La Ejecutiva de Podemos pretende apagar los fuegos internos este sábado en el Consejo Ciudadano Estatal, máximo órgano entre Asambleas, después de que empezaran a escucharse públicamente voces críticas que reclamaban la convocatoria urgente de un Vistalegre III.
No obstante, la falta de sector crítico representado en la reunión -la cara más visible de los últimos días es la del ex secretario de Organización de la Comunidad de Madrid, Ramón Espinar, que dimitió- coloca en el sector andaluz, que ya se manifestó contrario a entrar en el Gobierno, el máximo escollo a tratar por la dirección ejecutiva.
Precisamente la negociación a nivel nacional será la gran baza de Pablo Iglesias. Se prevé que insista en el órdago planteado para entrar en un gobierno de coalición advirtiendo de que un apoyo externo no garantizaría el cumplimiento de los pactos, como ya ocurrió con el pacto de la vivienda. Este planteamiento viene reforzado por la tendencia del PSOE de Pedro Sánchez a mirar a su derecha.
Después de que Sánchez pidiera a Albert Rivera que le levantara el veto y citara a Ciudadanos y PP la semana próxima en La Moncloa para hablar sobre pactos poselectorales, la ministra de Educación y portavoz del Gobierno, Isabel Celaá, precisó que el Ejecutivo quiere "que Unidas Podemos siga siendo socio", pero admite que tienen la intención de "abrir el abanico" en la investidura. "PP y Ciudadanos deberán hacer ejercicio para aportar estabilidad", reflexionó Celaá.
El otro elemento clave que planeará sobre la reunión será el de la reestructuración interna, justo después de que Pablo Echenique haya sido relevado de la Secretaría de Organización por Alberto Rodríguez y de que Pablo Bustunduy sea sustituido al frente de la Secretaría Internacional por Idoia Villanueva.