La Nueve estaba integrada en el Regimiento de marcha del Chad, y este a su vez en la 2ª División Blindada de la Francia Libre, conocida como División Leclec, por estar comandada por el general Philippe Leclerc de Hautecloque.
Vivió sin embargo lo suficiente para ver la restitución de la memoria y la justicia.
Durante mucho tiempo el chauvinismo francés intentó borrar o al menos dejar en un segundo plano la gesta de los republicanos españoles, pero en los albores del siglo XXI el peso de la historiografía contemporánea y una nueva voluntad política llevaron a remediar, al menos en parte, semejante desafuero.
Dos años después, el 19 de abril de 2017, las alcaldesas de Madrid y París, Carmena e Hidalgo, acompañadas por Rafael y centenares de afectos a la memoria, inauguraron unos jardines y un monolito con placa conmemorativa en homenaje a La Nueve en el número 128 de la calle Hermanos García Noblejas con vuelta a la calle Gandhi y al número 5 de la calle Gabriel Montero, en el distrito de Ciudad Lineal.
Azares del destino, Rafael, protagonista directo de un hecho histórico que vive en la memoria universal, ha muerto en el año del centenario del fallecimiento de un urbanista, constructor, geómetra, teósofo y periodista, Arturo Soria, que desafortunadamente reside en la mente de pocos y que fue el diseñador y creador de la Ciudad Lineal y de su arteria principal que hoy lleva su nombre y alberga los jardines.
Su idea verdaderamente avanzada y novedosa en su tiempo, era una Ciudad en línea en la que se estableciera el lema de: “… a cada familia una casa, en cada casa una huerta y un jardín”. Una ciudad alargada construida a ambos lados de una calle de cuarenta metros de anchura, con viviendas a los lados organizadas en manzanas de 200 metros de lado y una avenida central separada por cien metros de pinares y campos de cultivo, como alternativa de descongestión del núcleo tradicional de Madrid volviendo a un urbanismo basado en la dignidad y el contacto directo con la naturaleza.
Para dar vida a su proyecto, Arturo Soria fundó la Compañía Madrileña de Urbanización, empresa de la que fue director hasta su fallecimiento en noviembre de 1920 y que en 1894 emprendía la construcción de la Ciudad Lineal sobre una vía tangencial a la villa en dirección sureste-norte de la que se llegaron a construir cinco kilómetros, recorridos por una línea de tranvías propia de la compañía que se mantuvo independiente del resto de líneas madrileñas hasta 1951. Se repoblaron con tres mil árboles los descampados del tramo entre Chamartín de la Rosa y la carretera de Aragón y se creó un vivero en una de las manzanas urbanizadas.
La crisis y embarrancamiento del ambicioso plan llegó con el comienzo de la Primera Guerra Mundial y poco a poco el proyecto fue siendo absorbido por la metrópoli hasta convertirse en un barrio adscrito al distrito de Ciudad Lineal.
Ojalá que para el próximo domingo 19 la pesadilla haya quedado atrás y podamos depositar una flor de consideración y respeto en el memorial madrileño de La Nueve.