Los ataques de lobos en la Comunidad de Madrid son un problema frecuente al que se enfrentan los ganaderos de la región. A finales del año pasado, la Unión de Agricultores, Ganaderos y Silvicultores de la Comunidad de Madrid (Ugama) denunciaba que los lobos cada vez se acercaban más a los núcleos urbanos y producían ataques.
En Castilla y León, la solución propuesta era habilitar una norma que permitiese la caza de esta especie, algo que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) desestimó el pasado lunes 29 de julio en una sentencia en la que apunta que “la ley regional es contraria a la directiva”.
Ecologistas en Acción valora “muy positivamente la sentencia”, mientras que desde el Partido Pacma instan a las administraciones a “acatar la normativa europea y ponerla en práctica, dejando a un lado las tretas legales como ha hecho hasta ahora Castilla y León para buscar resquicios que les permitan hacer sus propias interpretaciones, contentando a los sectores que convenientemente desean oprimirlos”.
“La caza del lobo debe mantenerse totalmente prohibida sin excepciones en toda la Península Ibérica, al igual que la caza de sus principales presas. El respeto máximo a la especie y a su entorno serán los únicos garantes para su supervivencia”, comenta Yolanda Morales, portavoz del partido a Madridiario.
En el otro lado de la balanza se encuentran los ganaderos. Alfredo Berrocal, presidente de Ugama, lamenta la decisión del TJUE: “La noticia era esperada porque la normativa es la normativa, pero la hemos recibido con resignación y la vemos totalmente injusta y desproporcionada”.
Cree que se está produciendo una sobrecarga de ejemplares de lobo en ciertas zonas, como al norte del río Duero en Castilla y León y confía en que la Comisión Europea reaccione.
“Los ganaderos entendemos que tiene que haber biodiversidad y normas medioambientales, pero que tenemos que cohabitar y tenemos que, de alguna manera, ser razonables. Tenemos capacidad para un número concreto de ejemplares por la situación del terreno; todo lo que sobre de alguna manera hay que extraerlo y, si no, seremos muy ecologistas, pero cada vez habrá menos gente en el campo, se producirá menos, subirán más los alimentos y a lo mejor pagamos un precio demasiado caro”, advierte.
El informe de la Fundación Artemisan ‘El lobo ibérico en España: poblaciones y efectos en la ganadería’ recoge que la población actual del lobo ibérico habría crecido en el país un 26 por ciento desde el último censo en 2014, existiendo una media de 2.800 lobos concentrados en mayor parte en Castilla y León, Galicia, Asturias y Cantabria, y con presencia en otros territorios como Madrid, La Rioja, Castilla-La Mancha, Aragón, Extremadura y Cataluña.
Señala también que los científicos encargados del estudio de esta especie han detectado que el lobo no está aumentando su presencia en la Península Ibérica de la misma manera que sí lo hace en otras zonas europeas, algo que achacan a una cuestión genética.
“La población de lobos en la Península Ibérica ha disminuido en tamaño y distribución durante los últimos 200 años debido a su persecución y a la fragmentación de su hábitat, alcanzando su mínimo poblacional histórico alrededor de 1970. Desde entonces, la población creció en número inicialmente, quedando estabilizada durante los últimos 30 años, ocupando el noroeste peninsular. Sin embargo, esta estabilidad esconde una pérdida de diversidad genética que pone en riesgo la supervivencia de la especie”, sostiene Mª Ángeles Nieto, coordinadora de Ecologistas en Acción de la Comunidad de Madrid.
“Por esta razón cada animal que se mata, supone eliminar un reservorio genético esencial. Esta pérdida de diversidad se traduce en que la población de lobos en la Península Ibérica puede ser más sensible a cambios externos o menos resistente a enfermedades”, argumenta Nieto.
En Madrid, el Gobierno regional había documentado en el último trimestre de 2023 cinco manadas con alrededor de 40 ejemplares sitos en la zona norte y oeste de la región, cifra que desde Pacma definen como “irrisoria”.
“Son cinco manadas muy dispersas que ni siquiera provocan que la Comunidad de Madrid esté normalmente considerada como una de las pocas Comunidades Autónomas de España que aún poseen lobos en sus áreas rurales”, remarca Morales.
El Gobierno regional aprobó a comienzos de año una inversión de 200.000 euros para ayudas directas a los ganaderos que sufran ataques de lobos, perros asilvestrados o buitres durante 2024, algo que para Pacma es innecesario y para Ugama insuficiente.
“Teniendo en cuenta la cantidad de problemas sociales, sanitarios y de infraestructuras en las zonas menos pobladas, destinar, por ejemplo, una ayuda de 100.000 euros a ganaderos para implementar medidas de protección –sin necesidad de acreditar daños– nos parece posicionarse de una forma favoritista respecto al resto de ciudadanos/as con problemas mucho más comunes que no reciben atención de la administración”, critica Morales.
A comienzos de julio, Ugama denunciaba que más de la mitad de las solicitudes presentadas para optar a las ayudas para medidas preventivas habían sido desestimadas por falta de presupuesto.
“Los recursos son individuales y todavía no tenemos respuesta, ni se la espera. Lo que está pasando ahora en Madrid también lo hemos denunciado en otras ocasiones y es que se niega por sistema”, reprueba Berrocal, añadiendo que la Comunidad de Madrid se escuda en la falta de pruebas “para no reconocer que el lobo está haciendo daño” y no dar a los ganaderos las ayudas para implantar medidas de prevención.
“La Comunidad de Madrid es la única del mundo que tiene más ejemplares de lobo, pero disminuyen exponencialmente los ataques y dicen que es porque ponen medidas preventivas. Mentira. Las medidas preventivas, ya lo hemos denunciado, se deniegan porque hay unos presupuestos que son tan ínfimos que no previenen nada. Es simplemente porque se niega la evidencia. Nosotros se lo hemos comunicado y son impasibles. No dan un giro de ningún tipo y seguimos así. Con lo cual, la cohabitación con el lobo, por culpa de la administración, se hace todavía más difícil”, reprocha el presidente de Ugama.
“Los ganaderos pierden credibilidad recibiendo compensaciones por cada ataque de lobo y subvenciones para implementar medidas para proteger a su ganado, pues al final es imposible distinguir si realmente han sido ataques o si lo que quieren es el dinero. No se lleva a cabo un control exhaustivo del origen de los ataques, y se han detectado fraudes en varias ocasiones”, dice Yolanda Morales.
“La ganadería, extensiva e intensiva, aglutina grandes cantidades de animales en espacios reducidos y limitados, lo que facilita el trabajo al lobo. Si a ello le sumamos la invasión de su espacio natural de forma progresiva a lo largo de los últimos siglos y la reducción de su variedad y disponibilidad de presas debido a la caza, es normal que se registren ataques, y a medida que vayamos restándoles territorio, más ataques se registrarán, pues se acercarán cada vez más a las poblaciones humanas en busca del alimento que les estamos quitando”, agrega.
¿Qué soluciones se pueden encontrar para lograr la convivencia entre el lobo y la ganadería? “Se trata de un asunto complicado de responder, ya que en Pacma no apoyamos la explotación animal de ningún tipo, por lo que tampoco defendemos la ganadería en ninguna de sus formas. Creemos que es perfectamente viable llevar un estilo de vida libre del uso de productos animales. Esto provocaría, además, que estos ataques dejasen de existir”, expone la portavoz del partido animalista, defendiendo que debería bonificarse a las empresas comprometidas con “la reconversión progresiva de sus productos a alternativas vegetales, infinitamente menos contaminantes, más sostenibles y adaptadas al futuro”.
“Desde Pacma no podemos decir otra cosa que no sea aceptar que el lobo es una parte más del ecosistema, y que se alimentará cuando lo necesite. Si no quieren sufrir ataques, deberán cuidar mejor a sus animales poniendo los medios que sean necesarios e invirtiendo su propio dinero en ello. Mientras, deben aceptar que la convivencia es una obligación y no una opción, como hacen actualmente”, sentencia Morales.
Por otro lado, desde Ugama piden más financiación para ayudas a ganaderos y esperan que desde la Comisión Europea se revise la normativa, ya que, tal y como asegura a Madridiario Alfonso Berrocal, desde la unión de agricultores y ganaderos se posicionan a favor de la caza del lobo para el control de la superpoblación.
Por su parte, Ecologistas en Acción aboga por ampliar las ayudas: “Es necesario agilizar el pago de las indemnizaciones por ataques, incentivando siempre la implantación de medidas preventivas. Es decir, que perciban más ayudas las explotaciones que cuentan con medidas preventivas y que sufren menos ataques que aquellas que por desidia no implanten esas medidas”. Pero Nieto también es clara: “La solución más efectiva es un manejo adecuado del ganado”.
“La presencia de perros de guarda y de pastores reduce de forma importante los ataques. También es importante el manejo de los partos y edad de los terneros en los pastos. Para el caso de las vacas, los ataques se producen principalmente sobre los terneros de corta edad –días o semanas–. Si se guarda a las vacas cuando van a parir y a los terneros durante las primeras semanas de vida, los ataques se reducen. El manejo del ganado menor (ovejas, cabras) es más fácil y podrían guardarse los rebaños durante la noche”, enumera Nieto.
Lanza también un mensaje a las Administraciones Públicas: “El lobo, desde hace algunos años, se ha convertido en un arma política. La conservación de la especie ha perdido su dimensión ecológica y se ha intoxicado con informaciones, en ocasiones radicalmente falsas, para enfrentar a una parte de la población –la que pide su conservación– contra la que se puede ver afectada por su existencia. Por ello, en primer lugar, los gobiernos y administraciones deben salir de ese círculo, dejar de difundir bulos sobre la especie y gestionarla en base a datos reales procedentes de investigaciones contrastadas”.
“Por otra parte, es esencial mantener en un buen estado de conservación el hábitat actual y potencial del lobo. También hay estudios que concluyen que en zonas bien conservadas con abundancia de animales presa silvestres y con escasa presión humana, se reduce drásticamente el ataque a animales domésticos. En este sentido, el seguimiento de la dieta del lobo en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama y su zona periférica de protección, que lleva realizándose desde el año 2017 por el departamento de Biología de la Universidad Autónoma de Madrid, ha puesto de manifiesto que el porcentaje de presas silvestres –corzo y jabalí, esencialmente– alcanza el 80 por ciento mientras que la frecuencia de aparición de animales domésticos es del 20 por ciento”, prosigue.