Opinión

Una marea granate

Lidia López García | Jueves 08 de febrero de 2018

Van vestidas con un uniforme granate. La universidad decidió vestirlas así hace poco para recalcar aún más lo que puede leerse en su tarjeta identificativa: alumna de enfermería.

Algunas llegan pronto y se van demasiado tarde. Otras preferirían no haber venido. Muchas se han dado cuenta que no se podrían dedicar a otra cosa el día de mañana y alguna que otra ha decidido marcharse porque esto no es lo suyo.

Las miro y no puedo evitar recordarme que hace muy poquito era una de ellas. Ahora dicen que estoy en el otro bando y me gustaría que supierais algunas cosas que igual en su día alguien pensó y nadie dijo…

Quiero deciros que me apasiona la manera con que venís a aprender a pesar de que hoy no sea vuestro día. Que me hace ilusión que llaméis a las habitaciones de los pacientes antes de entrar y los llaméis por su nombre y no por un número de cama. Agradezco que no me toméis por loca cuando os digo que no vamos a tomar tensiones sino a valorar pacientes. Que me gusta enseñaros a coger una vía y a sacar una gasometría (no sin antes preguntaros el canal del pulso). Me gusta explicaros todo y hasta que me hagáis una pregunta y no la sepa contestar.

Tened paciencia ante las situaciones difíciles. Reír o llorar, pero ser vosotras mismas. Perdonad a aquellas que se olvidan que también sois personas y simplemente os ven como una carga (ignoran lo que se pierden). Rechazar todo aquello que se haga sin reflexión previa. Aprender a saber, a hacer y a ser las enfermeras que queráis ser, aunque nadéis contra corriente (sois una marea fuerte).

Me emocionáis cuando me dais las gracias por enseñaros, y hoy soy yo la que quiere agradeceros lo que sois porque también soy vuestra alumna.

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