El ozono (O3) es un elemento oxidante que se usa mucho en limpieza y desinfección.
Aunque parezca una novedad, no lo es: de hecho, se lleva utilizando desde hace unos 100 años.
El ozono es efectivo a la hora de inactivar muchos virus, pero debe existir la suficiente cantidad de gas para ello. Cuando el ozono entra en contacto con el virus, con bacterias o hasta con hongos, se produce una transformación en oxígeno, y un radical queda libre. Dicho componente reaccionará con la molécula orgánica más próxima y procederá con su degradación.
Para que el ozono sea efectivo contra un virus deben cumplirse ciertas condiciones:
El O3 se emplea como un poderoso desinfectante, también se utiliza en limpiezas traumáticas o por fallecimiento, en la industria alimentaria para desinfectar cámaras o diferentes útiles, para tratar agua potable, para desinfectar verduras o frutas, etc.
En estos últimos meses, debido a la amenaza de pandemia con la que convivimos, los servicios de desinfección con ozono se han puesto muy de moda para atacar al COVID-19. Pero antes también se utilizaba, y sus aplicaciones son muy variadas.
Muchas empresas contrataban estos servicios, o bien usaban máquinas domésticas de ozono, con el objetivo de eliminar aquellos olores de los baños públicos, locales nocturnos o hasta vehículos.
Ahora bien, conviene tener en cuenta que el ozono es un agente biocida, lo que nos viene a decir que podría ser perjudicial para el hombre si el individuo está expuesto a concentraciones elevadas.
Estas son algunas de las medidas de seguridad que seguirán las empresas autorizadas para desinfectar y/o eliminar malos olores con ozono:
La desinfección con ozono puede ser muy interesante, y una forma para acabar con el virus, pero conviene dejarlo todo en manos de profesionales.