Carles Puigdemont ha cumplido su promesa y ya está camino de Barcelona para asistir al pleno de investidura de Salvador Illa, fijado para este jueves 8 de agosto.
Como era de esperar, el líder de Junts pretende eclipsar a Illa en su día grande e incluso podría provocar que su investidura se retrase.
Y es que todavía pesa una orden de detención contra Puigdemont ya que no se le ha aplicado la ley de amnistía en uno de sus procesos judiciales, por lo que cuando pise España debería ser detenido.
Una situación que, de ocurrir antes de la votación, el partido pedirá la suspensión del pleno por no poder hacerse "en condiciones de normalidad". Alegarán la detención de un diputado que, además, es el líder de la oposición y no podría darle la réplica a Illa.
ERC, a sabiendas del simbolismo de esto y pese a haber pactado su apoyo al candidato del PSC, pediría posponerlo a otra fecha.
Josep Rull, presidente del Parlament catalán, ha confirmado que si las autoridades detienen a Puigdemont "no puede aceptar que el pleno se desarrolle con normalidad".
Tras 7 años en el exilio, Puigdemont ha corroborado su regreso y da por hecho que será detenido.
Una detención con la que Junts espera que no se celebre la investidura y si no hay presidente antes del día 26, la comunidad tendría que acudir a las urnas de nuevo.
Se desconoce cómo entrará el líder de Junts a España y el momento exacto, de momento sólo se sabe que el acto de recibimiento de Junts al político será el jueves a las 9 de la mañana en el Passeig de Lluís Companys en Barcelona. Una hora antes de que dé comienzo el pleno de investidura.
Las consecuencias de la detención de Puigdemont serán políticas, ya que afectará directamente a la sesión parlamentaria, y judiciales; pues será puesto a disposición judicial inmediatamente.
Y es probable que su detención sacuda también al Gobierno central, pues Junts fue un apoyo clave para la investidura de Pedro Sánchez con la ley de amnistía como eje principal de su alianza.