Esta semana, en la plaza de la Corrala tan solo se ve levantada una tienda de campaña en la rampa de acceso al espacio peatonal. Pero días atrás se instalaron hasta cuatro agrupadas en el mismo punto. Colchones, mantas, sofás y bultos apilados es el paisaje que se ve cada día junto a uno de los muros de la plaza, donde además, en ocasiones, pernoctan personas sin techo. Una zona donde es habitual encontrar orines en cualquier rincón.
Y muy cerca de este punto, en la plaza de Arturo Barea, también suelen pernoctar personas al cobijo de la única pérgola, punto de numerosos conflictos y peleas. Por otro lado, en esta plaza permanece vallado uno de los laterales de la biblioteca de la UNED. Según indica un cartel, la medida se ha adoptado ante el peligro de caída de ladrillos de las ruinas de las Escuelas Pías de San Fernando.