En su declaración ante la Guardia Civil, un técnico municipal relata que en verano de 2012 comenzó a redactar el pliego de condiciones técnicas de un contrato de eficiencia energética, y, al mismo tiempo, ese verano el concejal Francisco Pintado encargó, "a iniciativa propia y sin contar con los servicios técnicos, a dos empresas una especie de auditoría inventario". Eran Dalkia y Cofely.
Mientras tanto, el técnico iba redactando los pliegos (PPTP) y enviándoselas al concejal hasta diciembre de 2012. Esas Navidades Pintado le llamó a su despacho para atender a Pedro García, que le dijeron que era un "asesor" que sabía de eficiencia energética.
En febrero de 2013 hubo otra reunión con Pintado y Pedro García y se produjo una situación "rocambolesca" porque acabó debatiendo con García, "posible licitador del concurso", sobre el contenido de los pliegos y éste llegó a darle "indicaciones sobre aspectos que debían eliminarse".
Al día siguiente volvió al despacho de Pintado, que le entregó un documento de contenido económico con una anotación" de su "puño y letra" con el número de Pedro García. En ella, el concejal le instaba a llamar a García para que "se pusiera de acuerdo con él".
A los dos días, el técnico fue al despacho del concejal a decirle que "la licitación está viciada", que no continuaría con la redacción del pliego y que "no lo firmaría".
"Acoso intenso" y un encierro
"Esta noticia provocó un gran enfado (gritos, amenazas ... ), llegando, incluso, a decirle que si no seguía redactando el PPTP que se atuviese a las consecuencias", expone el testigo para añadir que a partir de entonces, "comenzó a sufrir un acoso intenso durante un mes y a posteriori también, pero de una intensidad más baja".
En ese primer mes, asegura "le encerraron César Pérez de Villar y Francisco Valenciano Borrachero para amedrentarle e instarle a firmar los pliegos". Además, indica que "la amenaza concurrente de Francisco Pintado era devolverle a la Concejalía de Obras, donde volvería a depender del ingeniero César Pérez de Villar, con quien no mantenía una buena relación".
"Este acoso se tradujo en una situación intensa de estrés y ansiedad que motivó que el manifestante tuviera que tomar ansiolíticos", relata.