A la 'boina' de contaminación que a veces se instala sobre Madrid le está costando desaparecer. Formada por los gases y las partículas del tráfico y a falta de medidas rotundas para combatirla, tendrá que ser una borrasca o fuertes vientos los que vengan para eliminarla.
La combinación de los gases contaminantes, procedentes en su mayoría del tráfico rodado, con tiempo anticiclónico produce que la polución se acumule y sea perceptible por la vista humana en forma de 'boina' o capa de suciedad sobre el cielo de Madrid. Probablemente, hasta que no llegue una borrasca y limpie el aire, algo que no va a pasar de momento, continuará cubriendo la capital.
Aunque en varias ocasiones Madrid ha llegado a superar los niveles de aviso a la población establecidos por el Ayuntamiento, a efectos prácticos esto solo implica la recomendación de usar el transporte público, que
no suele servir para reducir el volumen de vehículos que circulan por la capital. El nivel de alerta, que sí implicaría medidas drásticas, es tan alto que resulta casi imposible que se alcance, según Ecologistas en Acción. El Ayuntamiento, por su parte, asegura habitualmente que los criterios se ajustan a lo exigido por Europa.
Medidas contundentes
Ecologistas y oposición critican que no se tomen medidas más contundentes contra la polución. La ciudad de Madrid superó en 2010 los límites permitidos de dióxido de nitrógeno (NO2) y este año en febrero
ya había sobrepasado lo permitido para todo el año. La situación ha ido empeorando estos meses y en septiembre ya eran seis las estaciones de medición que habían sobrepasado el límite legal de las 24 que tiene el Ayuntamiento repartidas por la ciudad. Solo con que una estación supere lo permitido, Madrid está incumpliendo la legislación.
Ante esta situación, el Ayuntamiento anunció que pediría una moratoria de la normativa europea, que entraba en vigor en 2010 y que Madrid incumplió. De esta manera, tendría hasta 2015 para reducir los niveles a lo permitido por Europa. Pero la semana pasada, el Ministerio de Medio Ambiente anunció que
ya se había cerrado el plazo y que la capital no la había pedido, como adelantó este digital. Aun así, el Ayuntamiento insiste en que aún está a tiempo y que lo hará pronto. Junto a la petición de la prórroga, el Consistorio tiene que presentar un plan de calidad del aire -ahora no hay ninguno vigente- que garantice que los niveles serán los adecuados para proteger la salud humana en esa fecha. El Gobierno regional, que asegura que
el aire en Madrid es excelente, también incumplió el año pasado la normativa y tampoco pidió en plazo la prórroga.
A la espera de medidas contundentes para atajar la contaminación tanto en sus medias anuales como en sus picos, los madrileños tendrán que seguir mirando al cielo en busca de lluvias o fuertes vientos para que se disipe la 'boina'. En los próximos siete días la Agencia Estatal de Meteorología prevé que
se mantenga la estabilidad atmosférica.