Casi el 90 por ciento del tejido industrial de la Comunidad de Madrid lo componen microempresas, con menos de 10 trabajadores, mientras que solo un 1,8 por ciento son grandes compañías. Estas últimas están afrontando bien el reto de la digitalización y la sostenibilidad, pero el resto se enfrenta a mayores dificultades para acometer esa transformación. Pensando en la realidad de estas pymes y micropymes, el Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Madrid (COIIM) acaba de poner en marcha una Bolsa de Consejeros para acompañar y aconsejar a los responsables de estos negocios a afrontar este reto con éxito.
“En nuestro portal tenemos una ventana abierta multicanal para recibir las necesidades de las empresas que quieran establecer contacto con nosotros; ahí van a ser tratados por especialistas, ingenieros industriales que van a analizar su problemática, ver cuál es su necesidad, si es un tema de digitalización, de internacionalización o de innovación, para seleccionar posibles candidatos para cubrir esa necesidad”, explica Fabián Torres, decano del COIIM.
“Ya tenemos más de cien expertos ejerciendo esta función en este momento, no sólo de consejeros, sino también de 'interim management' y de consultores", añade Torres sobre esta intermediación gratuita en la que el colegio pone a disposición de las empresas estos expertos en todos los sectores que “luego establecerán ya una relación con la empresa en la que llegarán a algún tipo de acuerdo".
Fabián Torres se estrenó en diciembre de 2022 como decano del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Madrid. Su plan estratégico para esta institución se apoya en varias líneas de actuación, todas enfocadas a su “ánimo de voluntariado, si se me permite la expresión, que es devolver a la ingeniería industrial y a la sociedad española todo lo que nos ha dado gracias a la carrera que hemos estudiado”.
Cuando él y su equipo se postularon para estar al frente de esta entidad, hicieron un análisis de los retos y problemáticas que afrontaban. “Lo primero que nos chocaba es que cuando nosotros empezamos a estudiar en los años 70, el PIB de la industria manufacturera en España superaba el 30 por ciento y ahora, incluso con la energía, está en el 15 por ciento. Y tenemos un reto previsto por parte de la Unión Europea con el programa Horizonte 2020, que pretendía que estuviéramos al 20 por ciento. Es decir, aún estamos lejos de ese objetivo que tenemos como España dentro de Europa”.
En lo que se refiere a Madrid en ese mismo ámbito, Torres concreta que “la contribución al PIB de la capital está en el entorno al 8 por ciento y si nos circunscribimos a la Comunidad Autónoma, estamos al 11 por ciento. Es decir, tenemos ahí un importante reto”.
Otro de los aspectos que tuvieron en cuenta es la situación del tejido industrial, con la presencia mayoritaria de empresas pequeñas y muy pequeñas, así como el hecho de que “la empresa familiar supone el 90 por ciento de las empresas privadas en España y que son las que generan el 70 por ciento del empleo”. Este tipo de empresas se encuentran con el problema de la sucesión. “De ese 90 por ciento del tejido empresarial, solo el 30 por ciento pasa a la segunda generación y tan solo un 15 por ciento, a la tercera generación. Es decir, tienen que afrontar un problema de sucesión, pero también de formación y de dimensión”, sostiene Torres.
A ello deben sumar desafíos comunes para toda la industria hoy en día, como la digitalización, la innovación, la internacionalización, la sostenibilidad y la ciberseguridad. “La transformación es la asignatura pendiente de la industria. Las grandes empresas están consiguiendo afrontar esos retos con éxito, pero tengamos en cuenta que al final se apoyan en las empresas medianas y pequeñas, y esas no lo están haciendo a tiempo, necesitan de alguna forma superar esta situación”.
Para el decano del COIIM, “tenemos un problema tanto de tamaño como de productividad, y qué mejor que contar con los ingenieros industriales, cuya especialización es potenciar todos estos temas de transformación, de digitalización, de innovación, de internacionalización, de sostenibilidad y de todo lo que se nos avecina con la inteligencia artificial y la ciberseguridad”.
Esta reflexión de Torres y su equipo fue el germen de la Bolsa de Consejeros, conscientes de que “un ingeniero industrial puede aportar a una empresa una enorme flexibilidad, adaptabilidad, entendimiento de la problemática”. Argumenta que la ventaja del ingeniero industrial es que “tiene una visión 360 de todo lo que es una compañía, empezando por la parte de producción, que es la parte más diferencial. No es lo mismo una fábrica de hacer coches que una de hacer aviones u otra productos alimenticios. Entonces tenemos ingenieros especializados en cada una de estas áreas para ayudar a esta transformación”.
Entre los servicios del COIIM hay también una bolsa de empleo para establecer contacto y relación entre empresas y colegiados, a pesar de que una de las características de esta ingeniería es su alta empleabilidad, “del 98 por ciento entre los ingenieros industriales que terminan la carrera, pero tenemos una gran oportunidad y un gran reto, y es que muchos de nuestros estudiantes que acaban salen al exterior, así que tenemos que ser capaces de traer ese talento de nuevo a España, que lo necesitamos”.
A pesar de ser una carrera con fácil salida laboral, el porcentaje de matriculaciones es menor que el resto de países de nuestro entorno. Esta descompensación obedece, según el decano, a falta de conocimiento y a la idea de que las ingenierías son demasiado difíciles. “Indudablemente son duras pero, como digo yo, alguien que consigue acabar una carrera de ingeniería tiene su carrera profesional asegurada, la vida profesional es tremendamente larga. De hecho, como colegio, otro de los servicios que damos a la sociedad y en particular a los ingenieros, es ese acompañamiento, porque un ingeniero industrial termina la carrera y sigue estudiando y el Colegio es de alguna forma el centro de formación continua del ingeniero”.
El COIIM mantiene relaciones y convenios con distintas instituciones, incluidas escuelas de negocio, porque "lo normal es que un ingeniero evolucione dentro de la empresa para ser directivo y de ahí a consejero, así que estamos también preparando los programas para formar a nuestros ingenieros directivos para que sean consejeros". Y ofrece un dato revelador: "un 35% de los CEOs de las compañías del Ibex 35, son ingenieros”.
La escasa presencia de mujeres en la aulas de Ingeniería Industrial es otro aspecto en el que está trabajando el Colegio. “Así como nuestras pirámides poblacionales reflejan que hay un pequeño porcentaje más de mujeres que hombres, un 51 por ciento frente a un 49 de hombres, sin embargo, en las carreras de ingeniería ese porcentaje es del 20 por ciento”. Por eso, uno de sus objetivos es promocionar las carreras técnicas “para que de alguna forma se incremente ese porcentaje y podamos afrontar el terrible reto que tenemos identificado. Y es que, según el estudio del Observatorio de la Ingeniería, en España vamos a necesitar más de 200.000 ingenieros en los próximos diez años, y una fuente increíble que debemos intentar explotar es conseguir que las niñas desde los siete años ya empiecen a ‘cacharrear’ con las cosas”.
La labor de divulgación resulta fundamental para invertir la tendencia y convertir esta ingeniería en una formación atractiva para los jóvenes, haciéndoles ver que “un ingeniero industrial hace todo lo que nos rodea. Desde que nos levantamos, ese despertador que ha sonado o esas zapatillas que me pongo, voy al cuarto de baño, ese grifo que abro, el agua que sale, la luz que doy, el coche que cojo, el tren, el avión… Siempre hay un ingeniero industrial detrás que bien ha diseñado o bien ha contribuido a la fabricación de uno de los productos de nuestra vida cotidiana. Además, la labor es de investigación, desarrollo, tecnología, incluso automatización, electrónica e informática, también es suya”, subraya Fabián Torres.
La Inteligencia Artificial puede jugar un papel trascendental en la transformación del tejido industrial. “Es un tren en el que España se ha subido a tiempo y del que no debemos bajarnos. Es una herramienta más. Al principio los ingenieros utilizaban la regla de cálculo, luego la calculadora, luego el ordenador y ahora vamos a tener todas las herramientas de inteligencia artificial como ayuda y apoyo a nuestra labor en la ingeniería en múltiples aspectos".
El decano cree que su implementación va a ser algo completamente natural. "Yo, de hecho, en mi trabajo habitual como ingeniero, tengo a mi lado las herramientas que me ayudan a acelerar mi proceso productivo, que es otro de los problemas que tenemos en España, la productividad. Pues con este tipo de tecnologías, con la digitalización y la robotización vamos a conseguir ser mucho más productivos”.
Si la Inteligencia Artificial solo puede ocasionar beneficios al tejido empresarial, en el lado opuesto, las falsificaciones se han convertido en un quebradero de cabeza para las empresas. En este nuevo ecosistema digital en el que nos movemos, el negocio de la piratería ha encontrado el hábitat perfecto, el lugar donde mejor se distribuyen las imitaciones. “Sin ninguna duda. Además, en mi actual vida profesional trabajo en una compañía suiza y nos dedicamos a proteger los productos para el consumidor final. Lo que conocíamos como los timos habituales, el timo piramidal, el timo de la estampita… todos se están transfiriendo a internet, con un gran riesgo. Y es que ahí sí que no hay ningún control”.
Torres menciona webs donde nos conectamos sin saber dónde están y en las que introducimos nuestras tarjetas de crédito alegremente ignorando quien hay detrás o qué producto hay en realidad. “Encontramos ejemplos que son espeluznantes, como en un colutorio dental encontrar líquido refrigerante del coche, solo por su color verde. En Internet se producen efectivamente los grandes riesgos de la falsificación. Los malos ahora se están moviendo a ese entorno”.
A pesar de lo que pueda parecer, existen ya medidas contra el fraude por internet, ”la principal es empezar por una marcación segura de los productos. Hoy en día ya existen tecnologías en la compañía donde trabajo, pues estamos precisamente con unas marcaciones especiales que son fácilmente detectables por la ciudadanía. Y así se conoce y se tiene absoluta certeza de que el producto es legítimo”.
En las plataformas digitales, principal canal de distribución de estos productos falsificados, se mezcla quien ha normalizado ya el consumo de productos falsos con otros que están pensando que están consiguiendo un producto original y no piensan que le están engañando. “Ese es uno de los problemas más graves que normalmente las firmas encuentran. Y es que tenemos una cierta permisividad, especialmente en todo lo que son los países latinos, en cuanto a la compra de falsificaciones, es decir, a alguien que va a al top manta sabe que el producto que no obedece a los mejores estándares y cánones de calidad, fiabilidad y legitimidad”.
Según el decano de COIIM, en este momento lo que se está dando más es el fraude en productos de alta rotación de exportación, “sobre todo, el caso de vinos o aceites. Y es ahí donde las marcas ahora están tomando más medidas para poder ayudar a los clientes a verificar que el producto que ven en internet y tienen en sus manos es legítimo”.
Las compalías pirateadas se enfrentan a otro problema: tienen que defenderse ante posibles reclamaciones de clientes que han podido tener una intoxicación ingiriendo algún producto o poniéndose algún cosmético sobre la piel. “Y lo primero a lo que se va a enfrentar esa empresa, aparte del descrédito, es a una potencial indemnización. Hasta que no justifique que ese producto no es suyo, claro. Entonces ahí tiene que justificar que ha tomado esas medidas para asegurar y garantizar la calidad de su producto, incluso en el caso de productos envasados, y tomar medidas para asegurar que ese producto no ha sido manipulado, abierto o alterado”, detalla Torres.
Estos y otros aspectos que afectan al tejido empresarial y a los ingenieros industriales están presentes en el día a día del Colegio, cuyas instalaciones pretenden convertir en espacio de encuentro para ingenieros y empresas en formación. "Lo más destacado para mí son nuestras comisiones técnicas, que son verdaderos 'Think Tanks' de conocimiento, donde tenemos a los mejores expertos que hay en este momento en cada una de las industrias, y ahí sí que están continuamente divulgando, haciendo papers, participando en eventos. Hacemos muchísimos webinar, sesiones, en definitiva, creamos un entorno de networking para poder facilitar esa diseminación del capital intelectual y del conocimiento que tenemos gracias a los colegiados que tenemos en el COIIM”.