Madrid

Madrid propone llevar la tartera al cole tras retirar ayudas de comedor

Martes 31 de julio de 2012
La Comunidad de Madrid abrió la puerta a que los alumnos pudiesen llevar al colegio la comida elaborada de casa, después de retirar parte de las becas comedor. La alternativa no tuvo buena acogida.

Después de que la Comunidad anunciase que reduciría las becas comedor casi a la mitad durante el curso 2012/13, se planteó la posibilidad de llevar la comida de casa al colegio para ahorrar en este servicio. Sindicatos y la FAPA Giner de los Ríos criticaron la retirada de fondos para ayudas y se opusieron a las tarteras en los centros al considerar que crearía distinciones entre los alumnos y que no se garantizaba una adecuada alimentación.

Tras varios rumores, como que los profesores tendrían que hacerse cargo de la vigilancia, la Comunidad finalmente recogió en una orden que sería cada centro el que establecería cómo funcionaria el 'tupper' en el colegio. No obstante, estos tendrían que cumplir con la Ley de Seguridad Alimentaria. En esa misma norma, se fijaba el precio del comedor en 4,80 euros y qué tipo de familias tendrían precio reducido.

La confusión reinó al inicio de curso por esta novedad y por otras como un sistema de préstamo de libros o la reducción del número de profesores en algunos centros. Días después, el Consejo de Directores de Colegios Públicos de Educación Infantil, Primaria y Especial elaboró una serie de recomendaciones para gestionar la presencia de tarteras en los comedores escolares y un precio de 3,80 euros. Así, los alumnos tenían que llevar al colegio un menú similar al del resto de alumnos, guardado en bolsas termo aislantes, entre otras exigencias. Finalmente, estas medidas provocaron que las familias no optaran por el 'tupper' y en los colegios no se los ha llegado a ver.

Préstamo de libros
Este curso no se redujeron solo las becas para comedor, también las de libros. La propuesta de la Comunidad para compensar la retirada del cheque libro fue la creación de un sistema de préstamo. Aunque en un primer momento se dijo que este sistema sería universal, después se limitó a las familias con mayores problemas económicos.

Con las dificultades económicas que viven en estos momentos muchas familias, este inicio de curso se organizaron numerosos bancos de intercambio libros y compraventa de segunda mano, por ejemplo, en la calle Libreros, como era tradición.

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