Cada año, el cuarto viernes de noviembre marca una fecha que millones de consumidores esperan con ansias: el Black Friday (viernes negro). Lo que comenzó como una tradición comercial en Estados Unidos se ha transformado en un fenómeno global, conocido por sus ofertas agresivas, largas filas, y la fiebre del consumo. Sin embargo, detrás de los descuentos hay historias de economía, estrategia comercial y una cultura en constante evolución.
Millones de personas en todo el mundo aprovechan los descuentos propios de esta jornada para adquirir productos a un precio por debajo del normal. Además, en los últimos años algunos vendedores aplican estos descuentos incluso en los días previos al Black Friday.
Lo cierto es que los comerciantes también se suman al entusiasmo de los consumidores sacando provecho del aumento de la demanda para vender en grandes cantidades e incluso liquidar sus mercancías. Aun así, algunos comercios se sirven de esta jornada para publicitar ofertas y descuentos engañosos, y los compradores deben andar con cuidado para no dejarse embaucar.
Como toda buena práctica capitalista, el Black Friday tiene su origen en los Estados Unidos, en concreto en los años 50 del siglo pasado. Tenía lugar al día después del Día de Acción de Gracias, una de las fiestas nacionales más importantes de Estados Unidos que siempre se celebra el cuarto jueves de noviembre.
En este viernes posfestivo, la ciudad de Filadelfia se convertía en un caos por el gran número de gente que inundaba las calles, tiendas y centros comerciales para realizar sus compras navideñas.
Los policías y trabajadores públicos, encargados de vigilar el orden en este día tan ajetreado, comenzaron a llamarlo ‘Black Friday’ por la intensa carga de trabajo con la que tenían que lidiar cada año en esta fecha concreta.
En cambio, en los años 80 este término adquirió una connotación más positiva. Se popularizó la idea de que el 'negro' hacía referencia a las finanzas de los comerciantes: en este día las tiendas, que estaban 'en rojo' (pérdidas) durante el año, pasaban 'a negro' (ganancias) gracias al alto volumen de ventas.
Con la expansión de la influencia cultural americana, la costumbre del Black Friday se exportó a todo el mundo, en particular a Europa e Hispanoamérica. Con respecto a España, el Viernes Negro llegó de la mano de la cadena alemana MediaMarkt en 2012, aunque al principio no cosechó mucho éxito.
Ahora bien, cuando el año siguiente se sumaron a esta moda grandes empresas como Amazon y El Corte Inglés, la situación cambió por completo: más de dos millones de personas fueron de compras en 2015 durante el Black Friday.
La última novedad en aparecer como complemento al Viernes Negro es el llamado ‘Cyber Monday’ (Ciberlunes), que nació como una versión digital de la jornada. Además, como este día se celebra justo el lunes siguiente, el fin de semana entre medias también se ha convertido en una extensión del Black Friday.
Desde la Gran Vía hasta los grandes centros comerciales, el Black Friday transforma a Madrid en un hervidero de actividad comercial. Este año, se espera un incremento significativo en las ventas, tanto en tiendas físicas como en comercio online. Según datos recientes, los madrileños tienen previsto gastar una media de 200 euros, principalmente en tecnología, moda y productos para el hogar.
A pesar del entusiasmo, la OCU advierte que no todas las ofertas son lo que parecen. Algunos comercios inflan precios días antes para luego aplicar aparentes descuentos, mientras que otros anuncian promociones que no siempre cumplen con las expectativas del consumo.
Rubén Sánchez, secretario general de Facua-Consumidores en Acción, cuenta que “en su origen, el Black Friday estaba enfocado en productos tecnológicos, pero ahora incluye una gama muy amplia de mercancías, que abarca desde la electrónica hasta los artículos de moda y cuidado personal”.
“Es un día en el que las empresas, de forma generalizada, hacen publicidad de sus descuentos en productos y servicios. Aun así, la electrónica sigue siendo la protagonista del Black Friday”, afirma.
Una de las principales labores de Facua es atender a las reclamaciones que los consumidores les dirigen, y cuando llega el Viernes Negro, estas denuncias son muy frecuentes. Rubén Sánchez afirma que “las más comunes provienen de consumidores que tienen la sospecha o certeza de que se ha falseado el descuento”.
“La Ley dice que un descuento es verdadero si se aplica sobre un precio que se ha mantenido estable en los últimos 30 días. En cambio, si a un producto se le sube el precio el día anterior al Black Friday, el descuento que luego se le aplica es falso”, comenta el secretario general. “Por ello, creemos que las administraciones de consumo deberían controlar el mercado y monitorizar los precios antes y durante el Black Friday para certificar que todos los descuentos son auténticos”, continúa Sánchez.
De todos modos, el Ministerio de Consumo ya ha resuelto varias sanciones contra algunas tiendas online que han empleado esa estafa durante el Black Friday, y lo destacable es que se trata de la primera vez que el organismo lleva a cabo este tipo de controles.
De hecho, Rubén Sánchez señala que “el Ministerio acaba de asumir estas competencias sancionadoras gracias a un cambio legislativo que desde Facua llevamos muchos años reivindicando. Una de las primeras medidas tomadas ha sido justo esa, castigar esta trampa de falsos descuentos”.
“Esperamos que el Ministerio de Consumo siga en esa línea y que en el Black Friday de este año pueda localizar y multar todo tipo de fraudes. De esta forma, no solo conseguiremos evitar las estafas a los consumidores, sino también reducir la competencia desleal entre las empresas que cumplen la Ley y las que no lo hacen”, concluye el secretario general de Facua.
- Planificar las compras: antes de lanzarse a comprar, se recomienda hacer una lista de los productos que se necesitas. Así se evitará gastar en artículos innecesarios o caer en compras impulsivas.
- Comparar precios: no fiarse del primer descuento que se vea. Se deben comparar los precios en distintas tiendas y revisar el historial del producto en plataformas, que permitan verificar si el descuento es real.
- Presupuesto definido: establecer un límite de gasto y ceñirse a él. Esto ayudará a mantener el control de tus finanzas y evitar deudas innecesarias.
- Compra en sitios seguros: si se opta por el comercio online, hay que asegurarse de que las páginas tengan certificados de seguridad (como el candado en la barra de direcciones) y verifica la reputación del vendedor.
- Exige derechos: aunque se compre con descuento, se mantienen los mismos derechos que en cualquier otra época del año, incluyendo devoluciones, garantías y atención al cliente.
- Cuidado con la financiación: si va a financiar una compra, revise bien las condiciones del crédito. Los intereses pueden convertir una oferta en un gasto excesivo.