que su calidad nunca le dará para protagonizar la portada de un periódico, se las apaña para mentar a Vinicius cada vez que ve que ve una cámara cerca. “Hola, Pablo, ¿cómo estás?” / “¿Que qué haría yo con Vinicius…?”.

En uno de los primeros lances del partido, con el balón ya fuera del campo, el lateral del Mallorca fue a por el brasileño para buscarle las cosquillas. Vinicius le dio un toquecito –leve, levísimo– en el pecho y Maffeo se revolcó por el césped igual que hacen los cochinos en el barro. Se pegó por lo menos un minuto tirado en el suelo. ¡Hasta entraron las asistencias! Este es el mismo que hace dos días andaba diciendo que noquearía a Vinicius en menos de diez segundos.

El Mallorca aguantó el primer chaparrón del Madrid, que encadenó centros, disparos y saques de esquina sin suficiente acierto. Pasado el primer arreón, el ritmo se apaciguó un poco, pero el dominio fue siempre blanco. Por momentos, es cierto, el equipo cayó en esa letanía suya que parece más cercana a la inconveniente idea de ganar al tran tran que a la necesaria serenidad. Lo importante, otra vez, era la sensación de seguridad atrás. Poco más allá de un medio-susto de Cyle Larin.

Casi todo el peligro del Madrid nacía desde la izquierda, aunque esta vez con más peso en las botas de Mbappé que en las de Vinicius, que no estuvo demasiado atinado. El delantero francés serpenteaba entre los defensas del Mallorca pero no lograba encontrar el hueco para finalizar.

Del otro lado, Rodrygo en uno de sus buenos días y, por el centro, Bellingham como siempre: por encima de todos los demás. Demuestra una superioridad que le hace parecer un adulto en un partido de alevines. Tiene pies de terciopelo, pero también corazón de pura sangre. Es elegancia zidanesca y pasión flamenca. Y a cada duelo que gana se le agranda el escudo en el pecho.

El partido se fue al descanso sin goles y la segunda parte comenzó del mismo modo que acabó la primera. Algún aviso del Mallorca en el que ni siquiera fue necesaria la intervención de Courtois y, a partir de ahí, un Madrid dominador pero en régimen de dictablanda.

Justo cuando el partido pedía la chispa de Brahim, llegó el gol del Madrid (62’). Era prácticamente la primera vez que Vinicius conseguía penetrar en el área (esta vez por derecha) y desde una posición muy forzada fue capaz de sacar un centro picado al segundo palo que cabeceó Rodrygo al poste. Lucas quisó aprovechar el rechace pero se le adelantó Mbappé, que se la quitó casi como si fuese un rival, y chutó contra el portero. El balón volvió a salir rechazado y Lucas volvió a hacer el amago de cazarlo, pero esta vez se le adelantó Bellingham. Su remate raso se coló por debajo de las piernas de toda la plantilla bermellona, que se había metido debajo del larguero.

El primer cambio no obligado de Ancelotti fue el de Ceballos en sustitución de Valverde. Antes del gol se había retirado Tchouameni por decisión médica. El francés quedó medio grogui después de un golpe y cuando se quiso recuperar no hubo manera de convencer a los doctores de seguir en el campo. Entró Raúl Asencio dispuesto a hacerse notar.

El Madrid remató a un Mallorca medio muerto en el 92’ (Valjent, en propia puerta, por mérito de Brahim) y el 94’ (Rodrygo, al remate de un centro perfecto de Lucas Vázquez). Y aún hubo tiempo para más. Bellingham, que no se había olvidado del teatrillo del primer tiempo, le dejó una collejita a Maffeo para restregarle la victoria. Al cancherito no le sentó nada bien, claro.

La cosa acabó entre dimes y diretes a los que se sumó Asencio. Unos minutos antes, el central madridista había hecho una segada made in Sergio Ramos con la que aprovechó para azuzar al respetable saudí. El último minuto del descuento se gastó en una tangana un poco innecesaria. Asencio lanzando besos, Samu Costa de por medio, el pirata Muriqi y el loco Rüdiger jugando a ver quién da más miedo, y Ancelotti y Maffeo discutiendo amistosamente camino de los vestuarios.

El domingo, otro Clásico en Yeda por la Supercopa de España.

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