El conflicto entre las VTC y los taxistas ha emprendido esta semana una nueva dimensión. Tras alguna que otra sentada frente a los leones del Congreso y una acampada a los pies del Ministerio de Fomento en el Paseo de la Castellana, han comenzado una huelga indefinida que les ha llevado a, entre otros actos, cortar la M-40 o intentar boicotear Fitur, la feria de turismo más importante de la región. Y todo, por su supervivencia, pues pese a que las grandes plataformas de vehículos con conductor defienden la convivencia de los dos sectores, cierto es que el taxi ha sufrido un importante perjuicio en la última decada. Eso sí, es ingenuo no tener en cuenta otros factores dificultan el problema -y su solución- como son el aumento del uso del 'car-sharing' o la crisis ocurrida en los últimos años.
Con todo, lo que es cierto la situación ha empeorado y así lo demuestra el Estudio del Servicio del Taxi 2007-2017, el último que realizó la Dirección General de Gestión y Vigilancia de la Circulación del Ayuntamiento de Madrid junto con Vectio, ingeniería especializada en tráfico, transporte y movilidad, para apoyar su toma de decisiones en lo que al sector respecta.
En él, se hace una radiografía de la situación actual para compararla con la década anterior. Y los resultados son demoledores. Por caer, ha caído hasta el ratio de licencias por cada 1.000 habitantes, pues si bien estas han aumentado -pasando de 15.646 a 15.723- el Área de Prestación Conjunta (APC) se ha expandido a 19 municipios más.
En cuanto a las horas de la jornada laboral, se ha detectado un aumento significativo. En 2007, la mitad de los encuestados trabajaba entre 10 y 12, pero este porcentaje ha decaído, puesto que han aumentado los taxistas que operan entre 12 y 14 (que han pasado a ser del 10 por ciento al 18). Además, la subida se nota con más fuerza en los que desarrollan su actividad durante más de 14, que ha pasado a ser del 2 al 13 por ciento. En definitiva, mientras que hace diez años tan solo uno de cada diez taxistas trabajaba más de 12 horas, ahora ya son 3. También ha sido importante el 'triunfo' de la jornada continua frente a la partida: es la opción del 67,31 por ciento de la plantilla y en 2007, lo era del 54,1.
Más espectacular es la caída en el caso de las licencias explotadas por dos trabajadores, que han rebajado los viajes de 50 hasta 25. Por otra parte, el número de kilómetros recorridos en vacío (sin clientes) ya es ligeramente superior a los ocupados en un día laborable (114 por 94). Con todo, los deficientes resultados arrastran consigo una gran caída de los beneficios, que supera los 100 millones de euros: el parque móvil recaudó 881 millones en 2007 y, en 2017, no llegó a alcanzar los 780.