Sucesos de Madrid hoy

Encuentran miles de caracoles y carne deteriorada en una inspección sanitaria en Usera

Hallan en un 'super' de Usera miles de 'caracoles misteriosos' y gallinas en mal estado y especies ilegales (Foto: Google Maps).
MDO | Jueves 10 de octubre de 2024

Un portavoz del Cuerpo Local ha informado a Europa Press que agentes de la Oficina de Atención al Ciudadano (OAC) de la Comisaría Integral del Distrito de Usera, perteneciente a la Policía Municipal de Madrid, han confiscado alrededor de 300 kilos de productos en mal estado en un supermercado situado en el propio distrito. Entre los artículos incautados se encontraban miles de caracoles y carne de gallinas negras deteriorada, así como otras especies ilegales que se ofrecían a la venta debido a su origen o tamaño.

En un local ubicado en la calle Nicolás Sánchez número 7, los agentes llevaron a cabo una inspección el 7 de octubre a las 11:00 horas, donde encontraron una preocupante cantidad de alimentos que no son aptos para el consumo humano. Algunos de estos productos suponen un grave riesgo para la salud pública.

Se encontraron 22.000 ejemplares de un caracol conocido como Cipango paludina chinensis, apodado 'caracol misterioso chino', lo que resulta alarmante. Esta especie es portadora de parásitos que representan un riesgo para la salud humana. Los moluscos estaban en cajas de poliestireno, cubiertos de barro, muchos de ellos muertos y sin recibir ningún tipo de tratamiento sanitario. La gerente del supermercado defendió esta situación diciendo que "en China se consumen así".

La encargada del establecimiento presentó una factura de compra del 3 de septiembre, la cual correspondía a una especie marina denominada Nassarius mutabilis. Sin embargo, esta no coincidía con el género que se estaba importando, que es de agua dulce y se llama Cipango paludina chinensis. Esto indica que estaban realizando la importación de manera clandestina desde un país fuera de la UE, lo que vulnera los controles aduaneros, según ha detallado hoy el diario ABC.

Los agentes también encontraron que el establecimiento vendía anchoas de apenas uno y dos centímetros, muy por debajo del tamaño mínimo legal de nueve centímetros requerido para su comercialización. Además, los productos no contaban con etiquetado en español, presentando descripciones en caracteres chinos, lo que complicaba su identificación y el control sanitario.

En la sección de carnicería, varios productos descongelados que habían sido recongelados sin seguir la cadena de frío fueron descubiertos por los policías. Entre estos artículos, se hallaron bolsas con calamares y sepias en mal estado, así como carne de gallinas negras que aún presentaban plumas y cabezas, careciendo de cualquier etiqueta que garantizara su trazabilidad.

Durante la revisión, se detectaron más irregularidades en la gestión de productos. En la pescadería, los agentes localizaron una unidad de pez clavo, una especie en peligro de extinción cuya venta está totalmente prohibida. Aunque no se encontró el pez en el instante de la inspección, el etiquetado indicaba que había estado presente recientemente en las estanterías.

Se encontraron, entre otros productos, gallinas congeladas de plumaje negro y numerosas cantidades de calamares secos, los cuales carecían de etiquetado o presentaban inscripciones ininteligibles. En total, más de 276 kilos de estos artículos fueron decomisados y quedaron precintados para su destrucción por parte de los servicios sanitarios pertinentes.

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