Cartas al director

¿Por qué tiene que estar todo pintarrajeado?

Carlos Osorio

Jueves 16 de noviembre de 2017

Basta con darse un paseo por el centro para comprobar que en Madrid tenemos un problema con las pintadas. Un problema que sigue y sigue, porque ningún alcalde hasta la fecha le ha prestado atención. No hablamos aquí de murales artísticos o grafitis, que pueden resultar interesantes y atractivos cuando están realizados en lugares adecuados y por manos expertas.

Hablamos del 99 por ciento de las pintadas, que consisten en firmas y garabatos que emborronan fachadas, puertas, mobiliario urbano, vehículos privados y públicos, y cualquier superficie vertical.

Y constatamos que se está conculcando el derecho de los ciudadanos a tener la fachada de su casa o sus propiedades como mejor les parezca.
Además, se está obligando a los madrileños a pagar bastante dinero para mantener limpias sus viviendas.

El caso es que el problema de las pintadas en Madrid podría tener solución:
Sería preciso introducir la educación cívica en los colegios. Actualmente no se presta atención a estos temas. Es necesario tomar medidas correctoras, aplicar sanciones que puedan pagar los infractores, o trabajos de limpieza sustitutorios. No debe permitirse la venta de sprays ni rotuladores grandes a menores de 21 años. Sería muy sencillo localizar a los infractores: lo que suelen pintar es su propia firma. Solo hace falta voluntad.

Los legisladores y los jueces deberían tomarse interés por este problema. Y los alcaldes deben dar instrucciones a la policía municipal para actuar. Así tendríamos un Madrid más bello y civilizado.

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