Entre los clásicos de la literatura, en Doña Perfecta, de Emilio Pérez Galdós, el autor canario utilizada denominaciones idílicas para referirse a lugares o personas que se alejan de lo que su designación inspira. Así, la protagonista se aleja de la perfección y el sacerdote que le acompaña, Don Inocencio, que es todo lo contrario a la ingenuidad. Salvando las distancias del papel a la realidad, los vecinos del parque El Paraíso en San Blas-Canillejas sienten que este pulmón verde lleva años sin hacer honor al nombre asignado a la principal zona verde del distrito, con un notable aumento de la presencia de toxicómanos y la degradación general de este gran área, al tiempo en que insisten en hablar de deterioro en este enclave por encima de problemas de seguridad.
Es el parque más grande del distrito de San Blas-Canillejas en términos de superficie, arbolado e instalaciones. Es fácil y rápido de recorrer, ya que además de los caminos áridos que lo cruzan, cuenta con un circuito deportivo y un carril-bici a lo largo de toda su extensión. En el centro se encuentra un moderno auditorio construido en 2005, que es el epicentro de las fiestas del distrito y donde los vecinos disfrutan del fresco en las noches de cine de verano. Tiene amplias praderas y árboles altos que proporcionan mucha sombra y que ahora, el Consistorio, a través del área de Gobierno de Urbanismo, Medioambiente y Movilidad, trabaja para reformarlo.
Este parque rodea en todo su recorrido a la Avenida de Arcentales, el eje vial que separa el barrio de San Blas, construido a mediados de los años 50, del Gran San Blas, desarrollado a partir de 1961 con la llegada de miles de trabajadores de la capital que dejaban atrás las infraviviendas. Un enclave verde lleno de vida que convive desde hace décadas con la presencia constante de toxicómanos. “Es un problema complicado, no puedes echar a la gente del espacio público”, apunta Agustina Serrano, presidenta de la Plataforma Vecinal de San Blas.
La presencia de la droga en San Blas no es distinta a la historia ya conocida de la entrada de la heroína en los barrios de clase trabajadora de la periferia de la capital. Mientras la movida madrileña protagonizaba los principales titulares de la prensa en la década de los 80, en este y en otros distritos, miles de familias luchaban contra esta lacra que se incrustaba en sus vidas y terminaba con la de cientos de jóvenes.
Alana S. Portelo, en su novela La mala costumbre, recuerda su infancia en las calles aledañas a esta zona verde: “Vi caer como ángeles terminales a una generación entera de muchachos. (...) Flanqueaban con sus escorzos la salida del metro de San Blas en la calle Amposta y en las praderitas del parque El Paraíso como cristos de Mantegna. Cubiertos de agujas como San Sebastián”. Una cruda y literaria forma de describir los años duros de la droga en esta zona de Madrid, que se acrecentó con la presencia cercana del poblado de Los Focos, que antes de su desmantelamiento a finales de los 90 constituyó un punto clave para la venta de droga en la zona. “En esa época creamos la plataforma vecinal”, apunta Agustina a Madridiario.
Las asociaciones vecinales reclaman a las distintas administraciones que se ponga en marcha un plan integral coordinado para hacer frente a un problema que vuelve a ser creciente en el barrio. Serrano apunta que, además de la presencia de los “históricos”, aquellos toxicómanos conocidos, habituales y vecinos del barrio, son rostros jóvenes provenientes de otras zonas de Madrid quienes alertan a la plataforma vecinal de que la problemática, lejos de resolverse tiene visos a acrecentarse.
Agustina recuerda que durante el mandato de Manuela Carmena se constituyó una mesa con la presencia de todas las administraciones. También de los equipos de Madrid Salud, el departamento dependiente del Consistorio encargado del control y la atención a las adicciones. “Allí señalamos a los responsables de Policía Nacional y Municipal que no queríamos un ‘Estado policial’ en el barrio, solo una atención integral a estas personas”, apunta Serrano a este medio. Un cuidado que el equipo de proximidad de atención a las adicciones de Madrid Salud que, para la representante vecinal "hacen una labor esencial". "Hay quienes no tienen ni DNI. Un trabajo lento, que ha sacado a muchas personas de la calle, pero no a todas las que desearíamos. Al fin y al cabo quienes reciben la atención lo hacen de manera voluntaria", subraya.
Alertan de una creciente presencia de jóvenes
“Entendemos que la imagen de estas personas pueda llegar a causar una sensación de inseguridad, pero el foco hay que ponerlo en su situación y cómo sacarlos de ahí”, insiste Agustina a este medio, al tiempo que apunta que no se trata de un problema de seguridad, “no hay que crear alarmismo”, sino de degradación de esta zona. Lo que para la representante vecinal se ejemplifica en que la vida en el barrio continúa como viene siendo de costumbre: “Los bares cercanos al metro de San Blas y al parque están llenos”. Señala además que, desde las entidades vecinales de todo el distrito, coordinadas en una plataforma unitaria, solicitarán retomar la puesta en marcha de un plan integral donde las distintas administraciones coordinen sus acciones. “Hay que darle una vuelta a todo”, concluye Serrano.
Por su parte, desde el Ayuntamiento de Madrid, a través de sus distintos departamentos, recogen el guante de las reclamaciones vecinales. Fuentes del área de Gobierno de Seguridad y Emergencias del Consistorio, que lidera la vicealcaldesa y portavoz municipal, Inma Sanz, adelantan a este medio que desde la Comisaría de Policía Municipal en el distrito se ha aumentado el patrullaje por la zona, en los tres turnos, y que, “existen varios seguimientos abiertos en la zona” por diversas circunstancias, entre ellas las pernoctaciones que se están dando, que aumentaron con el fin de las bajas temperaturas. Por otro lado, desde la Junta Municipal del distrito, se ha solicitado ya la activación del protocolo PSH (personas sin hogar) en el que actúan de forma conjunta Policía Municipal, Samur Social, Madrid Salud y el Selur.
Desde Cibeles señalan un patrullaje
Sobre las atenciones de Madrid Salud en la zona, fuentes municipales indican a este medio que este departamento continúa con desarrollo del Servicio de Atención en Proximidad a personas con adicciones en la zona, un proyecto que está englobado en el Plan Integral de Adicciones del distrito y a su vez en los Planes Integrales de Barrio (PIBA). Subrayan que el equipo de proximidad de este servicio “tiene una presencia regular en la zona”, con trabajo de calle, prospecciones y actuaciones individuales con residentes, así como con actuaciones comunitarias en el espacio público, y en coordinación con los servicios y entidades de la zona implicados.
El entorno del parque es, de hecho para el Consistorio, el área prioritaria de intervención de este servicio, que realiza la mayor parte de los encuentros en este enclave. Apuntan que el perfil mayoritario de personas atendidas tienen consumo activo, de larga duración y con baja adherencia a los recursos, con las que se lleva a cabo “intervenciones de reducción de daño y motivación hacia el cambio”. Además, el servicio “trata de llevar a cabo” mediaciones relacionadas con el uso del espacio público y la mejora de la convivencia, apuntan a Madridiario fuentes del Ayuntamiento de Madrid.