El ciclista José Manuel Díaz Palomares partió desde Madrid en bicicleta el pasado 9 de julio hacia el punto accesible más septentrional de Europa: Cabo Norte, en Noruega, proponiéndose convertir sus vacaciones –“el viaje de mi vida”, comenta a Madridiario– en un reto solidario que completó el 1 de agosto al filo de la medianoche.
El objetivo de esta gran aventura fue recaudar fondos para el proyecto ‘El jardín de mi hospi’ de la Fundación Juegaterapia en el Hospital Materno Infantil de Málaga y darles visibilidad, el cual nació a través de un amigo de su hijo que había sufrido cáncer.
Además, pudieron hacer llegar a Papá Noel en Rovaniemi (Finlandia) cartas que niños enfermos les dieron. “Nos recibió y trató con mucho cariño, dejando que le entregáramos las cartas de nuestros niños enfermos, cartas que ablandan el corazón más duro donde reflejan cómo cambian las prioridades de estos pequeños, que esperamos reciban sus regalos, sobre todo en el que coincidían todos: su curación”, recuerda Díaz.
“Utilizo mis cuatro semanas de vacaciones, por lo que debo llegar en 24 días, a una media de unos 200 kilómetros diarios. Por delante 4.800 kilómetros, siete fronteras y todo ello en autosuficiencia total y con todo el equipaje en mis bolsas Geosmina de bikepacking con unos cinco o seis kilos de peso sobre la bicicleta, etapas prefijadas y alojamientos reservados de antemano para tener claro dónde llegar cada día, aunque flexibles por si tenía que modificar algo sobre la marcha”, explica el guardia civil de profesión.
Todo este planning estaba dividido en tres fases. En la primera de ellas estuvo acompañado de sus compañeros de club y varios amigos, mientras que en la segunda etapa viajó en solitario durante nueve días cruzando Francia, Bélgica, Países Bajos y Alemania, donde, afirma, disfrutó de “sus eternos carriles bici y la seguridad de rodar en ellos durante muchos kilómetros”.
Fue en la tercera fase, la que describe como “la más llamativa y espectacular”, cuando se unió al reto su pareja, Patrizia Schidlo. Juntos desde Hamburgo, y tras otra jornada pedaleando por Alemania, cruzaron en ferry a Escandinavia, donde pasaron cuatro días en Suecia, cinco en Finlandia y otros dos en Noruega, donde culminaron su viaje llegando a Cabo Norte el 1 de agosto.
“En lo deportivo, todo lo que pudo salir bien, salió bien. Fue increíble rodar con buena climatología, poco viento y a veces favorable, poca lluvia, poco frío… Algún rato malo también tuvimos, claro, pero sin ningún contratiempo y conseguimos llegar a nuestro destino, Cabo Norte, el día 1 de agosto cerca de la media noche, con una luz que asemejaba un bonito atardecer, con viento fresquito, pero con una satisfacción increíble de poder llegar hasta allí”, cuenta José Manuel Díaz.
Con esta gran hazaña, la pareja ha logrado recaudar 8.500 euros que ayudarán a que los niños ingresados en el Hospital Materno Infantil de Málaga puedan contar con un espacio de más de 800 metros cuadrados con dos terrazas, aula y sala de juegos donde evadirse junto a los demás pequeños y sus familiares.
Díaz señala que tanto Schidlo como él están contentos con lo conseguido, aunque lamentan no haber podido reunir más apoyos: “Solo los más cercanos se han volcado de lleno, no consiguiendo el apoyo colectivo. Se intentó todo, pero lamentablemente no conseguimos movilizarlos. Seguramente nosotros no hemos sabido hacerles ver nuestra ilusión y lo bonito del proyecto”.
“Esta es mi única decepción personal. Esto hubiera sido una gran fuente de apoyos. Con un poquito de cada uno de los grupos se hubiera podido ampliar mucho la recaudación”, añade.
Asimismo, ha querido agradecer personalmente su apoyo a la empresa malagueña Mirador de Estepona Hills, la cual aportó una donación de 3.000 euros, y a Larissa Dessing, enlace entre la pareja y esta empresa: “Ha sido un lujo que hiciéramos equipo para esta aventura”.