La decisión del ministro de Cultura, Ernest Urtasun, de cancelar el Premio Nacional de Tauromaquia al considerar esta práctica como “tortura animal” continúa dando de que hablar. También, claro, en la Comunidad de Madrid. Y es que, desde que saltase la noticia, el Ejecutivo autonómico, con su presidenta, Isabel Díaz Ayuso, a la cabeza, se ha erigido como firme defensor de la tradición. Prueba de ello son las declaraciones del consejero de Medio Ambiente, Carlos Novillo, quien anunciaba hace apenas unos días su intención de poner en marcha un galardón madrileño de la mano de la Fundación Toro de Lidia.
Este mismo jueves, los Populares madrileños han dado un paso más al registrar una Proposición No de Ley (PNL) en la Asamblea. La iniciativa se encamina a proteger el arte del toro, lo que a su parecer pasa por mantener intacto el citado galardón. En concreto, ha detallado el portavoz del Grupo Parlamentario Popular en Entrevías, Carlos Díaz-Pache, esta consta de dos ejes fundamentales Por un lado, se trata de reconocer la “plena vigencia” de la Ley 18/2013 de 12 de noviembre para la regulación de la Tauromaquia como "patrimonio cultural" y frente a "aquellos ataques ideológicos que pueda sufrir". Por otro, desde el PP aspiran a que la PNL permita al Ejecutivo autonómico seguir impulsando el desarrollo de la actividad a lo largo y ancho de la región. Para ello, tres vías fundamentales: un premio propio, financiación y cabida en sus festejos municipales.
Tras la polémica sesión de control al Gobierno en el Pleno de este jueves, los portavoces de los distintos grupos parlamentarios han ido desfilando por 'banderas', el habitual punto de encuentro en sus declaraciones ante la prensa, para posicionarse a este respecto. Con el tono conciliador que le caracteriza, Juan Lobato ha dejado patente su “respeto” por la tauromaquia como “hecho cultural que hay que permitir”. Ha matizado, eso sí, que él no es “aficionado” y que entendería, en la línea de la decisión adoptada por el Ministerio, un “debate” en torno a su financiación.
"Si tan liberales son, que lo financien con su dinero"
En la misma línea, aunque con mayor contundencia, Manuela Bergerot ha asegurado que “el maltrato animal no es cultura” y, por ende, no debe subvencionarse con dinero público: “Si tan liberales son, que lo financien con dinero privado y ya está”. Por contra, la líder de Vox, Rocío Monasterio, ha manifestado su firme apoyo a la PNL registrada por el Partido Popular al considerar que el toreo es “tradición” e “identidad”.
Con la vista puesta en la Feria de San Isidro 2024, la Plaza de Toros de las Ventas ha dado el pistoletazo de salida a una campaña en defensa de la tauromaquia y que aspira a atraer al público joven a las próximas corridas bajo el lema 'El toreo siempre está de moda'. La réplica de las juventudes de Más Madrid no se haría esperar. Tampoco dejaría a nadie indiferente. "Voy a educar a mis hijos para que se coman a los tuyos vivos, puto pijo" se podía leer en la imagen compartida a través de su perfil oficial en la red social X, anteriormente conocida como Twitter.
La plana mayor del Partido Popular no ha tardado en cargar tintas contra Más Madrid, al que, por voz de Díaz-Pache, tacha de "máquina de odio más repugnante de lo que era Podemos". Por su parte, los diputados Rafael Núñez Huesca y Elisa Vigil tildan el mensaje de "llamada histérica a la violencia" con "proclamas siniestras y guerracivilistas". También ha afeado la respuesta el presidente de Nuevas Generaciones de Madrid, Ignacio Dancausa, quien entiende que los jóvenes no deberían "alimentar el proyecto rupturista" de los que quieren "construir un muro entre españoles donde están los míos y los tuyos". Por ello reclama "más responsabilidad y menos mensajes de odio". Asimismo, el secretario general del PP de Madrid, Alfonso Serrano, ha tachado al partido de "versión Mr. Wonderful" de Podemos, la "versión pija": "Que siendo jóvenes muestren odio a quienes pueden ser compañeros de clase, trabajo o familia les califica sólo a ellos, no a Madrid".
Para el Grupo Parlamentario de Más Madrid, en cambio, se trata de una polémica "desmedida" pues el mensaje debe interpretarse "de forma irónica y no literal".