Lunes 26 de noviembre de 2012
Federico Sepúlveda, de 39 años, era el responsable de la Dirección General de Patrimonio Verde del Ayuntamiento de Madrid. Bajo su dirección se han hecho parques como el Juan Pablo II y se han iniciado otros, como Valdebebas. Introdujo el concepto de jardinería sostenible en la ciudad.
Tras una larga enfermedad, este domingo falleció Federico Sepúlveda, de 39 años. Desde 2003 era responsable de la Dirección General de Patrimonio Verde del Ayuntamiento de Madrid, cargo al que llegó desde la Comunidad de la mano del exalcalde y actual ministro de Justicia,
Alberto Ruiz-Gallardón. Antes fue director general de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid y se convirtió en la persona más joven en ocupar ese puesto dentro del Gobierno regional.
Ingeniero de Montes, Sepúlveda era el responsable de todas las zonas verdes y arbolado de la ciudad. Durante los años que estuvo al frente, el espacio dedicado a parques ha crecido casi en mil hectáreas, con la creación de la Cuña Verde de O'Donnell,
Valdebebas, el
Parque Lineal del Manzanares o
el Juan Pablo II, al que tenía especial cariño y que fue diseñado completamente por él.
Entre las novedades que introdujo en la gestión de las zonas verdes destacan la apuesta por una jardinería sostenible, con menos necesidad de riego, gracias al uso de plantas autóctonas y a la eliminación casi por completo de las praderas de césped en los nuevos parques. Fue el encargado de aunar en una sola dirección todos los parques madrileños, que hasta su llegado dependían de las juntas de distrito. Bajo su mandato comenzaron los contratos integrales para la gestión de zonas verdes, que agrupaban todos los servicios necesarios para su mantenimiento. El pasado mes de octubre fue distinguido como 'Jardinero de Honor' por la Asociación Española de Empresas de Parques y Jardines (Aseja).
Sepúlveda pasó los últimos años de su vida compatibilizando su lucha contra la enfermedad y el cargo que ostentaba, al que se aferró siempre que pudo. Fue a trabajar prácticamente hasta el último día. En el departamento ahora dirigido por
Antonio de Guindos y en las legislaturas anteriores por
Ana Botella se ha sentido mucho su muerte. Sus compañeros aseguran que era "un buen tío" y una "persona única". Tenía cuatro hijos.