Se han llevado a cabo diez registros en los que se ha intervenido 141 tarjetas falsificadas, 37 documentos de identidad, pasaportes y permisos de conducir falsificados de distintos países europeos, dos lectores grabadores de tarjetas, un lector de tarjetas con chip, dos micro cámaras para colocar en cajeros automáticos y 13.195 euros. También se localizaron, junto a los citados, dos microcámaras para colocar en cajeros automáticos, una impresora escáner de alta definición, una plastificadora, tampones de confección casera realizados con goma de borrar, 19 ordenadores, un disco duro externo, un datáfono, 23 teléfonos móviles, 123 productos de perfumería y diversa documentación relacionada con los hechos investigados.
En la organización había un cabecilla que llevaba un férreo control de todos los aspectos relacionados con las actividades ilícitas y del correcto funcionamiento de la trama. Esta persona recibía las numeraciones de las tarjetas extranjeras por parte de proveedores y posteriormente facilitaba estos datos a los falsificadores para la fabricación de los medios de pago falsos, con los que luego sus subordinados realizaban compras en establecimientos comerciales.
Además de dos establecimientos de comida turca en Barcelona y Valencia, en sus filas contaban también con dos especialistas en la falsificación de documentos de identidad en Madrid, que servían para acreditar la titularidad de las tarjetas falsas y dar mayor credibilidad a la hora de realizar las compras. Otras dos personas se encargaban de fabricar las tarjetas falsas mediante el volcado de la información de las bandas magnéticas en los soportes idóneos para su utilización.
Para evitar su detención separaron el taller de falsificación documental, de los laboratorios de falsificación de tarjetas, así como de los proveedores de numeración de tarjetas. Los documentos junto con las tarjetas falsificadas eran a su vez usados por los 'pasadores'. Estas personas eran las encargadas del uso fraudulento de las tarjetas para la adquisición de productos, principalmente material tecnológico, perfumes, tabaco, licores y tarjetas de regalo por valor de entre 250 y 500 euros.