La diversificación, el acceso a una amplia variedad de activos o la liquidez son algunos de los principales puntos fuertes de los fondos de inversión. Además, a éstos se le suma una gestión profesional en tanto que los fondos de inversión se gestionan a través de equipos de profesionales especializados, los cuales son quienes toman las decisiones de compra-venta de activos. Como estructura de inversión colectiva, los fondos de inversión brindan la posibilidad de acceder, con una pequeña inversión, a todo tipo de mercados y a inversiones más ventajosas, y que de manera individual un inversor no podría adquirir.
El patrimonio de los fondos de inversión puede estar invertido en diferentes tipos de instrumentos financieros. Hablamos, por tanto, de un producto sumamente versátil y cuya composición a nivel de cartera queda determinada principalmente por su tipología. Los fondos de inversión quedan clasificados comúnmente en dos tipologías básicas: los de renta fija y los de renta variable.
Los fondos de renta fija se caracterizan por la ausencia total de exposición a renta variable. Están diseñados para invertir, fundamentalmente, en instrumentos de deuda, siendo algunos de los más comunes los bonos corporativos, los bonos emitidos por gobiernos o los pagarés, así como otras opciones de renta fija. Es importante tener en cuenta que el inversor que opta por este tipo de fondos está destinando su dinero a emisores (por ejemplo, empresas o gobiernos) y reciben como contraprestación el pago de unos intereses periódicos junto con la devolución del capital en la fecha de vencimiento que se establece previamente.
A diferencia de los anteriores, los fondos de renta variable son aquellos que tienen una exposición mínima del 75% en renta variable. El ejemplo más habitual de activos financieros de renta variable son las acciones de las empresas que cotizan en bolsa. Las principales características de la renta variable son que en el momento de su adquisición se desconoce cuál será su rentabilidad futura y que no se garantiza la devolución del capital invertido.
Como vemos, se trata de tipos de fondos de inversión que, aunque en lo fundamental son similares, presentan condicionantes y restricciones diferentes. Por ello, se hace imprescindible analizar de forma precisa la documentación específica del fondo en cuestión para verificar su política de inversión y comprender plenamente con qué tipos de activos opera. No obstante, es importante matizar que en el mercado también podemos encontrar otros fondos de inversión que van más allá de ambas tipologías y que suponen una combinación de instrumentos de renta fija y de renta variable. Este tipo de opciones están ideadas para tratar de alcanzar un equilibrio entre el crecimiento y los ingresos.
¿Conoces los principales beneficios e inconvenientes de cada alternativa? A continuación, te hablamos de ellos. ¡Toma nota!
¿Cuál es la mejor opción? En realidad, no existe una respuesta única y correcta. Todo dependerá de cuáles sean las metas y necesidades financieras, así como las circunstancias personales de cada inversor. Como ya se ha mencionado, es bastante común optar por alterntaivas de inversión que combinen fondos de renta fija y de renta variable en carteras más diversificadas.
Lo más recomendable siempre es solicitar asesoramiento a un profesional especializado, así como revisar y entender la documentación pertinente antes de invertir.