Lo que prometía ser la solución a un problema de transporte público, ha acabado siendo toda una ‘odisea’ para los vecinos de Fuencarral-El Pardo. El pasado 19 de diciembre se estrenaba un nuevo servicio de transporte en este distrito con la idea de que sus residentes pudieran trasladarse entre los barrios de Pilar, Arroyo del Fresno, Mirasierra, Montecarmelo y Tres Olivos. Nada más lejos de la realidad.
Se trataba del primer servicio a demanda en la capital, que se anunciaba como una oferta “flexible” y con “recorridos dinámicos” con mini autobuses de la Empresa Municipal de Transportes de Madrid (EMT). Este proyecto ‘piloto’ se planteaba como una opción para completar la oferta de transporte público actual en la zona y ofrecer así una conexión con la estación de Cercanías de Fuencarral y Pitis, así como el Centro Comercial de la Vaguada y los barrios, ya mencionados.
Este “experimento” surgió para dar solución a una reclamación de la Asociación Vecinal de La Unión de Fuencarral, que lleva más de diez años solicitando una línea regular entre “el pueblo de Fuencarral y el barrio de Montecarmelo” para que los niños y adolescentes puedan acudir al colegio. “La asociación, por petición de los Ampas del colegio público de Montecarmelo Infanta Leonor y el Instituto Blanca Fernández Ochoa, elevó la petición en enero del año pasado de la creación de una línea regular en la zona, pues para estos padres y madres era una complicación importante llevar a sus hijos al colegio en un horario donde la mayoría trabajaban”, afirma a este digital el presidente de la entidad vecinal, Antonio González.
“Lo pides y media hora antes te dicen por dónde pasa para que puedas subirte al autobús y a qué hora llega. Esto no da ninguna garantía de seguridad"
Antes del inicio de este servicio, el alumnado de estos dos centros educativos tenían que bajar hasta plaza de Castilla para volver a subir al barrio de Montecarmelo, lo que convertía un trayecto de “unos minutos” a un recorrido “de una hora”. “No existe conexión directa entre estos dos barrios que están prácticamente al lado. Los alumnos tienen que bajarse hasta Plaza de Castilla. Por eso, desde la asociación asumimos la reivindicación y la presentamos a una resolución en el pleno del mes de enero de 2024”, apostilla González.
Sin embargo, este nuevo autobús a demanda no complace las exigencias de la asociación vecinal ni tampoco de las AMPAs de los centros educativos. Eso sí, estos últimos se muestran más confiados, pues quieren dar un voto de confianza a este nuevo servicio: “Lleva operativo desde a finales de diciembre, coincidiendo con los últimos días de clase de los alumnos, por lo que todavía no podemos dar un criterio sobre su funcionamiento”.
Estos primeros meses del año serán determinantes para conocer si este servicio cumple con las expectativas del alumnado, a pesar de que desde la entidad vecinal recibe ya un suspenso. Nota que también da Ana Atieza, usuaria del servicio y una de las madres del colegio público de Infanta Leonor que recogió firmas para solicitarlo.
Tras cinco días utilizándolo, Atieza asegura que el minibús a demanda es "pésimo" y que su hija ha tenido que esperar, acompañada de su abuela, durante más de media hora en la parada de autobús a que lleguen para ir al colegio: "Como ruta para el 'cole' no es viable. No es una solución". La respuesta que dan desde la EMT a los padres y madres de los centros educativos es que "están perfeccionando el servicio y que todavía no funciona con normalidad".
Aunque esta prestación es ‘pionera’ en la Empresa Municipal de Transportes de Madrid, lo cierto es que tiene sus antecedentes en el servicio de taxis a demanda de la Sierra Norte, un proyecto que fue impulsado por la Mancomunidad y que cuenta con una financiación de la Comunidad de Madrid para costear una parte de estos viajes.
Para solicitar este minibús de la EMT en Fuencarral-El Pardo, lo primero que tiene que hacer el usuario es descargase una aplicación llamada Smart Bus Madrid, disponible tanto en IOS como en Android. El viaje se debe solicitar con un mínimo de 24 horas de anticipación y la app permite seleccionar la ubicación de salida, de llegada y la cantidad de pasajeros.
Una vez confirmado el viaje, la aplicación informa la ubicación del autobús asignado para que el usuario pueda subirse. Esta herramienta de reservas cuenta con algoritmos inteligentes para hacer coincidir en un mismo autobús a viajeros interesados en desplazarse hacia un mismo lugar, creando “trayectos rápidos, flexibles y compatibles con el servicio que presta la EMT con su red de líneas convencionales en esa zona del noroeste” de Madrid. Su horario es de 7.00 a 20.00 horas y su precio es el mismo que para cualquier otro autobús de la EMT.
El primer inconveniente para utilizar este servicio entre el alumnado del colegio público de Infanta Leonor y el Instituto Blanca Fernández Ochoa se encuentra nada más acceder a la aplicación, ya que uno de los términos de uso de la propia app obliga a tener más de 14 años, o en su defecto un tutor.
Además de que muchos de los estudiantes no cumplen con ese criterio de edad, otros padres y madres se muestran recelosos al método de reserva, lo que fuerza a que los menores deban tener en su disposición un teléfono móvil.
El otro “gran” inconveniente tiene que ver con la incertidumbre que produce el no conocer el horario exacto de su trayecto. “Lo pides y media hora antes te dicen por dónde pasa para que puedas subirte al autobús y a qué hora llega. Esto no da ninguna garantía de seguridad, porque la gente suele tener un horario, ya sea para ir al colegio o para ir a trabajar, y no puedes llegar diez minutos tarde todos los días”, expone González.
Este servicio de autobús a demanda finaliza a las 20.00 horas, pero los residentes de Fuencarral-El Pardo necesitarían un servicio más amplio, tal y como señalan desde la asociación vecinal: “Necesitamos también una línea para ir a la estación de Cercanías de Fuencarral, la gente suele ir andando porque está como a unos 600 metros del final del pueblo y no hay transporte público para ir. Pasan frío en inverno y calor en verano y lo peor viene por la noche, que es un absoluto desamparo. Como el servicio finaliza a las 20.00 horas, la gente que llegue después de esa hora no podrá solicitarlo”.
"El servicio no responde a las demandas de la gente y se muestra lejos de una línea regular”
Desde la entidad vecinal también denuncian que la aplicación no siempre deja seleccionar el trayecto deseado, pues un residente de Fuencarral les traslado que había solicitado un servicio para ir a la estación de Cercanías, pero “no era posible”, quizás porque el itinerario “era demasiado corto” y porque “desde la Junta Municipal, a la misma hora sí que le dejaban, pero desde el final del pueblo no”.
Por último, el autobús “siempre va casi vacío”, con “una o dos personas”, por lo que desde la asociación creen que el “servicio no responde a las demandas de la gente” y se muestra lejos de lo que solicitaron en el mes de enero de 2024, que era “una línea regular”.
Estos inconvenientes serían fruto de la improvisación, según denuncia La Unión de Fuencarral, pues en el mes de junio, tras seis meses sin respuesta desde la propuesta en el mes de enero, les remitieron una carta desde el Consorcio diciendo que antes de que acabase el otoño el distrito contaría con una nueva línea que diera servicio a sus habitantes.
Los vecinos de Fuencarral-El Pardo venían como pasaban los meses y como el otoño se acababa y no llegaba esa promesa, por lo que decidieron pedir la palabra de nuevo en el mes de diciembre. Fue entonces cuando recibieron una convocatoria para “poner en conocimiento la apertura de una nueva línea que iba a dar respuesta a la demanda”.
Desde la Asociación Vecinal La Unión de Fuencarral se muestran preocupados ante el creciente aumento de la demanda del transporte público en el distrito, pues en los Presupuestos de 2025 del Ayuntamiento de Madrid está prevista la construcción de una biblioteca en el barrio de Montecarmelo, lo que supondrá un flujo constante de “chavales jóvenes que suban y bajen” para estudiar.
Por todo ello, creen que la verdadera solución al transporte público de la zona sería implantar una línea regular en el distrito y no un servicio a demanda como el actual.