En las llamadas "unidades de apoyo" de estos centros, se da a los usuarios un manual de bienvenida en el que se explican todas las ventajas y servicios que se ofrecen, como pueden ser ayudas para compra de audífonos, gafas o prótesis, así como talleres de apoyo psicológico o actividades de ocio. Además, las trabajadoras sociales visitan los centros de trabajo para ver cómo los usuarios se están adaptando al trabajo en la empresa ordinaria. "Si detectamos un problema, dependiendo del que sea, lo intentamos resolver allí o citamos a la empresa-cliente en la oficina", explica una trabajadora social a este digital. Las unidades de apoyo son el 'alma' de Integra y están formadas por Este grupo, formado por técnicos sociales, educadores y psicólogos que hacen un seguimiento exhaustivo y minucioso de la evolución de los trabajadores en el centro laboral y dan soporte a sus necesidades para lograr su plena integración en el mundo laboral.
Pero antes de entrar a trabajar en una compañía, las personas con discapacidad que pasan por Integra pasan por un proceso de selección en el que se evalúan las capacidades de cada individuo. "Además de que cumplan con los requisitos que se piden, nos basamos en analizar las capacidades más que las limitaciones", informa la seleccionadora de personal. "A todos nos pasa, tengas discapacidad o no, que si nos incorporamos a un puesto de trabajo en el que no te vez capaz, te frustras, por ello intentamos impedir que eso suceda", añade. Además, en Villaverde abrió hace un año un centro social donde tienen lugar actividades de musicoterapia, risoterapia o sesiones de orientación laboral, donde se dan pautas sobre cómo buscar un empleo mediante técnicas de preparación de entrevistas y habilidades sociales.
Según la memoria de 2013 del Grupo Integra, el año pasado se alcanzó una plantilla de 1.337 personas a nivel nacional, un 17 por ciento más que en 2012. Casi nueve de cada diez de ellas tenían algún tipo de discapacidad (43 por ciento física, 27 por ciento psíquica, 13 por ciento sensorial y 17 por ciento sin discapacidad). Por sexos, el 69 por ciento son mujeres y el 31 por ciento hombres. El 57 por ciento se situaba en un rango de edad de los 45 a los 65 años.
La Delegación centro es la conformada por Madrid y Castilla La Mancha con un nivel de facturación que casi alcanza los seis millones de euros. Para la que se dispone de una plantilla que a finales del año pasado alcanzaba las 524 personas que prestan servicio a diversas entidades, tanto en la administración pública como en la empresa privada, como puede ser el museo Reina Sofía. Esta cifra supone un incremento de casi un 32 por ciento con respecto al año anterior.