Las primeras Ordenanzas municipales de la Corte de Madrid salieron de las prensas de la viuda de Alonso Gómez, fundador de la imprenta madrileña, en 1585. La Plaza de la Villa fue el escenario elegido para la lectura de los setenta y nueve capítulos que la componen.
No obstante, esta no es la primera normativa en la capital. Desde el año 1202 Madrid contaba en su fuero otorgado por el rey Alfonso VIII con una serie de disposiciones que regulaban el régimen interno de la villa. Sin embargo, el desconocimiento y la dispersión de las mismas motivó que su cumplimiento no fuera efectivo durante décadas.
Así, hacia 1579 los alcaldes de la Corte publicaron un Bando General de reconocido carácter municipal y urbano, perdido en la actualidad. Seis años después, el 4 de diciembre de 1585, la Sala de Alcaldes hizo públicas las que hoy en día se consideran las primeras ordenanzas municipales que se conservan: el ‘Pregón General para la Buena Governación desta Corte’.
Un total de 78 aspectos son objeto de su atención, desde la blasfemia y la mancebía hasta los abastecimientos y vagabundos. Además, también recogía un decálogo de obligaciones para los habitantes de la villa que regulaba la limpieza, la construcción, el abasto y las actividades artesanas.
Estas son algunas de las ordenanzas más curiosas incluidas en el documento:
Mujeres enamoradas
Que no vendan carneros en el Rastro más de lo que les costare a los compradores que vendieron lo que les sobrare.