La Comisión Local de Patrimonio Histórico ha dado el visto bueno a la solución propuesta por el Ayuntamiento de Madrid para proporcionar zonas de sombra en la Puerta del Sol mediante toldos, con la condición de ver in situ una muestra de los anclajes y de la tela que se utilizarán, una vez adjudicado el contrato.
El proyecto ganador del concurso, organizado entre el Consistorio y el Colegio Oficial de Arquitectos (COAM) y que fue seleccionado por un jurado integrado por prestigiosos arquitectos entre más de 150 propuestas presentadas, no preveía la instalación de elementos de sombra en la plaza.
Posteriormente, con el desarrollo del proyecto de ejecución, se propuso la plantación de nueve árboles en el único espacio que no disponía de infraestructuras bajo la cota del pavimento, donde se encuentran las estaciones de Metro y Cercanías de Sol, así como innumerables galerías de servicios e infraestructuras. La idea se presentó a la Comisión Local de Patrimonio Histórico que la rechazó argumentando que estos árboles no tenían sentido porque su ubicación no respondía a criterios urbanísticos ni patrimoniales, sino a la oportunidad de la ausencia de una losa de hormigón bajo el pavimento.
La ausencia de elementos que permitan resguardarse del implacable sol en verano fue uno de los principales motivos de crítica a la última remodelación por parte de vecinos y partidos de la oposición, que definieron la plaza como "una achicharradera", "una sartén" o "la parrilla más cara de la historia de Madrid”.
Sensible a este problema, desde que finalizaron las obras de remodelación integral de la plaza, el Ayuntamiento ha venido trabajando en distintas soluciones para crear puntos de umbría en este espacio, que al ser de máxima protección y Bien de Interés Cultural, obliga a extremar el cuidado al incorporar cualquier elemento. Por este motivo, se ha trabajado con el mismo equipo que había proyectado la plaza, dirigido por José Ignacio Linazasoro, catedrático de la Escuela de Arquitectura de Madrid y Académico de la Real Academia de San Fernando.
Como resultado de esa colaboración, se realizó un proyecto básico para la instalación de unos toldos que se presentó a la Comisión Local de Patrimonio Histórico en diciembre de 2023. La Comisión lo dictaminó como “viable”, pero prescribió la presentación del proyecto de ejecución completo con todos los cálculos y detalles constructivos, así como el tipo de elementos textiles que se proponían para la plaza antes de dar su autorización.
Los estudios y cálculos sobre resistencia a los vientos y los necesarios anclajes para estos toldos en un entorno BIC han sido muy complejos y han involucrado a diferentes ingenieros hasta que se ha podido materializar el proyecto completo, que se presentó a la Comisión Local de Patrimonio Histórico en las pasadas semanas y, finalmente, fue incluido en el orden del día de la reunión de la Comisión del pasado viernes 12 de julio, donde obtuvo dictamen favorable.
Una vez obtenido el visto bueno, pasará por la asesoría jurídica y la intervención del Ayuntamiento para poder licitar su fabricación, montaje e instalación. A pesar de que el Consistorio llevaba meses trabajando en el proyecto y tenía los pliegos prácticamente cerrados a expensas de la Comisión, teniendo en cuenta los plazos administrativos, los madrileños tendrán que esperar a ver colocados los toldos hasta ya el próximo verano de 2025, frustrando los deseos del alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, que recientemente trasladaba su confianza en que pudieran instalarse este mismo verano.
La solución que se adoptará ha requerido numerosos cálculos y análisis para avalar que los toldos sean plenamente seguros para los viandantes y para el propio patrimonio, además de compatibilizar las necesidades técnicas de anclaje y resistencia a los vientos con la proyección y la puesta en valor de dicho patrimonio.
Estos parasoles se ubicarán en el paseo semicircular norte de la plaza y sobre los nuevos bancos sobre una estructura auxiliar de carácter no permanente que se instalará solamente durante los meses de más calor y se desinstalará posteriormente. Se trata de una serie de mástiles de acero inoxidable anclados en los nuevos bancos de granito a través de tubos roscados que permitan ponerlos y quitarlos. Sobre estos elementos rígidos se dispondrán unos tensores anclados a su vez a la fachada de los edificios que conforman la plaza sobre el zócalo comercial y que permitirán instalar una serie de piezas textiles de color claro.
Desde el Gobierno municipal recuerdan que la configuración de la Puerta del Sol, tal cual la conocemos hoy en día, se materializó entre los años 1858 y 1862, y que en sus 162 años de historia nunca ha tenido sombra, ni antes de que se construyeran las infraestructuras de trasporte ni en las sucesivas reformas posteriores.