Sucesos de Madrid hoy

Un sanitario declara que la casa de Ivana, muerta de 82 puñaladas, "estaba llena de sangre"

MDO/E.P. | Jueves 15 de diciembre de 2011
Uno de los efectivos del SUMMA que se personó en el domicilio de Ivana S.F., quien falleció el 21 de enero de 2010 de 82 puñaladas a manos de su exnovio, ha relatado al tribunal que juzga el crimen que al llegar a la vivienda se encontraron con "una casa llena de sangre y con las paredes con marcas de mano ensangrentadas arrastradas". El Jurado Popular que enjuicia los hechos asiste a la tercera sesión de la vista oral que se celebra contra Sergio G.M., quien se enfrenta a veinte años de cárcel por un delito de asesinato, con la agravante de parentesco. La defensa pide que se le interne en un psiquiátrico por el trastorno mental que padece.

Según el fiscal, Ivana S.F., de 32 años, murió de 82 puñaladas días después de comunicar a su pareja su intención de romper la relación, un hecho que éste no aceptó. La víctima estaba divorciada y tenía la custodia de sus dos hijos, de 10 y 11 años.

En su declaración, el sanitario ha indicado que al llegar al domicilio se encontraron a Ivana tirada en el suelo con múltiples cortes en todo el cuerpo y con una parada cardiorrespiratoria. "Tenía el cuello abierto con la traquea abierta y muchos cortes", ha señalado, al tiempo que ha añadido que tenía un cuchillo clavado en la parte izquierda del tórax. "Presentaba una respiración terminal con los últimos suspiros de vida. Se le practicó un masaje cardiaco para reanimación y se la entubó. Estaba totalmente ensangrentada. Presentaba un corte limpio. Hubo maniobras de reanimación con el cuchillo clavado. Al final se calló el cuchillo. Al tirar la aguja, vi al acusado boca abajo después de haber sido reducido", ha señalado.

Otro de los sanitarios ha destacado que había "un rosario" de cortes por el pecho. "Las lesiones eran mortales. La reanimamos sabiendo que las posibilidades eran mínimas por la gran disección del cuello. Era una herida llamativa, bárbara, tremenda", ha añadido. "Nos llamó la atención la gran cantidad de sangre que había en el domicilio", ha señalado otro técnico sanitario del SUMMA, que ha precisado que la víctima estaba sin pulso y en parada cardiorrespiratoria.

"Esto te pasa por gritar"

Asimismo, una vecina de Ivana ha narrado que escuchó los gritos de socorro de la víctima al tiempo que un hombre le recriminaba que lo que estaba pasando era porque no paraba de chillar. "Ves, mira lo que ha pasado. Esto te pasa por gritar", ha recordado la joven.

En la prueba pericial, una de las forenses que examinó al procesado ha indicado que éste había ingerido ansiolíticos y sedantes. "No estaba agitado y su estado era más bien como si fuera un espectador externo de lo que estaba viviendo", ha dicho antes de confirmar que el presunto agresor no presentaba lesiones por cortes. Otro médico forense ha recalcado que la muerte fue tremendamente violenta, ya que presentaba veintiún lesiones de compromiso vital. "Desde el punto de vista moral, hay una gran angustia y una gran desproporción entre víctima y agresor", ha recalcado.

Además, el forense ha confirmado que Ivana se intentó defender. "La víctima sufrió mucho. Intervinieron varias armas y la última fue la que le atravesó el corazón. La herida de la traquea fue de las últimas, con la persona caída y tumbada", ha rematado. Su compañera ha valorado que el "acto era muy violento", ya que había "muchas puñaladas con desgarros". Además, los expertos han recalcado que a pesar de que la lesión en el corazón se produjo la última, Ivana hubiera muerto por las otras cuchilladas, ya que estaba desangrada.

"Sabía lo que hacía"

Respecto al estado mental del procesado, los médicos forenses del hospital psiquiátrico de Alicante elaboraron un informe sobre sus capacidades volitivas. "No presenta ninguna alteración mental que no le permitiera conocer lo que hacía y discernir entre lo que está bien o mal", ha dicho y ha añadido que no presenta ninguna afectación que le impidiera controlar "aquellas cosas que quiere hacer". No obstante, se le diagnosticó un trastorno de personalidad por una intolerancia a la frustración. Pese a ello, la experta ha indicado que esta patología se puede controlar, ya que no supone un trastorno mental y forma parte de la personalidad.

"Sería un trastorno cuando eso afecta a su vida, lo que le hace desadaptarse a la sociedad que le rodea", ha indicado. "Es consciente de sus actos y de sus consecuencias", ha subrayado, y ha recalcado que, desde el punto de vista pericial, no es un caso complejo. "Esto no produce un bloqueo de saber lo que ha pasado. Este trastorno es una pauta de comportamiento", ha zanjado.