Los sindicatos CCOO y UGT han convocado de manera conjunta, un año más, la tradicional manifestación con motivo del Día Internacional de los Trabajadores que celebramos este lunes, 1º de Mayo. Partirá a mediodía de la confluencia de la calle Alcalá con la Gran Vía y discurrirá a lo largo de toda esta arteria principal de Madrid hasta alcanzar la plaza de España.
'Subir salarios, bajar precios, repartir beneficios' es el lema con el que las principales centrales sindicales salen a la calle en las más de 70 manifestaciones y concentraciones convocadas en todo el país para exigir "más y mejores empleos, una salida laboral a las personas en desempleo, un incremento de los salarios, la necesidad de disminuir los precios y que las empresas repartan los beneficios que están generando", resumía el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, durante la presentación de los actos de este año junto con su homólogo en CCOO, Unai Sordo.
El aumento de la siniestralidad laboral y la proximidad de la cita electoral son dos elementos de la actualidad que se van a colar en el guion de los discursos de esta edición. "Los trabajadores y trabajadoras nos jugamos mucho en estas elecciones porque muchas cosas de la vida cotidiana pasan por los servicios de las comunidades autónomas y los ayuntamientos", trasladaba el secretario general de CCOO, quien hacía un llamamiento al voto de la ciudadanía, "desde la autonomía sindical, pero sin neutralidad ni equidistancia".
Este año los sindicatos llegan al 1º de Mayo presumiendo de logros conseguidos gracias al diálogo social, como haber pasado de una temporalidad del 27 por ciento al 14 por ciento gracias a la reforma laboral, el acuerdo de los ERTE, el Salario Mínimo Interprofesional a 1.080 euros o la reforma de pensiones, políticas "que mejoran la vida de las personas", remarcaba Álvarez, y que han servido para "proteger a 18 millones de personas en todo el país", subrayaba Sordo.
Sin embargo, hay también espinas en este camino de rosas, como las "más de 3 millones de personas que están en desempleo" para quienes exigen que las administraciones públicas pongan los medios que les permitan "orientarse, formarse y emplearse".
Los representantes sindicales van a aprovechar esta fecha para urgir a la patronal a llegar a un acuerdo en la negociación de los convenios que permitan "recuperar el poder adquisitivo de los salarios", si no quiere que conflictos y movilizaciones se intensifiquen en todos los sectores. En paralelo, Sordo pide al Gobierno que "muevan piezas de política fiscal. Si no hay reparto por la vía de los salarios, tiene que haberlo por la vía de los impuestos y la protección".
Las representantes sindicales madrileñas Marina Prieto (UGT) y Paloma López (CCOO), también han exigido un reparto justo de la riqueza, una subida de los salarios y, a la Confederación Empresarial de Madrid-CEOE (CEIM), "una actitud responsable" en las negociaciones.
Ambas son conscientes de que la movilización de este año está marcada por la cercanía del 28M y no han ahorrado críticas al actual Gobierno regional por mostrar lo que consideran "un absoluto desprecio a los agentes sociales" y por favorecer políticas que "deterioran las condiciones de vida de los trabajadores", señala Prieto. Paloma López también ha animado a visitar las urnas el 28M porque "solamente votando se pueden corregir los gobiernos y las políticas".
"No hay un solo madrileño que no tenga motivos para salir a la calle este 1º de Mayo"
De cara a los comicios municipales y autonómicos, la líder regional de UGT ha llamado a "ganar Madrid para la ciudadanía, para los madrileños y los trabajadores". Cree que "no hay un solo madrileño" que no tenga motivos para salir a la calle este Día Internacional del Trabajo y movilizarse contra una política fiscal madrileña que en su opinión empeora "día tras día las condiciones de vida de los hogares y los servicios públicos". Prieto ha animado a "llenar las calles" en una manifestación que espera que sea "multitudinaria".
En el ámbito regional, CCOO Madrid ha interpelado a la patronal madrileña para "negociar y repartir los beneficios" y al Gobierno de Isabel Díaz Ayuso, para corregir el horario laboral de los funcionarios. "Es inaudito que la Comunidad de Madrid sea la única que no tiene recuperadas las 35 horas semanales en el sector público. Vamos a seguir insistiendo", ha avanzado Paloma López.
Desde el sindicato reivindican una fiscalidad "justa" donde "paguen más quienes más tienen" y que vaya en beneficio de los trabajadores. En esta línea, López ha defendido el impuesto a las grandes fortunas, sobre todo una vez que ha quedado demostrado, según la representante sindical, que Madrid, "siendo un paraíso fiscal", no ha obtenido ventajas competitivas. La líder de CCOO Madrid ha recordado que somos la comunidad con más rentas declaradas por encima de los 150.000 euros, mientras que más de la mitad de la población tiene un salario sobre los 21.000 euros anuales. Y ha deslizado el sorprendente dato de que esta región es la que cuenta con "más empresas con sede social que sus centros de trabajo tienen cero trabajadores".
Aunque no figure en el guion de este año, los accidentes en el trabajo volverán a estar presentes este 1º de Mayo, más cuando acabamos de dejar atrás dos meses particularmente negros en este ámbito. Ambos sindicatos alertan de la "escalofriantes cifras" que arrojó el año pasado la siniestralidad laboral en la región. En 2022 en la Comunidad de Madrid, se produjeron 164.628 accidentes de trabajo de los que 89.431 causaron baja y 95 personas fallecieron en su puesto de trabajo, un 20 por ciento más que el año anterior. Es decir, cada día se produjeron 451 accidentes de trabajo y cada cuatro días falleció una persona en accidente laboral. De esos trabajadores fallecidos, 39 murieron por infarto, ictus o derrame cerebral, algo que los sindicatos atribuyen a la precariedad y el estrés.
A pesar de las malas cifras, el Gobierno regional destaca que la Comunidad de Madrid fue el año pasado la autonomía con el índice de siniestralidad laboral más bajo España, situándose un 21,6 por ciento por debajo de la media nacional. Según datos del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (IRSST) correspondientes al periodo entre enero y diciembre, la media nacional se sitúa en 2.853 accidentes por cada 100.000 trabajadores y en la región la incidencia total es de 2.237. De hecho, según el Ministerio de Trabajo, durante el año 2022, en España, murieron más de dos personas cada día a causa de la siniestralidad laboral, registrándose 1,1 millones de accidentes, 826 de ellos mortales, y se dieron 22.589 casos de enfermedad relacionada con el trabajo.
Sin embargo, el goteo de muertes de trabajadores no cesa y ni mejora este 2023. En lo que llevamos de año, 19 personas han fallecido cuando trabajaban en la región. Ha habido un incremento de los casos graves y se han producido un total de 22.903 accidentes laborales, de los que 19.243 han sido en jornada laboral y 3.660 accidentes en la ida y vuelta al trabajo, cifras todas ellas similares a la siniestralidad previa a la pandemia. Los sectores con mayor índice de accidentes en la jornada laboral durante los primeros meses del año han sido el sector Servicios, que ha registrado 13.838, seguido de la Construcción, con 3.133, y de la Industria, con 2.191.
En la segunda mitad del mes de abril y en poco más de una semana dos obreros morían en Galapagar aplastados por una losa de hormigón de un cenador que estaba en construcción en un chalet que estaban reformando. Además, un camarero fallecía en el restaurante de Manuel Becerra que ardió cuando las llamas de un plato flambeado entraron en contactó con la decoración inflamable del local. En esa misma semana una pareja de operarios sufría quemaduras en su cuerpo por una descarga eléctrica cuando trabajaban en las obras que se están realizando en el nuevo complejo de Fuencarral de Alta Velocidad de Cercanías. Otros cuatro se intoxicaban al inhalar monóxido de carbono en dos obras en distintos locales de Madrid, unos por la mala combustión de un compresor en un local en obras del Paseo de la Florida, en el distrito de Moncloa, y los otros en las obras de un sótano en un edificio de viviendas del distrito de Hortaleza. Dos trabajadores más salvaban milagrosamente la vida sobre un andamio tras el derrumbe de un muro de ladrillos en una obra en la calle San Enrique, en Hortaleza.
Con motivo del Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo, que se celebraba el pasado 28 de abril, CCOO y UGT incidieron en que el país está atravesando un periodo de incremento de la incidencia de accidentes de trabajo, sobre todo de los mortales, lo que indica un deterioro de las condiciones laborales.
Con estos síntomas, el diagnóstico que hacen ambos sindicatos es que "se incumple la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, existe una falta de información y formación en prevención de riesgos laborales, ausencia de cultura preventiva, y en el seguimiento y control de medidas preventivas integradas en la planificación de las empresas de obligado cumplimiento".
Los centrales sindicales trasladan la necesidad de "hacer un análisis sobre lo qué está pasando para que no se pueda poner freno a la siniestralidad laboral" porque se niegan a seguir normalizando las muertes en el trabajo. Por ello, ven necesario "dotar a la Inspección de Trabajo en Madrid de mayores recursos humanos y materiales, para controlar y vigilar el cumplimiento de la Ley" y reclaman "actualizar el marco normativo de la prevención de riesgos laborales". Eso sin olvidar la urgencia de un "plan de choque para reducir los riesgos psicosociales en el ámbito laboral, que se están incrementando de manera preocupante", así como desarrollar actuaciones que favorezcan la "declaración de las enfermedades profesionales y terminar con la invisibilidad de las mismas de cara a la sociedad".
Por qué se celebra el Primero de Mayo
El Día Internacional de los Trabajadores se celebra en todo el mundo conmemorando la lucha obrera que acabó con la muerte de los conocidos como 'mártires de Chicago'. Con jornadas de hasta 16 horas y salarios muy bajos, las pésimas condiciones laborales de las clases trabajadoras a finales del siglo XIX en Estados Unidos les llevó a convocar una huelga general el 1 de mayo de 1886.
En Chicago, las movilizaciones se alargaron varios días para reclamar una reducción de jornada, hasta que el 4 de mayo, lo que comenzó como una marcha pacífica de trabajadores derivó en la 'revuelta de Haymarket', una batalla campal entre huelguistas y esquiroles que fue contenida por la Policía. La muerte de un agente, víctima de un artefacto explosivo, desató la represión a tiros de la manifestación. Finalmente se procesó a 8 anarquistas como principales culpables de la revuelta en un juicio plagado de irregularidades y que acabó con prisión para tres de ellos y condena a muerte de los otros cinco.