El II 'Túnel de la risa' ha revolucionado el transporte público en Madrid. Desde su apertura en 2009, 55.000 personas acceden al día de forma directa a la Puerta del Sol y cualquier viajero puede llegar en Cercanías al corazón de la capital con un sólo trasbordo. La gran apuesta del Ministerio de Fomento ha sido reconocida por el Jurado de los Premios Madrid.
La Puerta del Sol, corazón de Madrid, late con fuerza a través de Cercanías. A un ritmo de 55.000 viajeros en días laborales y 80.000 la pasada Navidad. El Ministerio de Fomento, que dirige José Blanco, pensaba que se tardarían años en alcanzar estas cifras. Hoy, el segundo túnel ferroviario Atocha-Chamartín y la gran estación del kilómetro cero ya son para los madrileños una parte indispensable de su ciudad.
Precisamente por ello, el jurado de los VIII Premios Madrid que entrega Madridiario ha reconocido el proyecto con el premio Iniciativa Infraestructuras. Y con motivo del galardón, este digital ha recorrido la infraestructura de la mano de quien mejor la conoce, el que fuera director de la obra, Javier Gallego.
Ingeniería de vanguardia
El II 'túnel de la risa' comunica Atocha y Chamartín atravesando el centro neurálgico de la ciudad en apenas 13 minutos con paradas intermedias en la Puerta del Sol y Nuevos Ministerios. Con su puesta en marcha se ha logrado reducir a 47 minutos el viaje entre Aranjuez y el centro de Madrid; a 27 minutos desde Parla; a 28 desde Alcobendas y a 37 desde Colmenar Viejo.
La infraestructura está llena de innovaciones, desde la vía en placa, que permite a los vehículos de emergencia circular por ella gracias a las plataformas abatibles instaladas en los andenes, hasta la propia construcción de la estación. "Es la obra más compleja que se podía hacer en el centro de la ciudad. Se trataba de conectar los dos puntos de la Alta Velocidad Española (AVE), Atocha y Chamartín, con un túnel de 8,5 kilómetros y aprovechar para excavar un intercambiador de transportes bajo la misma Puerta del Sol. Tuvimos que reordenar y mejorar las canalizaciones de 226 servicios sólo para hacer el vestíbulo, recuperar los restos de la Iglesia del Buen Suceso y pasar bajo más de 265 edificios con una media de edad de 95 años. Todo, para aliviar los intercambios en Atocha, la saturación de la L-1 de Metro y prepararnos para cuando la Alta Velocidad y la nueva estación de Atocha funcionen a pleno rendimiento".
La construcción del túnel, una vez estudiada la zona de impacto y tras asegurar los edificios cercanos, resultó relativamente sencilla. "Realizábamos mediciones a diario y, en ocasiones, varias veces al día para evitar el más mínimo movimiento de cimientos. El recorrido era especialmente delicado en la almendra central, desde los Nuevos Ministerios y hasta Sol entrando por el eje de Montera", subraya el director de obra. Construir la estación, ya fue otro cantar.