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La historia del teatro La Antigua Mina: cómo pasar del pico al verso

Imagen del teatro durante una representación. (Foto: Teatro La Antigua Mina).
Hugo García Reina | Domingo 16 de junio de 2024

Existe un lugar en la sierra de Madrid en el que hoy suena música, diálogos de 'La Celestina' y versos de Lope de Vega, y cuyas habitaciones hacen la función de camerinos. Pero hace no tanto, donde hay violines y actores, un día hubo picos y mineros sudorosos que nunca se maquillaron y, sin embargo, tenían polvo de talco hasta en las pestañas.

"Yo veía unas ruinas que me llamaban mucho la atención"

Toda esta historia comenzó con un niño que los fines de semana acompañaba a su padre, herrero, a cobrar facturas. “Yo iba en el asiento de atrás y veía a lo lejos, en lo alto de la colina, unas ruinas que me llamaban mucho la atención”. Treinta años después, este niño, que ya era un hombre, vio que en aquello que parecían los restos de una fábrica abandonada había un cartel de ‘se vende’.

“Me acerqué al lugar y entendí que el sitio me gustaba mucho. Desde allí arriba se veía todo el valle rodeado de montañas y empecé a dejar volar mi imaginación. Yo había estudiado Arte Dramático y pensé que aquellas casas viejas podrían convertirse en escenarios y construir una especie de graderío alrededor”. El que narra esta historia es José María Ontoria, un cerrajero que compagina el oficio con su vocación actoral. “Al final decidí comprar el terreno y empecé a organizar representaciones a nivel familiar, con compañías de algunos amigos”.

Vista panorámica desde el teatro. (Foto: José María Ontoria)

¿Quién va a querer subir hasta lo alto de una montaña, por la carretera del Puerto de la Cruz Verde, a hacer nada?, se preguntaban sus allegados cuando comenzó el proyecto. Tiempo después, el teatro La Antigua Mina recibe solicitudes de compañías teatrales del extranjero y cumple ya 16 años organizando cada verano festivales de música y teatro.

Es imposible entender este éxito sin tener en cuenta la vocación y el cariño de un hombre que invirtió todo su ánimo en entender y cuidar la esencia de aquel lugar al que quiso devolverle la vida. “Cuando lo compré me invadió la inquietud de saber la historia de aquel sitio. Busqué en internet pero no había mucha información, más allá de que había sido una mina”. Ontoria empezó a visitar los ayuntamientos de los municipios de alrededor en busca de archivos y documentos que arrojaran luz sobre un pasado que parecía no estar escrito.

Durante las pesquisas, este 'actor-cerrajero' convertido en una especie de detective, conoció a un hombre. “Francisco Parra, se llamaba, un señor de 72 años entonces que había trabajado de encargado en esa mina, igual que lo había hecho antes su padre, del que heredó el cargo”. Parra le contó a Ontoria que de aquella mina se extraía talco y, sobre todo, magnesita. Un material muy importante por su escasez – sólo se obtenía aquí y en otra explotación en Navarra – y por ser un material refractario, muy bueno para los ladrillos que se destinaban a la construcción de altos hornos. Más tarde, la magnesita se usó también como complemento alimenticio para las gallinas.

La mina comenzó a funcionar a finales del siglo XIX, y cerró alrededor de 1980. Entre medias, rindió con especial intensidad entre las décadas de los cuarenta y los cincuenta del siglo pasado. “Al principio era sólo una explotación subterránea, con dos galerías desde las que se iban abriendo ramificaciones en función de las vetas – explica José María Ontoria –, pero durante la Guerra Civil, en aquel lugar se construyeron trincheras y descubrieron nuevas vetas, con lo que la mina empezó a explotarse también a cielo abierto”.

Trabajadores de la antigua mina de magnesita. (Foto: Teatro Antigua Mina).

La estética original

A pesar de la reforma, se ha querido mantener la estética del lugar. Los muros y pasadizos que ha habido que reafirmar se han hecho con la misma piedra y estructura original. La que era la vivienda del guarda se utiliza ahora como camerino y la antigua casa de máquinas se ha mantenido tal cuál estaba. “Está creada para, de alguna forma, dar la sensación de que se ha parado el tiempo”.

"Queríamos dejarlo como si se hubiera parado el tiempo"

Francisco Parra acompañó a Ontoria al lugar y le explicó qué función tenía cada parte de la mina. Por aquí, el almacén. En esa zona de allá, la fragua donde se afilaban los picos de los mineros. “Parra me enseñó también lo que era la casa en la que vivió su padre, dónde estaban las habitaciones, me enseñó cuál era la oficina y cómo se pagaba, o la zona en la que se guardaban los explosivos. También me contó la fiesta que se hacía cada 4 de diciembre por Santa Bárbara, patrona de los mineros, y algunos accidentes que recordaba: uno en la bocamina después de una explosión, luego, un derrumbe inesperado en el que murió un hombre, y otro un día de mucha lluvia en el que un minero sufrió una descarga en el transformador eléctrico y murió también”.

El incendio que casi lo arruina todo

El 2 de agosto de 2020 un incendio calcinó más de 1.000 hectáreas en la sierra noroeste de Madrid, entre Zarzalejo y Robledo de Chavela. Entre ambos municipios se ubica el teatro La Antigua Mina. Un motorista tuvo un accidente que provocó que se prendiera el campo. “Fue un incendio muy serio – recuerda Ontoria –. Sucedió un domingo en pleno periodo de festival. Cuando me enteré, me metí dentro de la finca, cogí una excavadora y empecé a desbrozar los alrededores durante horas y horas. Como el padre que cuida de su hijo, yo tenía que cuidar de mi teatro”.

"El fuego rodeaba al teatro"

Cuenta José María que a las dos de la mañana se cansó y se fue a dormir. Un par de horas después, se levantó para ir a orinar y se encontró con que el fuego rodeaba toda la zona. “Me llamaron los bomberos y me tuve que marchar con mis perros. No podía sacar el coche y tuve que ir andando por la carretera hasta El Escorial, 7 kilómetros. Hice autostop, a ver si alguien me recogía, pero resulta que cuando vas con dos perros es más complicado que se paren”.

Gracias al desbroce, los daños que sufrió el teatro fueron mínimos.

Vuelve la temporada de espectáculos

El teatro La Antigua Mina es hoy un éxito con más de 15 años de funcionamiento a sus espaldas, pero, no ha sido un camino fácil, reconoce Ontoria. “Los primeros años estuve a punto de dejarlo. Al final era un proyecto sin ningún tipo de respaldo público, faltaba dinero, faltaba organización, las cosas no siempre iban saliendo bien. Yo acababa llorando todos los días”.

A partir del 28 de junio el festival vuelve a cobrar vida con varios conciertos (‘La gran noche’, con Meridiano Cultural; música de John Williams, con la Banda Ateneo Noroeste; o ‘Coro A6’, de la mano de la Asociación Échate un cantecito). Se inaugura una nueva temporada de verano cargada de obras en las que se harán desde representaciones clásicas de autores como Leandro Fernández de Moratín, Lope de Vega o Guillaume Apollinaire hasta noches de monólogo, pasando por espectáculos de danza y comedias. El festival bajará el telón hasta la temporada que viene el domingo 25 de agosto.


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