La Declaración de París de 2014 fue firmada por alcaldes de todo el mundo que se comprometían a adoptar una serie de compromisos para acelerar la respuesta al sida con el objetivo de poner fin a la epidemia. Entre los compromisos adquiridos se encuentra alcanzar los objetivos 90-90-90 de ONUSIDA, que consisten en que el 90 por ciento de las personas que viven con el VIH conozcan su estado serológico, que el 90 por ciento de quienes conocen su estado serológico positivo sigan un tratamiento y suprimir la carga viral del 90 por ciento de las personas en tratamiento, para que se mantengan sanas y se reduzca el riesgo de transmisión del VIH.