Social

La lucha de las 'kellys' por mejorar sus condiciones laborales: "Nos estamos dejando la salud"

(Foto: Sinnosotras).
Hugo García Reina | Sábado 30 de noviembre de 2024
“Está demostrado que sólo el cinco por ciento de las camareras de piso llegan en activo a la jubilación, las demás enlazamos bajas por enfermedades o dejamos de trabajar por imposibilidad física o psíquica”, reza el manifiesto difundido por la coordinadora nacional de Las Kellys.

Las camareras de piso –conocidas como kellys– llevan décadas reivindicando una mejora en sus condiciones laborales. Ahora, han vuelto a la carga con la alianza ‘Sinnosotras’, en la que se han juntado Kellys Madrid y Territorio Doméstico para exigir “el reconocimiento de las enfermedades profesionales y el cuidado de la salud laboral en trabajos de hogar, cuidados, limpieza y camareras de piso”.

La semana pasada, la Asamblea de Madrid rechazó una proposición de ley presentada por el PSOE con la que se buscaba obligar a los alojamientos turísticos de la Comunidad de Madrid a convertir todas sus camas, excepto las supletorias, en elevables, ya sea de forma mecánica o electrónica.

Los socialistas defendían que la medida supondría una evidente mejora en las condiciones laborales de las camareras de piso al reducir sus esfuerzos físicos en su trabajo. Esta medida ya se puso en marcha en Baleares y Canarias con el voto favorable de PP y Vox pero, en este caso, ambos partidos se han opuesto a su aprobación.

La norma proponía modificar la Ley de Ordenación del Turismo de la Comunidad de Madrid, y excluía de su cumplimiento a los establecimientos incluídos en "alguno de los instrumentos de protección del patrimonio cultural", siempre que "las camas y la estructura que las integra tengan una significación histórica, patrimonial y estética incompatible con su implantación".

"Es una medida que penaliza el turismo y la competitividad de las empresas, no estamos a favor de ella", justificó el portavoz del PP, Carlos Díaz-Pache. La portavoz de Vox, Isabel Pérez Moñino, añadió que "no podemos imponer que modifiquen su forma de trabajar. Que la izquierda deje de traer al pleno cosas que no preocupan a la gente".

Estos argumentos, dice el responsable de Hostelería de CCOO Madrid, Sergio de Frutos, son “absolutamente insostenibles”. “La Comunidad de Madrid saca la bandera de la libertad cuando le interesa, pero se trata de una libertad profundamente sesgada por los intereses de los empresarios”, asegura.

El sindicalista no entiende cómo las patronales, “preocupadas por lo que ellos llaman el absentismo laboral, muestran tan poco interés por esta cuestión cuando las razones por las que las personas se dan de baja permanentemente tienen que ver con las condiciones de trabajo”.

Madridiario se ha puesto en contacto con la Asociación Empresarial Hotelera de Madrid (AEHM), que “debido a la sensibilidad del tema, prefiere no tomar una postura al respecto”.

Una propuesta que no ataca la naturaleza del problema

María del Mar Jiménez, portavoz de Kellys Madrid, opina sin embargo que “el problema no es si las camas son elevables o no”, y prefiere ahondar en la naturaleza del problema: la cantidad de trabajo que deben realizar.

“Lo que no es normal es que una camarera de piso haga una media entre 50 y 70 camas diarias”. Además de lo abultado de la cantidad, continúa, “no es normal que se nos haga un contrato por horas y se nos obligue a cumplir un número determinado de habitaciones”.

“Resulta que, si te marcan 30 habitaciones y no las haces, al día siguiente no vas, porque son contratos indefinidos a tiempo parcial”, denuncia María del Mar. Este ranking de habitaciones, además, no tiene en cuenta que el tiempo necesario a dedicar puede variar según la habitación: “No tiene nada que ver una habitación familiar, en la que te encuentras todo limpio y recogido, con una en la que se ha hecho una fiesta de nochevieja”.

La alianza exige el reconocimiento de las enfermedades profesionales (Foto: Sinnosotras)

"El 80 por ciento de las kellys se medica para trabajar"

Las condiciones de este oficio causan estragos en la salud. La portavoz de Kellys Madrid asegura que el 80 por ciento de las camareras de piso se medica para trabajar (un informe realizado por CCOO en 2019 apuntaba a una proporción de siete de cada diez). “Y no hablamos de aspirinas o ibuprofeno, sino de ansiolíticos y otras medicinas fuertes que ayuden a soportar los dolores”, añade Sergio de Frutos.

"Nos estamos dejando la salud para luego tener una jubilación precaria y esclava”

Otra de las denuncias de los colectivos es que se trate las dolencias asociadas a las kellys como ‘enfermedad común’. María del Mar tiene 62 años, y sufre una incapacidad permanente desde hace dos: "Las hernias que yo tengo no son una enfermedad común, el manguito rotador es de hacer movimientos repetitivos y la tendinitis crónica, lo mismo. Nos estamos dejando la salud para luego tener una jubilación precaria y esclava”.

Además, dice, “es totalmente injusto que se nos contrate por empresas de servicios con convenio de limpieza cuando nosotras trabajamos en hoteles, por lo que debería ser convenio de hostelería. Eso para empezar”.

El responsable de CCOO continúa en esta misma línea. La tendencia de las empresas a externalizar los servicios “provoca que se empeoren las condiciones laborales”. “En general, la impresión que nosotros tenemos es que las patronales de la Comunidad de Madrid adolecen de una apuesta clara por la calidad del servicio, por sus políticas de contratación y formación. Para nosotros es importantísimo resaltar que hay una falta de incentivos vinculada a la experiencia y eso favorece la fuga de talento y evita fidelizar a la plantilla”.

“Sólo pedimos que cuando las camareras de pisos terminen la jornada laboral les queden ganas para vivir, y que puedan terminar su vida laboral en unas condiciones dignas”, resume De Frutos.

Las reivindicaciones de María del Mar Jiménez no se limitan a las condiciones laborales, sino que llegan hasta el propio nombre del oficio. A pesar de que son varios los que prefieren evitarlo por “despectivo”, María del Mar acoge con orgullo el término kelly. Según ella misma explica, el concepto surge de dos cosas: por un lado, del acrónimo popular resultante de la expresión “las que limpian” y, por otra, de la palabra irlandesa kelly, relacionada con la fuerza y la lucha.

Con todo, la portavoz de Kellys Madrid se muestra optimista con los ejercicios de reivindicación del gremio: “Estamos haciendo mucho ruido. Recuerdo que el presidente de empresarios dijo que cuatro fregonas no le iban a hacer ningún daño. Diez años después creo que somos un forúnculo en el culo”.

TEMAS RELACIONADOS:


Noticias relacionadas