Al ser unos sistemas de calefacción que trabajan mediante un respectivo circuito que lleva agua en su interior es sencillo suponer que al entrar o acumular aire en su parte interna su desempeño se vea más que opacado. Esta es una razón más que suficiente para llevar a cabo el correcto purgado del radiador. La consecuencia de esta acumulación de aire en la parte interna del mismo implica además de ruidos molestos (gorgoteos) que este radiador se calienta de una manera nada uniforme, reduciendo muchísimo su eficacia y por supuesto llegando a gastar más energía para conseguir la correcta climatización. Este mantenimiento debes de llevarlo a cabo o hacerlo por lo menos una vez al año y se basa simplemente en lograr sacar o extraer de manera exitosa todo este aire que se ha acumulado en su interior, un proceso sencillísimo que mejorará el rendimiento y permitirá bajar de manera contundente tu factura de energía.
Hay una única razón de importancia para llevar a cabo esta acción y es la de eliminar de manera eficiente todo el aire acumulado en el interior del radiador, aire que evidentemente dificulta la circulación del fluido interior caliente y por lo tanto disminuye la efectividad de dicha calefacción. La web experta Calefactores.online nos explica cuáles son los síntomas más frecuentes y cómo detectarlos.
Hay síntomas sutiles que puedes ir detectando personalmente para que puedas tener la certeza de que tu radiador está necesitando de una purga, a continuación puedes verificar cada uno de ellos:
En fin al poder notar que el radiador está funcionando a una capacidad menor de como acostumbra a hacerlo es importante que ya puedas necesitar de llevar a cabo una purga de su sistema.
Para los radiadores individuales existen 2 tipos diferentes de purgador o válvula de purga (el manual y el automático), estos por regla general se encuentran en la parte superior de los radiadores y es completamente visible.
Deberás de hacerlo girar con ayuda de un destornillador o con una llave especial diseñada para tal fin. Hay que tener sumo cuidado de no abrir mucho la válvula (girar demasiado el destornillador, ya que podría escaparse agua en abundancia).
Con este sistema estarás despreocupado ya que el hará todo el trabajo por ti, aunque siempre hay que estar al pendiente de cualquier síntoma de los antes nombrados, ya que efectivamente al ser un aparato automático este podría dejar de funcionar o averiarse en cualquier momento. Esto evidentemente debes de hacerlo con el sistema de calefacción totalmente apagado (pero que previamente haya estado trabajando, con la finalidad de lograr que haya acumulada la máxima presión posible facilitando de esta manera el proceso de expulsión del aire), ya que el aire al ser menos pesado que el agua subirá a la zona más alta del mismo. Así mismo si mantienes varios radiadores en tu hogar y todos están conectados a una única caldera es posible que la caldera disponga de un sistema de purgado central o si vives en un edificio con calefacción central entonces deberás de saber que los purgadores se encuentran al final de cada línea de calefacción.
Cuando se haya finalizado el proceso de purga de tu radiador y para verificar que este haya sido satisfactorio deberás de comprobar la respectiva presión del mismo en su manómetro, este por regla general se encuentra en la parte inferior de la caldera y debe de mantener una presión de entre 1 y 1,5 bares (unidad de presión). En caso contrario deberás de seguir llevando a cabo dicha purga hasta conseguir llegar a esta presión, con lo que estarás equilibrando el sistema de calefacción para que pueda ofrecerte el mejor rendimiento.
Si posteriormente a haber asimilado toda la anterior información aun te quedan algunas dudas en cuanto a cómo purgar un radiador quiero presentarte el siguiente video explicativo, donde podrás acceder a todo el proceso desde un punto de vista completamente visual y con el cual dispondrás de una exclusiva herramienta para lograr despejar cualquier posible duda. https://youtu.be/Ih_B5P1eF4U